Por qué no debes dejar a tu hijo ganar en los juegos

18 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la maestra Azucena Fernández
Son muchos los psicólogos que lo tienen claro: perder educa más que ganar. Por supuesto, genera tristeza, pero es mejor empezar a saber gestionar esa tristeza siendo niños que no saber hacerlo nunca.

El hecho de ganar o perder a la hora de casi cualquier actividad es algo que en nuestra sociedad tiene mucha importancia. No es solo el acto en sí, es también la forma en la que manejamos el resultado y cómo participamos. Hoy vamos a ver las razones por las que no debes dejar a tu hijo ganar en los juegos.

Pensemos que, si dejamos a nuestro hijo que gane siempre o que haga trampas, puede que estemos construyendo un pequeño tirano dispuesto a no aguantar nunca que las cosas no sean como él quiere. Esto será porque no se ha acostumbrado a que las cosas salgan mal.

Gran parte de la forma en la que vamos a poder aceptar los triunfos y derrotas de la vida cuando seamos adultos se fomenta en nosotros cuando somos niños. Sea un juego de mesa o un debate, a veces es muy tentador dejar que nuestro hijo gane.

No siempre se debe permitir que un niño obtenga victorias (amañadas). Ya sea en un simple juego de cartas, en una discusión o durante una conversación seria, permitir que nuestro hijo gane – si no lo ha hecho de manera justa – hace mucho más daño que bien.

Control y ansiedad

Esas pequeñas victorias que parecen tan inocuas están sentando un precedente perjudicial. No solo para tu hijo, también para tu relación con él. Dejar que un niño gane afecta una relación de forma dramática.Familia jugando a juegos de mesar pero sin dejar ganar a sus hijos.

Un niño necesita ver a un padre como alguien que tiene el control, y hay que tener en cuenta que un niño sabe cuándo no ha ganado legítimamente. Pueden sentarse, observar, y verán que tienen el control.

Lo preocupante es que el efecto acumulativo de todas estas victorias es grave. Si el niño cree que está al mando, puede convertirse en una persona muy ansiosa. Los niños necesitan saber que un padre puede intervenir y ser fuerte.

Hay que tener en cuenta, también, que irnos al otro lado, ser demasiado duro y crítico con cada intento de un niño de hacer algo es de igual modo perjudicial. Recibir una crítica constante le puede hacer pensar al niño que creemos que la crítica es el camino. Esto no debería ser así.

No debes dejar a tu hijo ganar en los juegos o crearás un mal perdedor

Como adultos, hay algo desagradable en alguien que no puede manejar la victoria o la derrota con cierta gracia. Perder es algo a lo que muy pocas personas no van a llegar, sobre todo como adultos. Así que, enseñar a un niño estrategias para afrentar esa pérdida es muy importante.

Cuando juegas a un juego con un niño, no se trata solo de ganar o perder. Se trata de enseñarle a ser un buen ganador o perdedor. Nunca van a sentirse orgullosos si saben que han ganado un juego amañado. Un niño que nunca pierda será un niño que nunca aprenda a enfrentarse a la adversidad.

El cambio actual en la crianza de los hijos

Los enfoques actuales de la crianza de los hijos son prácticamente irreconocibles con respecto a lo que eran hace medio siglo. Podemos decir que, en la actualidad, la postura de educación ‘disciplinaria’ ha evolucionado a una más ‘considerada’, y que esto es un movimiento positivo. Pero, ojo: no hay que exagerar.

Hay padres que sienten algo así como ‘miedo’ a que su forma de educar se parezca a las antiguas formas autoritarias de «haz lo que yo digo». Los padres, ahora, quieren una relación menos conflictiva con sus hijos. Pero es importante trabajar las reglas de la sociedad con los niños, y ganar o perder son parte de estas normas.Familia jugando a las cartas sin dejar ganar a su hijos.

No debes dejar a tu hijo ganar en los juegos: ayúdalo a aprender a ganar y perder

Los juegos de mesa son muy buenos para su desarrollo. Así que, para que se comprometa, debemos empezar por escoger un juego corto, al azar, que puedan ganar por sí mismos. Es mejor evitar juegos en los que, como adultos, tengamos una clara ventaja.

Puedes dejarlos ganar las dos primeras rondas. Los niños se aburren y pierden interés si pierden en sus primeros intentos. Por eso, podemos permitirles tener un par de victorias y después intentar ganarles de forma justa.

Debemos ser un buen modelo a seguir. Si pierdes, intenta ser amable. Podemos expresarlo de forma sencilla: «¡Qué pena! tendré que intentarlo otra vez»; «Vamos a repetir, puedo intentar hacerlo mejor». Es importante que vean que has perdido pero que no es el fin del mundo.

Los padres, a veces, se involucran emocionalmente en los juegos y pueden ser peores perdiendo que los niños. Controla esto. Tienes que enseñar a tu hijo cómo jugar, cómo ganar y cómo perder. Recuerda: no debes dejar a tu hijo ganar en los juegos.

  • Dweck, Carol. (2012). Mindset: Changing the way you think to fulfil your potential. Hachette UK.