¿Por qué has de enseñar a tu hijo a confiar en su criterio?

01 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Cuando nuestros hijos deban enfrentar la vida solos, necesitarán haber construido un criterio propio que les guíe. ¿Quieres saber cómo ayudarlos a hacerlo?
 

Al llegar la adolescencia, muchos padres se asombran, e incluso se decepcionan, por las decisiones tomadas por sus hijos. No alcanzan a comprender el porqué de algunas de sus conductas y se sienten impotentes al observar cómo su adolescente sigue caminos que pueden generarle dolor. Para que esto no ocurra, es vital enseñar a los hijos a confiar en su criterio desde que son pequeños.

No debemos olvidar que educar a un ser humano es prepararle para la vida; otorgarle las herramientas necesarias para capear futuros temporales que pueda encontrar y enseñarle a diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Criar a un hijo es una tarea ardua que requiere perseverancia y voluntad. Y, muchas veces, en contra de lo que nos pide el cuerpo, se trata más de enseñarle a buscar las respuestas que de dárselas nosotros directamente.

La necesidad de formar un criterio propio

Cuando los niños son pequeños, sus padres toman todas las decisiones por ellos. A qué hora se acuestan, qué comen, cómo visten, qué juguetes poseen o a qué escuela acuden. Incluso, y aunque escuchen la opinión del infante, deciden con qué ropa visten y qué actividades extraescolares realizan.

No obstante, con la llegada de la pubertad, es sano y natural que los jóvenes comiencen a reclamar una paulatina independencia. Surgen las primeras noches en casa de amigos, las primeras salidas y planes sin supervisión adulta y, en definitiva, el menor empieza a emanciparse cognitivamente de sus padres.

 
Chica adolescente en su cuarto estudiando gracias a que confía en su propio criterio.

En esta etapa tan crucial de formación de la identidad en la que el grupo de pares ocupa un lugar tan preponderante, es imprescindible que el joven cuente con ciertas herramientas emocionales. No serán pocas las ocasiones en las que tendrá que hacer frente a la presión grupal, a retos o desafíos por parte de sus compañeros; tendrá que afrontar las inseguridades físicas tan comunes en esta edad y se encontrará ante importantes decisiones.

Por todo lo anterior, es imprescindible que el adolescente haya logrado formar un criterio propio. Que goce de una alta autoestima y confianza en sí mismo, que tenga valores arraigados e interiorizados y sepa discernir lo que es conveniente. Solo de esta manera será capaz de mantenerse firme ante las presiones externas, sin caer en conductas inadecuadas por miedo a no ser aceptado, y conserve su esencia sin necesidad de imitar o complacer a nadie.

¿Cómo enseñar a tu hijo a confiar en su criterio?

Para que al alcanzar la pubertad el niño tenga un criterio establecido y sepa confiar en él, es necesario enseñarle a hacerlo desde pequeño. Hemos de procurar transmitirle algunos valores esenciales y fomentar su seguridad en sí mismo. Para ello, podemos seguir las siguientes pautas:

 
  • Los castigos pueden lograr que el niño obedezca, pero no le enseñan por qué una conducta es negativa. Por ello, es preferible evitarlos y sustituirlos por diálogo y consecuencias naturales. Si, por ejemplo, no comparte sus juguetes con otros niños, en lugar de quitárselos, contémosle que de esta manera los demás no querrán jugar con él.
  • Permítele decidir y experimentar. Es cierto que, como padres, el bienestar de nuestro hijo es nuestra responsabilidad. Pero es necesario darles desde la infancia una parcela de decisión acorde a su edad, para que puedan vivenciar las consecuencias de sus propios actos y decisiones. No se lo des todo hecho; recuerda que un día tendrá que hacerlo por sí mismo y necesitamos que aprenda progresivamente.
  • Aprovecha las ocasiones de mantener diálogos enriquecedores acerca de asuntos importantes. Escoge películas, lecturas o historias que traten valores y coméntalos con tus hijos. Escucha sus opiniones, resuelve sus dudas y dialogad al respecto.
    Madre e hija hablando cosas difíciles pero sonriendo.

Un seguro de por vida

En nuestro afán por evitar sufrimientos a nuestros hijos, resulta tentador darles las respuestas y marcarles el camino. No obstante, la sobreprotección les privará de la confianza en el único ser que les acompañará siempre: ellos mismos. Si han de equivocarse, es preferible que aprendan a hacerlo en un entorno seguro y de forma paulatina, teniendo tu apoyo y guía para levantarse de los tropiezos.

 

La adolescencia es una época convulsa y llena de retos; sin embargo, cualquier padre podrá estar más tranquilo sabiendo que su hijo puede confiar en su criterio. No siempre podrás estar a su lado, pero, si cuenta con esta base, tendrá un seguro de por vida.