Partos en circunstancias “difíciles”

Las mujeres nos dividimos en dos grupos: las que idealizan los partos y las que tiemblan de miedo al pensar en ese día tan importante para la vida de cualquiera. Y es que el nacimiento de un hijo puede ser tan maravilloso como complicado.

En esta ocasión queremos pasearnos por esos casos en los que el nacimiento del bebé implica un proceso complicado en el que, por supuesto, la madre debe enfrentarse a circunstancias difíciles.

Estas complicaciones pueden darse en cualquier escenario, como un quirófano, en un transporte o en la vivienda. Si estás embarazada, y estás leyendo esto, no te asustes. Solo ten en cuenta que en ocasiones los partos o cesáreas programadas pueden complicarse, pero con la ayuda de profesionales podrás superar rápidamente el trance.

¿Qué hacer si algo se sale de mis planes?

Hoy en día el ser humano se afana por tener absolutamente todo bajo control. Queremos planificarlo todo y eso incluye el nacimiento de nuestros hijos.

Pero, ¿qué pasa si debemos cambiar de planes a última hora y el parto deviene en una cesárea? O quizás la labor de parto comienza antes de lo que imaginamos, y debemos echar por la borda una cesárea programada.

Si el bebé tiene el cordón umbilical atado al cuello, se debe practicar una césarea

Nosotras debemos estar al tanto de que estos cambios pueden ocurrir, y lo mejor es aceptarlos y ocuparnos en procurar el bienestar del pequeño que está por llegar al mundo.

No nos sintamos mal si nuestras expectativas de los partos naturales deben quedar a un lado, para permitir que el médico nos practique una cesárea. Recordemos que todo lo que importa es que el bebé nazca en medio de las mejores condiciones.

Así que no nos aflijamos si debemos hacer uso de fármacos que aceleren el trabajo de parto, o si la cesárea es la opción recomendada por el médico. Seamos flexibles con nosotras mismas y, sobre todo, no nos culpemos por aquello que no está en nuestras manos dejando que la vida fluya.

Circunstancias difíciles

Si de complicaciones se trata, debemos incluir una pequeña lista de las circunstancias más difíciles que deben experimentar las mujeres alrededor del mundo.

Una larga labor de partos

Cada mujer tiene un ritmo diferente a la hora de dar a luz un bebé. No es bueno tener como referencia el tiempo que tardó en nacer el hijo de una familiar o amiga.

Es posible que en nuestro caso, el proceso fluya de manera más lenta y que nuestra pelvis se demore en dilatar los diez centímetros necesarios para que el bebé nazca. Cuando esto sucede, el parto puede convertirse en una larga carrera agotadora que amenaza con despojarnos de todo atisbo de fuerza.

La experiencia médica y el apoyo familiar son la fortaleza de una mujer en labor de parto.

El problema con la labor de parto que incluye muchas horas, es que el agotamiento de la madre no se hace esperar.

El cansancio extremo junto a la desesperación por tener al niño en su regazo pueden desencadenar una fase de desánimo y debilidad física que debe ser superada con la ayuda de la familia y de los profesionales de la medicina.

Prolongación de la fase expulsiva

 En este caso, el bebé comienza a descender por el canal de parto, pero no avanza debido al agotamiento de la madre o por una falta de impulso de la misma criatura.

Para estos casos, el médico decidirá si es pertinente usar el fórceps”. Se trata de un instrumento quirúrgico parecido a unas tenazas con las que se rodea la cabeza del neonato para ayudarlo a salir.

No son pocas las mujeres que temen que este implemento ocasione alguna lesión al bebé, por lo que la experiencia puede ser traumática. Cuando esto sucede, no queda más que confiar en el profesionalismo de nuestro médico.

La hemorragia en los partos

 Algunas mujeres sufren hemorragias en medio de un parto o de una césarea, lo que indudablemente afectará de manera negativa su estado físico. Para resolver un episodio de este tipo, el equipo de profesionales hará uso de métodos quirúrgicos para frenar la expulsión de sangre y así estabilizar a la madre.

Cesáreas de emergencia

Cuando llega el día del nacimiento, pero el bebé no está encajado en el canal de parto o se detecta que el cordón umbilical rodea su cuello, se practicará una cesárea para garantizar la salud del niño por nacer.

Algunas madres intentan oponerse a las indicaciones médicas, porque desean expulsar de manera natural a su hijo, pero ante estas circunstancias –una vez más- lo más sensato será ponerse en mano de los doctores.

Independientemente de las circunstancias difíciles que deban experimentarse y el dolor propio del parto, cuando una mujer llega a la fase final del alumbramiento, una fuerza sobrenatural la acompaña para así recibir a su bebé en brazos.

En ese momento en el que finalmente se escucha el llanto del bebé y la madre puede verlo y acariciarlo, queda atrás cualquier dificultad. La maravillosa imagen del amor verdadero irrumpe avasallante, para quedarse definitivamente en el latir del corazón materno.

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