¿Por qué no estudia mi hijo? 6 motivos

13 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el educador infantil Pedro González Núñez
No siempre el hecho de que un niño no estudie se relaciona con la falta de interés o el despiste. A veces, bajo la desmotivación, pueden subyacer elementos no detectados que podrían requerir de intervención profesional.

“¿Por qué no estudia mi hijo?”. Esta es una pregunta que se hacen muchos padres. ¿Es un vago? ¿No tiene capacidad de concentración? ¿Podría dar más, pero se entretiene con cualquier cosa?

Todas estas preguntas que nos hacemos pasan por la mente de muchos padres. Somos muchos los que pensamos que nuestros hijos, cuando no estudian tanto como consideramos que deberían, no están motivados y prefieren hacer otras actividades más lúdicas.

Sin embargo, ¿te has parado a pensar que el problema podría ir más allá de que el niño prefiere jugar o no se divierte estudiando? ¿Por qué no se motiva el pequeño? Si bien cada uno se desarrolla a su ritmo, a veces, subyacen problemas más graves de lo que imaginamos.

¿Por qué no estudia mi hijo?

Aunque, en ocasiones, es posible que el niño tenga demasiados entretenimientos y estos le faciliten perder la concentración y el enfoque real, el psicólogo especialista en educación Borja Quicios avisa de que existen otros múltiples motivos que podrían provocar que el verdadero problema pase por alto.

Niño intentando ponerse a estudiar.

A pesar de que es muy importante motivar a los niños, también lo es observarlos, por si encontrásemos algún problema oculto que realmente es el que está provocando el retraso del niño en sus estudios.

Por lo tanto, Quicios y otros especialistas facilitan una lista de afecciones y problemas que podrían estar en el origen de la inframotivación del niño y su incapacidad para estudiar al mismo nivel que sus compañeros. Algunos de los más comunes son

  1. Dificultades en el aprendizaje: no son tan extrañas. El niño podría sufrir algún problema, como incapacidad de retentiva, daltonismo, dislalia, dislexia
  2. Problemas del desarrollo: a veces, se observan problemas de desarrollo que les impiden afrontar ciertas materias académicas.
  3. Autoestima baja: es uno de los problemas de más difícil detección. Cuando no entendemos por qué nuestro hijo no estudia, puede ser porque se siente inferior a los demás y no tiene las herramientas adecuadas para saber que eso no es cierto. No obstante, la falta de interés en clase es una de las formas en las que se presenta.
  4. Problemas en la familia: los problemas en el seno familiar afectan mucho a los niños. Las separaciones, los celos entre hermanos, la enfermedad…
  5. Bullying: un problema muy grave que puede desembocar en cuestiones muy serios a corto, medio y largo plazo. Si el niño sufre acoso en el colegio, la situación generará tristeza, miedo, apatía, dificultades en el desarrollo, etc.
  6. Motivación insuficiente: este es el problema más común. Los niños, a veces, están sobreestimulados y no encuentran motivo suficiente en el aprendizaje y el estudio. Lo ven como algo aburrido e innecesario.

Cómo motivamos al niño

Dicho esto, recuerda, si te preguntas “¿por qué no estudia mi hijo?”, lo primero será comprobar que no es por un problema de salud o, en cierto modo, externo a sus capacidades, tal como hemos observado hasta el momento.

¿Alguna vez te has preguntado por qué no estudia tu hijo?

Si tu niño muestra que sus circunstancias son perfectamente normales, entonces, toca motivarlo para que encuentre un aliciente en sus estudios que lo anime a mejorar. ¿Cómo? Aquí van algunos consejos:

  • Premios: no se trata de regalar un juguete cada vez que apruebe algo. Se pueden intercambiar detalles físicos con otros emocionales. Es decir, más refuerzo positivo y menos castigo, pero no se debe abusar; es importante este punto.
  • Implicación: es interesante que los padres se impliqen en los asuntos de sus hijos. Ojo, no es hacerlo por ellos, es mostrar interés y dar apoyo.
  • Expectativas: no volquemos nuestras expectativas sobre nuestros hijos ni los obliguemos a llegar a metas difíciles de alcanzar. Hay que dejar que los pequeños sigan su ritmo según sus capacidades reales.
  • Abolir el aburrimiento: lo mejor es fomentar la curiosidad del niño e impulsar su imaginación y su desarrollo.
  • Fomentar su entorno social: es importante que el pequeño disfrute de un entorno social adecuado y motivador entre la familia, los amigos, los hobbies, el disfrute del tiempo libre, la práctica de deportes, etc. Así, se libera estrés.
  • Ayuda y consejos: no se debe abusar del refuerzo positivo, ni forzar el aprendizaje ni hacer los deberes por el pequeño.

Entonces, ¿por qué no estudia mi hijo?

Si te sigues preguntando por qué no estudia tu hijo, ten en cuenta estos motivos y ponte manos a la obra para solucionar el asunto lo antes posible. Así, todos disfrutaréis de un entorno más saludable, equilibrado y motivador.