Selección de poemas cortos para niños

Naí Botello 9 mayo, 2018
Si eres amante de las letras y quieres enseñarle a tu pequeño algunos poemas cortos para niños, revisa las opciones que te presentaremos a continuación. Incluimos lo mejor de Lope de Vega, García Lorca, Mistral, Martí, Del Valle y Walsh. ¡Imperdibles!

Los poemas cortos para niños surgen a partir de las canciones de cuna o baladas populares que se les coreaban para arrullarlos al dormir o para enseñarles preceptos morales. Constituyen una de las creaciones literarias más hermosas. Además, suelen ser recordadas y apreciadas por los niños incluso hasta llegar a la adultez.

Enumerar las múltiples ventajas que tiene narrarle poemas a nuestros pequeños e introducirlos de forma temprana en el mundo de las letras nos puede tomar todo un artículo. Por eso, sin más, presentaremos nuestra selección de poemas cortos para niños, desarrollada por figuras como García Lorca, Lope de Vega, Mistral, Gloria Fuentes, Del Valle, José Martí y Walsh.

Selección de poemas cortos para niños

“La Tarara”, de Federico García Lorca

La tarara sí, la tarara no; la tarara niña que la he visto yo. Lleva la Tarara un vestido verde; lleno de volantes de y cascabeles. La tarara sí, la tarara no; la tarara niña que la he visto yo. Luce mi Tarara una cola de seda, sobre las retamas y la hierbabuena. ¡Ay! Tarara loca, mueve la cintura, para los muchachos de las aceitunas.

“Agua, ¿dónde vas?”, de Federico García Lorca

Agua, ¿dónde vas?, Riendo voy por el río a las orillas del mar. Mar ¿adónde vas? Río arriba voy, buscando fuente donde descansar. Chopo ¿y tú qué harás? No quiero decirte nada, yo… ¡temblar! ¿Qué deseo, qué no deseo por el río y por la mar?  Cuatro pájaros sin rumbo en el alto chopo están.

“La mariposa del aire”, de Federico García Lorca

Mariposa del aire, ¡qué hermosa eres! Mariposa del aire, dorada y verde.  Luz de candil… Mariposa del aire, quédate ahí, ahí, ahí.

No te quieres parar, pararte no quieres… Mariposa del aire, dorada y verde. Luz de candil… Mariposa del aire, quédate ahí, ahí, ahí.

Quédate ahí. Mariposa, ¿estás ahí?

Los poemas cortos para niños son una gran excusa para compartir grandes ratos con ellos.

“Los ratones”, de Lope de Vega

Juntáronse los ratones para librarse del gato; y después de largo rato de disputas y opiniones, dijeron que acertarían en ponerle un cascabel, que andando el gato con él, librarse mejor podrían. 

Salió un ratón barbicano, colilargo, hociquirromo, y encrespando el grueso lomo, dijo al senado romano, después de haber culto un rato: ¿Quién de todos ha de ser el que se atreva a poner ese cascabel al gato?

“Me tuviste”, de Gabriela Mistral

Duérmete, mi niño, duérmete sonriendo, que es la ronde de astros, quien te va meciendo. Gózate la luz y fuiste feliz. Todo bien tuviste al tenerme a mí. 

Duérmete, mi niño, duérmete sonriendo, qué es la tierra amante quien te va meciendo. Miraste la ardiente rosa carmesí. Estrechaste al mundo: Me estrechaste a mí.

Duérmete, mi niño, duérmete sonriendo, que es Dios en la sombra el que va meciendo.

“Mi cara”, de Gloria Fuentes

En mi cara redondita tengo ojos y nariz, y también una boquita para hablar y para reír.

Con mis ojos veo todo, con la nariz hago hachís, con mi boca como palomitas de maíz. 

“Todo está en su sitio”, Gloria Fuentes

Los lobos en el monte, los pollitos en el corral, los peces en el agua, los barcos en el mar. 

Ya todo está en su sitio, ya todo en su lugar. Los niños en la escuela y los patos a volar. 

“Los poemas cortos para niños surgen a partir de las canciones de cuna o baladas populares que se les coreaban para arrullarlos al dormir o para enseñarles preceptos morales”

“Mi caballero (Poemario Ismaelillo)”, de José Martí

Por las mañanas mi pequeñuelo, me despertaba, con un gran beso. Puesto a horcajadas sobre mi pecho, brindas forjaba con mis cabellos.

Ebrio él de gozo, de gozo yo ebrio, me espoleaba mi caballero: ¡Qué suave espuela sus dos pies frescos! ¡Cómo reía mi jinetuelo! Y yo besaba sus pies pequeños. ¡Dos pies que caben en sólo un beso!

“El elefante”, Adriano del Valle

El elefante lloraba porque no quería dormir. Duerme elefantito mío que la luna te va a oír.

Papá elefante está cerca se oye en el Manglar su mugir. Duerme elefantito mío que la luna te va a oír

El elefante lloraba y alzaba su trompa al viento
parecía que en la luna se limpiaba la nariz.

Los poemas cortos para niños quedarán grabados en su memoria para siempre.

“En el país de Nomecuerdo”, Maria Elena Walsh

En el país de Nomeacuerdo doy tres pasitos y me pierdo. 

Un pasito para aquí, no recuerdo si lo di. Un pasito por allá, ¡hay que miedo que me da!

Un pasito para atrás, y no doy ninguno más. Porque ya ya me olvidé donde puse el otro pie. 

Todos los poemas cortos para niños que te proporcionamos tienen información jocosa, aleccionadora y también llena de amor. Sabemos que a tus hijos les encantarán y disfrutarán al memorizar estas hermosas obras.

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