¿Por qué a los niños les atraen tanto los animales?

Fernando Clementin · 22 diciembre, 2017
Entre niños y animales se produce una de las relaciones de amistad y adoración más intensas. Todo el mundo recuerda aquella mascota que nos haya acompañado durante nuestros primeros años de vida.

Los niños que tienen mascotas encuentran en ellas amigos incondicionales para todo tipo de momentos. Los que no, plantean este pedido a sus padres en cada ocasión que se les presenta. ¿Por qué se da este encanto de los más pequeños por los animales? Intentaremos resolver esta pregunta, a continuación.

En los últimos años, la tenencia a tener mascotas ha crecido exponencialmente en el mundo. En países como Japón, Estados Unidos y en varios de América Latina, los hogares que incluyen entre sus integrantes a perros o gatos superan ampliamente el 50%.

Si bien cada vez se observa más el binomio “mujer/hombre soltero – mascota”, también hay muchas de estas familias que cuentan con hijos pequeños. Y es ahí donde se produce una relación de amistad y adoración más intensas.

Las mascotas de la infancia quedan en nuestra memoria para toda la vida. Todo el mundo recuerda aquel perro, gato u otro animal que nos haya acompañado durante nuestros primeros años de vida.

Alejándonos del mundo de los animales domésticos, también observaremos que los niños adoran las visitas a los zoológicos y los parques naturales, así como los días de pesca. ¿A qué se debe esta fascinación?

“Hay palabras que cambian la vida, pero hay ladridos que cambian el alma”

Razones del encanto de los niños hacia los animales

Cada niño es un mundo, de eso no cabe duda. Por ende, cada uno encontrará sus propios motivos (algunos pueden causarnos mucha risa) por los que adorar a determinada especie.

Sin embargo, podemos citar algunos motivos más o menos generales que provocan este amor mutuo entre niños y animales:

  • Más que un amigo, es un integrante de la familia

Los animales representan el compañero de juegos ideal. Siempre están predispuestos, de buen ánimo y nunca se cansan. Por eso, es normal que los niños los vean como un hermano más. Incluso no son pocos los casos en los que la primera palabra que el bebé pronuncia es el nombre de su mascota.

  • Cómplices y protectores

Los animales suelen ser compañeros de travesuras en la niñez. Aunque no lo sepan, ellos están ahí cada vez que el bebé trama algo, y esta incondicionalidad es muy valorada por los pequeños. Además, es muy raro que reaccionen de modo violento o se enfaden. Por el contrario, sí lo harán si ven que el niño es agredido.

El gato es uno de los animales más amados por los niños.

  • Provocan gracia

Generalmente, los primeros sonidos que el bebé memoriza y emite son los de los animales. Puede ser un ladrido, un maullido o cualquier otro sonido característico de una especie, pero siempre intentarán imitarlo.

  • Héroes y personajes de televisión

Como siempre, la televisión, el cine y los contenidos audiovisuales juegan un rol importante en el moldeado de las preferencias del infante. Muchas veces, los animales son humanizados para contar historias infantiles, por lo que ocupan un lugar central en la mente de los pequeños.

  • Evaluación de comportamientos diferentes

Para nosotros puede ser algo cotidiano, pero los niños, que apenas están descubriendo el mundo en el que viven, ven algo sorprendente al ver un cerdo revolcándose en el lodo. Lo mismo ocurre con una vaca pastando o un caballo corriendo libre por el campo. Son actividades impensadas para ellos que, lejos de producirles miedo, los fascinan.

Consejos para elegir la mascota correcta

Dada esta fascinación por los animales, ¿qué mejor regalo que dejarles tener uno en casa? Tener una mascota brindará varios beneficios al niño, como por ejemplo:

  1. Mayor autoestima, ya que les ofrecen cariño.
  2. Mejores habilidades sociales, dado que aprenderán a interpretar sentimientos y necesidades.
  3. Formación de hábitos responsables, como alimentarlos, bañarlos y cuidarlos si enferman.

La elección del tipo de mascota dependerá de varios factores, como una posible alergia a los pelos, el espacio disponible en casa y el presupuesto para mantenerlos.

Los niños aman visitar zoológicos y granjas para ver animales.

Además de los perros y los gatos, cuyos encantos nadie puede discutir y sobre los que no es necesario explayarnos, también podemos considerar adoptar un conejo, peces o un hámster.

Son animales inofensivos, suaves, fáciles de cuidar y muy juguetones. De estos tres, los conejos son los que requieren cuidados más específicos, pero lo compensan con mucha ternura.

Finalmente, siempre debemos inculcar y recordar a nuestros hijos que tener una mascota es una responsabilidad muy grande. Una vez que la asumimos, debemos proveerlos de lo necesario para que vivan dignamente, además de retribuirles el afecto y la incondicionalidad que nos ofrecen.