Programas de educación emocional

22 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la pedagoga Marta Crespo Garcia
"Todos nosotros tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental". -Goleman-

Cuando hablamos de inteligencia emocional se nos viene a la mente el nombre de Daniel Goleman, psicólogo estadounidense y autor del libro Inteligencia Emocional. A partir de la divulgación de su libro, surgieron numerosas publicaciones en todo el mundo sobre otro tipo de inteligencia, la cual iba más allá de la inteligencia medible en el ámbito escolar.

Goleman describe la Inteligencia Emocional como “la capacidad para reconocer y manejar nuestros propios sentimientos, motivarnos y monitorear nuestras relaciones”Para este fin se ponen en marcha programas de educación emocional. Hablamos sobre ellos a continuación.

Programas de educación emocional

La inteligencia emocional es una nueva forma de inteligencia complementaria a la tradicional. Como hemos visto anteriormente, es la habilidad para reconocer y manejar los sentimientos propios y ajenos.

Se puede decir que una persona con una alta inteligencia emocional es más capaz de sentir las emociones que desea sentir y de controlar sentimientos indeseables. También es más capaz de ayudar a otra persona a gestionar sus propias emociones.

Para desarrollar este nuevo tipo de inteligencia se crearon los programas de educación emocional. Estos pueden considerarse como una innovación educativa que responde a las necesidades sociales no atendidas en las materias académicas ordinarias. Además, una alta inteligencia emocional favorece, en gran medida, las relaciones sociales y está detrás del éxito personal y profesional.

Programas de inteligencia emocional para niños.

¿Por qué es importante aprender y desarrollar la inteligencia emocional en la escuela?

Actualmente, son muchos los expertos en psicología, pedagogía y educación que ponen de manifiesto la importancia sobre la educación de las emociones dentro del sistema educativo. Aseguran que los programas de educación emocional promueven el desarrollo de diferentes vertientes afectiva-cognitiva y social.

Por otro lado, las investigaciones han demostrado que tener buenas competencias en inteligencia emocional conlleva grandes beneficios en niños y adolescente. De tal manera que los programas de educación emocional deberían estar presentes en todas las aulas de nuestros centros educativos. Entre los beneficios que aporta la educación emocional citamos los siguientes:

  • Favorece el bienestar psicológico y emocional de los estudiantes, así como su rendimiento académico.
  • Disminuye las conductas disruptivas, los conflictos y la violencia.
  • Mejora el clima del centro y del aula, y aumenta la motivación, tanto en los docentes como en los alumnos.
  • Es un factor importante de prevención y desarrollo de algunas enfermedades tales como: ansiedad, depresión, trastornos alimentarios, consumo de drogas, etc.

Aspectos a tener en cuenta cuando diseñamos un programa de educación emocional

A la hora de planificar y desarrollar un programa de educación emocional es importante que los educadores tengan en cuenta los siguientes aspectos:

  • Los contenidos varían según los destinatarios (nivel educativo, conocimientos previos, madurez, etc.).
  • Son programas contextualizados; la intervención se adapta a cada centro en función del análisis del contexto.
  • Están abiertos a la inclusión de elementos de otros programas en función de las necesidades.
  • Son flexibles, en el sentido de introducir cambios a partir de los resultados de la evaluación sobre el proceso de aplicación.
  • Son participativos. Cuentan con un análisis y reflexión permanente de los educadores mediante reuniones periódicas y grupos de discusión.

Diseño de un programa de educación emocional

Existen varios modelos sobre programas de educación emocional. En este artículo proponemos el modelo de Goleman: “modelo mixto”. Este modelo comprende una serie competencias emocionales que facilitan a los niños, adolescentes, e incluso a los adultos el manejo de las emociones hacia uno mismo y hacia los demás.

Para poner en marcha un programa de educación emocional debemos planificar y especificar diferentes fases. Se comienza con una justificación y una evaluación de las necesidades. Después, deberemos fijarnos unos objetivos, con sus respectivos contenidos, actividades, metodología y evaluación del programa.

Objetivos de la educación emocional

En primer lugar, comenzaremos definiendo los objetivos generales de la educación emocional. Según Bisquerra, son los siguientes:

La inteligencia emocional en niños se debe trabajar desde casa.
  • Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones.
  • Identificar las emociones de los demás.
  • Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones y generar emociones positivas.
  • Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas.
  • Desarrollar una mayor competencia emocional y habilidades de automotivación.
  • Adoptar una actitud positiva ante la vida.
  • Aprender a fluir.

Contenidos de la educación emocional

Una vez definidos los objetivos generales y también los específicos, concretamos los contenidos. Estos tienen el propósito de conseguir los objetivos que nos hemos planteado. Para este fin, trabajaremos las competencias emocionales.

Así pues, se entiende por competencia emocional el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para tomar conciencia, comprender, expresar y regular de forma apropiada las emociones.

Como dijimos anteriormente, proponemos el modelo de Goleman, el “modelo mixto”, que se basa en el desarrollo de las siguientes competencias:

Conciencia emocional o autoconciencia

Implica tomar conciencia y reconocer las propias emociones y nuestro estado interno, así como la habilidad expresar las emociones a través de lenguaje verbal y no verbal. Los contenidos que se pueden trabajar son vocabulario emocional, identificación y reconocimiento de las emociones, así como lenguaje verbal y no verbal.

La inteligencia emocional es la capacidad de conocer y gestionar las propias emociones y las de los demás

Regulación emocional o autocontrol

Supone tomar conciencia de la relación entre emoción, cognición y comportamiento. Es decir, implica el control de las emociones y las respuestas para cada estado emocional. Se puede definir la regulación emocional como la capacidad de regular los impulsos y las emociones desagradables, tolerar la frustración y saber esperar las gratificaciones.

Algunas estrategias de regulación emocional pueden ser: diálogo interno, distracción, relajación, etc. Del mismo modo, se trabajará la regulación de las emociones y la tolerancia a la frustración.

Motivación

Motivación y emoción van de la mano, y surgen del autocontrol. Es la capacidad de encaminar las emociones y la motivación hacia el logro de nuestras metas; ser perseverante. Automotivarse es esencial para darle sentido a la vida.

Empatía o capacidad para ponerse en el lugar de la otra persona

Es la capacidad para comprender y entender los sentimientos, necesidades y preocupaciones de los demás. Para ello, se trabajarán habilidades de relación interpersonal, expresividad, comunicación, cooperación y colaboración social, relaciones positivas con los demás, etc.

Habilidades socio-emocionales

Es el conjunto de habilidades que facilitan relaciones satisfactorias con otras personas. Las personas que tienen buenas habilidades sociales predisponen un buen clima social. Los contenidos para desarrollar esta competencia pueden ser habilidades de relación interpersonal, expresividad, comunicación, relaciones positivas con los demás, estrategias para la resolución de conflictos, etc.

Actividades y Metodología

El siguiente paso es elegir la metodología y las actividades que vamos a proponer para llevar a cabo nuestro programa. La metodología que siguen los programas de educación emocional es, principalmente, práctica, participativa y vivencial.

Niña con u paraguas llevando a cabo programas de educación emocional.

Por lo tanto las actividades más apropiados son juegos (simbólicos, cooperativos, etc.), dinámicas de relajación, modelado, dramatizaciones o dinámicas de grupo, donde se “descubra” la historia personal del niño, su entorno y sus necesidades.

Evaluación

Por último, debemos decidir el tipo de evaluación. Toda intervención en educación emocional precisa de la evaluación para optimizarse y constatar sus resultados. Los instrumentos de evaluación que se utilizan son:

  • Cuestionarios y auto-informes. Nos informan sobre las creencias que tienen los alumnos respecto a las emociones. De igual manera, miden la capacidad de percibir, discriminar y controlar las emociones.
  • Observadores externos. Nos informan sobre la interacción entre el alumno y sus compañeros. De igual forma, nos informan sobre su forma de resolver conflictos o situaciones de estrés.
  • Medidas de ejecución. Evalúa la forma en que el alumno resuelve determinados problemas emocionales. De esta manera, sus respuestas se comparan con criterios de puntuación predeterminados y objetivos.

Sobre los programas de educación emocional

Para Bisquerra tener buenas competencias emocionales no garantiza que se utilicen para hacer el bien y no el mal. Por lo tanto, es importante y necesario que los programas de educación emocional vayan acompañados de unos principios éticos y morales.