Qué es la crianza con megáfono

12 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el educador infantil Pedro González Núñez
Gritar a los niños nunca es una buena idea. Por eso, criarlos como si estuvieran siempre escuchándonos por un megáfono trae malas consecuencias. Pero hay soluciones y posibilidades para arreglarlo.

Aunque el nombre pueda sonar cómico, las consecuencias de la crianza con megáfono no son nada buenas para los niños. Por eso, en este artículo vamos a descubrir qué es y cómo la podemos evitar.

Sea como fuere, es cierto que muchos padres, por frustración, poca información, cansancio, enfado o falta de tiempo, descuidan el cuidado de sus hijos y no optan por métodos óptimos para la educación de los pequeños.

La crianza con megáfono

Una de las formas incorrectas de educar a un niño es la citada crianza con megáfono, llamada así en referencia a aquellos padres que hacen uso constante de la voz en grito para conseguir que sus pequeños obedezcan.

Por lo general, la crianza a voz en grito suele ir acompañada de otros métodos poco recomendables, como el castigo desproporcionado, la amenaza sistemática o el célebre «porque lo digo yo», sin más explicación ni vuelta de hoja.

Como podrás imaginar, la crianza que incluye gritos y castigos constantes afecta negativamente al desarrollo del niño. Por fortuna, se puede reconducir una situación conflictiva como esta si se sabe cómo, en especial, durante las primeras etapas.Padre hablando por un megáfono representando la crianza con megáfono, es decir, educar dando gritos.

Las consecuencias de la crianza con megáfono

Las consecuencias de la crianza que tiene como base la voz en grito no son para nada positivas. Veamos las principales que se suelen encontrar en el común de los niños tratados.

Fomento de la inseguridad

La huella del grito se deja ver incluso en los niños más pequeños, ya desde bebés. Por eso, se observa que los chicos muestran serios problemas a la hora de tomar decisiones con seguridad.

Según un estudio publicado por la profesora Susan Woodhouse, de la Universidad de Lehigh, se acrecienta la inseguridad del niño con cada grito que se le da, incluso si se hace de forma meramente puntual.

Crecimiento de la conducta irresponsable en la crianza con megáfono

Este tipo de crianza a voz en grito también se traduce en una conducta infantil que tiende a la irresponsabilidad. Aunque a modo de disuasorio momentáneo puede ser efectiva, a largo plazo el pequeño desarrollará una mala actitud, enfocada, sobre todo, en la rebeldía.

Así lo comenta la experta y escritora educativa Whitney R. Cummings que, a través de su experiencia, demuestra el desarrollo de conductas inadecuadas que provocan que los niños busquen la gratificación continua mientras desatienden sus responsabilidades.

Limitación de la autonomía

Volvemos sobre los postulados de Cummings, quien afirma que los gritos condicionan a los niños. Y es que, a través de sus estudios, observamos que estos pequeños que reciben crianza con megáfono no muestran gran capacidad de pensamiento por sí mismos. De esta forma, el pequeño se desarrolla reaccionando de diversas formas ante su autonomía, bien peleando, bien escapando o bien anulándose a sí mismo.

Con muy poca edad, el pequeño presenta conductas de incapacidad para hacer frente a los adultos. Por eso, con su falta de preparación, no está listo para la toma de decisiones acertadas, sobre todo cuando se siente bajo presión, que es cuando peor reacciona.Niño abrazado a su madre.

Reduce el potencial de crecimiento del niño

El potencial de crecimiento del niño, y no nos referimos al físico sino a su desarrollo cognitivo y a la explotación de sus talentos y habilidades, también se reduce, e impide que el pequeño tenga herramientas para alcanzar su plenitud personal.

En un informe de Unicef llamado Ocultos a plena luz, se demostró que los pequeños expuestos de forma constante a estrés tóxico sufren alteraciones en su desarrollo fisiológico cerebral. Es decir, las consecuencias a nivel cognitivo, social y emocional son tremendas. Además, también aludieron a problemas de crecimiento físico.

Cómo trabajar las conductas no adecuadas de los niños

Ahora bien, debemos trabajar conductas inadecuadas de los niños sin necesidad de acudir a la voz en grito. Para ello, se pueden realizar algunas recomendaciones interesantes que, además, no deben ser ignoradas, pues ayudarán a atajar la situación y reconducirla pronto:

  • Lo primero debe ser analizar y valorar el origen del comportamiento inadecuado.
  • Hay que prestar atención, aunque sean leves, a esos actos no deseados.
  • Si estos episodios se repiten, se deben interrumpir de inmediato, con decisión y firmeza, pero sin amenazas ni gritos.

Ahora que ya sabes qué es la crianza con megáfono y tienes nociones para evitarla, no dudes en trabajar en este sentido para que tus hijos se desarrollen correctamente, felices y apartando actitudes y comportamientos no deseados o negativos.