¿Puede la televisión transculturizar a nuestros niños?

Amanda · 13 junio, 2016

La televisión puede llegar a ser una importante fuente de información, es en gran parte educativa y de valor para el entretenimiento de nuestros niños. En ocasiones, la televisión llega a sustituir a padres y nanas, pero su contenido no siempre es el apropiado, además el tiempo que los pequeños pasan frente a esta, puede influir negativamente en ellos.

Quizá la mayor preocupación en cuanto a este dispositivo, sea el tiempo que los niños permanezcan siendo espectadores; es posible que nos preocupe la falta de ejercicio o que su vista corra peligro, pero los riesgos pueden ser muchos más. A nivel social, para muchas personas es preocupante una posible transculturización, que empieza desde temprana edad.

¿Qué daños puede causar la televisión en los niños?

Además de perderse muchas actividades educativas y divertidas, los niños que dedican mucho tiempo a la tele pueden verse afectados de alguna manera en su imaginación, su interacción social y otras habilidades. Podrían presentar dificultades para relacionarse con otras personas o en la integración con la comunidad.

Por lo general las actividades sociales están enfocadas en aspectos propios de la cultura de cada región o son instrumento de información de acuerdo a los intereses del país. Por lo tanto, si un niño se pierde de las acciones que lo conecten con su realidad por estar pendiente de la televisión, quizá está recibiendo la formación equivocada.

En ocasiones el contenido que los niños disfrutan no es apropiado para su edad o podría generar ciertas dudas en cuanto a elementos de fantasía. Es posible que niños y adolescentes lleguen a distorsionar su realidad porque viven sumidos en el ensueño que les proporciona la televisión.

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Otros daños a los que se arriesgan son:

  • Influencia negativa de la publicidad
  • Imitación de prototipos falsos
  • Incitación al consumo de alcohol o sustancias ilegales
  • Adopción de conductas agresivas, sexuales o inapropiadas para su edad
  • Erradas conductas alimenticias
  • Sedentarismo
  • Falta de motivación por los estudios
  • Aislamiento

¿Es posible que la televisión pueda transculturizar a los niños?

En el aspecto lingüístico es un hecho que se pueda modificar la manera de hablar de los pequeños de acuerdo a lo que escuchan en sus programas favoritos. Considerando que para la pragmática actual es muy valiosa el habla de cada comunidad lingüística, puede haber elementos que no son comunes en la región en la que se desenvuelven y esto cause distorsión.

Sin embargo, esto no nos puede llevar a concluir que es posible una transculturización, pero sin dudas hemos notado como los gustos particulares de los niños se han identificado con culturas extranjeras. Muchos aspectos del estilo, accesorios de moda, costumbres artísticas y personalidades, pueden haber sido influidas por la televisión.

Como en otros factores de la crianza, a veces el problema no está en el producto en sí, sino en el contenido de este; la televisión, desde un punto de vista cultural, no está obligada a reflejar las tradiciones de la nación de origen. Es por esto que muchos programas son de origen extranjero o su temática lo es, también podemos hablar de que las emisoras nacionales no son la única opción en la guía.

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De manera que, no es posible que nuestros niños puedan transculturizarse por ver televisión, en todo caso, sí por aquello que vean y otras complicaciones. Mucho del tiempo que dedican los pequeños a ver televisión, lo pueden ocupar en actividades educativas de su propia cultura, es recomendable que sean acompañados por adultos que puedan explicarles aquellas cosas que no entiendan o merezcan ser profundizadas.

Es conveniente estar atentos a que los programas a los que acceden no los confundan en cuanto a valores étnicos o culturales, lo cual es común en algunas regiones, pero que quizá no tienen sentido en la nuestra. En ocasiones cierto comportamiento pretende ser un vehículo para impresionar o sentirse superiores, en especial cuando se toman palabras o frases de lenguas extranjeras.

Muchas veces elementos de la transculturización se notan a simple vista; quizá los niños cambien su manera de vestir, desean accesorios propios de algún estilo o quieren parecer mayores de lo que son. Pero otros casos nos reflejan trasmisión de valores más profundos y serios, niños que van creciendo con mayor apego por otras culturas o patrones mentales extranjeros, por lo general de tipo religioso o político.