Padres tóxicos: claves para identificarlos - Eres Mamá

Padres tóxicos: claves para identificarlos

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La paternidad es una tarea difícil, y muchas veces nos preguntamos si estamos actuando bien sin detenernos a pensar si todo lo que hacemos por nuestros hijos lo hacemos por su felicidad o por la nuestra. He aquí cuando aparecen los denominados padres tóxicos: aquellos que creen que están ayudando o protegiendo a sus hijos pero que en realidad los están dañando sin darse cuenta.

Desde el momento en el que nos convertimos en padres, nuestra única preocupación es su bienestar. Deseamos darles todas las oportunidades que nosotros no hemos tenido y dejárselas al alcance de la mano, muchas veces sin que sean conscientes de la dificultad y el trabajo que implica conseguirlas.

Otras veces, sin embargo, pecamos de ser demasiado serios y estrictos, algo que también es negativo. Lo mismo sucede cuando anteponemos siempre nuestras necesidades a las suyas o queremos que hagan lo que supuestamente deben hacer a toda costa.

Es por esto que tenemos que plantearnos la siguiente cuestión. ¿Cómo puedo identificar a un padre tóxico?

Tipos de padres tóxicos

Los Helicóptero

Son esos progenitores que sobreprotegen a sus hijos encargándose de todas sus tareas y problemas, desde hablar con profesores hasta elegir a los amigos adecuados.

Esta situación acaba provocando que los niños sufran trastornos de ansiedad y estrés. 

Impide que desarrollen adecuadamente su propia independencia y que afronten ciertas situaciones que ayudan a su maduración emocional.

Los Competitivos

Son aquellos padres tóxicos que proyectan sus frustraciones y anhelos en la figura de sus hijos.

Suelen ser personas autoritarias, que obligan a los niños a sacar las mejores notas o a sobresalir en cualquier disciplina, aunque eso implique horas y horas de trabajo. La mayoría de veces no se paran a preguntar a sus hijos qué es lo que realmente ellos quieren.

Este tipo de progenitores acaba creando adultos muy competitivos, con problemas de estrés, necesidad de reconocimiento, aceptación y baja autoestima.

Los Malvaviscos

A primera vista son el prototipo ideal de figura paterna desde los ojos de un niño: permisivos, generosos y complacientes.

Nunca ponen límites a sus hijos y los consienten en todos y cada uno de sus caprichos. Creen que así los hacen felices, pero en realidad están provocando que los niños sean egoístas y caprichosos.

Suelen ser personas que han sufrido una educación estricta o que no pueden pasar demasiado tiempo en casa. Intentan suplir las carencias emocionales de sus hijos con regalos o con excesiva libertad.

Los Manipuladores

Se trata de aquellos que pretenden conseguir que sus hijos hagan lo que ellos quieren como sea. Utilizan a menudo el chantaje emocional, el maltrato psicológico (en casos extremos también físico) y la manipulación.

Crían niños con un enorme sentimiento de inferioridad y culpabilidad, fácilmente manejables.

Son personas victimistas, capaces de mentir o tergiversar conversaciones en beneficio propio y se caracterizan fundamentalmente por su egoísmo.

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Los Ausentes

Tal y como dice su nombre, casi nunca están presentes en la vida de sus hijos. A veces puede deberse a motivos laborales, otras a una separación conyugal. 

Los niños sufren un gran sentimiento de abandono e importantes carencias afectivas. Muchos de ellos experimentan odio y admiración hacia esa clase de figura paterna.

Esta clase de padres tóxicos no consideran a sus hijos una prioridad.

 Los Colegas

Tratan de ser los mejores amigos de sus hijos. Al igual que los malvaviscos, no imponen límites pensando que así serán más queridos. A menudo utilizan expresiones que consideran “juveniles”, tienen comportamientos inadecuados y son excesivamente permisivos.

Suelen mantener la misma actitud delante de los amigos de sus hijos, muchas veces generando una sensación de rechazo y vergüenza en ellos.

Esta actitud impide que sean tomados en serio. No son vistos como figuras de autoridad ni respetados como tales, lo que acaba creando un grave distanciamiento entre padres e hijos. 

La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo

-Nelson Mandela-

¿Existe alguna solución ante estas actitudes?

Padres tóxicos

Si te has sentido identificado con alguno de estos grupos, aún estás a tiempo de modificar tu comportamiento. No sirve de nada autocastigarse ni sentirse culpable: lo importante es ser consciente del problema. A veces podemos convertirnos en padres tóxicos porque queremos lo mejor para nuestros hijos. El problema es que no siempre lo que creemos bueno lo es en realidad.

Infancia solo hay una, y tu hijo necesita pasarla contigo. A pesar de todas las figuras paternas y maternas que existan a su alrededor, siempre vas a ser su referente. Debes estar atento a sus necesidades y tratar de empatizar con él lo máximo posible, porque nadie mejor que tú lo conoce.

No debemos olvidar que los niños no dejan de ser personas con sus propios miedos, deseos y sentimientos, que son igual de importantes que los de los adultos. Por eso mismo, deben ser respetados y valorados, pues de cómo se sientan en esta etapa depende el resto de su vida.