Padres optimistas, niños optimistas

El optimismo no es la negación de una realidad sino la forma de buscar soluciones y mirar más allá del problema, para seguir adelante. En otras palabras, es una práctica muy favorable para todos.

Si en el hogar hay padres optimistas, el ambiente de crecimiento y desarrollo personal será constructivo y sumamente beneficioso para todos los miembros, en especial, los hijos. Por esta razón, los psicólogos han determinado que el optimismo en el hogar es el ingrediente mágico para que nuestros hijos se formen con seguridad y entereza.

Es importante que le demos prioridad a la educación emocional y no cesemos de enriquecernos en herramientas y soluciones, ya que estas nos facilitarán la convivencia y nos ayudarán a mantener la armonía en el hogar. Una cuestión que, sin duda alguna, permite superar con mayor facilidad las distintas dificultades de la vida.

En vista de que los niños pequeños imitan a sus padres, es importante saberles dar un buen ejemplo de optimismo. Para ello, debemos ser coherentes, tolerantes, respetuosos y resilientes.

A continuación te comentaremos con mayor profundidad por qué es importante que en todo hogar hayan padres optimistas. También te comentaremos algunas acciones que conviene poner en práctica día a día.

Padres optimistas, niños optimistas

Aunque parezca una fórmula muy simple, implica una gran logística. Cuando una pareja decide convertirse en padres optimistas, no se queda con la abstracción del concepto, sino que se van a la práctica poco a poco. Tal y como dice el refrán ”sin prisa pero sin pausa”. Porque es así, un estilo de vida positivo, saludable y beneficioso se construye grano a grano. Todas las acciones cuentan.

Padres optimistas, hijos optimistas.

Los padres optimistas que deciden educar a sus hijos desde esta perspectiva, desde temprana edad, no solo los ayudan a crecer en valores sino que, les brindan una actitud crítica constructiva que les facilita, incluso, el autoconocimiento. Por ello, son capaces de  desarrollar una buen autoestima, confianza, valentía y empatía.

Y volvemos a repetir: el optimismo no busca un mundo de fantasía e ignorar deliberadamente las dificultades y los aspectos negativos de la realidad. Al contrario, invita a conocer la realidad a fondo y estar conscientes de que si bien no todo es sencillo, siempre se puede sacar provecho de la adversidad para poder avanzar. Asimismo, implica saber que las circunstancias son cambiantes y debemos saber ser flexibles.

Los niños que tienen padres optimistas buscarán siempre la solución a los problemas, sin estancarse en el sufrimiento. Esta actitud les ayudará a tener una mejor calidad de vida, en líneas generales. También resultarán una gran inspiración para otros niños de su edad y, con el tiempo, pueden convertirse en un buen modelo a seguir.

La victimización es nociva para la salud emocional

Las quejas están directamente relacionadas con la victimización y, posiblemente, una baja autoestima. Si tenemos dificultades para ver los aspectos positivos de nosotros mismos, empezarán a aparecer de forma reiterativa frases como: tengo mala suerte, a los demás les va bien y a mí no, siempre fracaso, somos diferentes a las otras familias (desde el punto de vista negativo).

Cuando se tiene un lenguaje victimista y negativo en el hogar, inevitablemente el niño toma una actitud pasiva, de derrota con respecto a la vida y esto le llevará a dejar de luchar por vivir mejor y conseguir lo que quiere. Creerá que no tiene el control de su vida y que, sin importar lo que haga, todo estará mal.

Por otra parte, el exceso de autocrítica también resulta perjudicial para el desarrollo de las personas, ya que les lleva a sentirse insuficientes, independientemente de lo que hagan o de cuánto se esfuercen.

Padres optimistas, hijos optimistas.

Educar en optimismo es apostar por la fortaleza y el desarrollo integral.

Consejos para evitar la negatividad en casa

  • Evitar el lenguaje victimista y destructivo. En su lugar, apuesta por la solución creativa de problemas, cultivar el amor propio y promover las frases positivas.
  • Dirige tu atención siempre a los aspectos positivos de tus hijos y de tu persona.
  • Explícale a tu hijo que no existe tal cosa como: “vidas perfectas”, “familias perfectas”, o “personas perfectas”, que todos tenemos dificultades incluso luego de esforzarnos mucho, pero que los logros se conquistan con valentía y persistencia.
  • Cuando tu hijo se queje o critique a los demás no apoyes sus comentarios. En cambio, escúchale pero déjale claro que, aunque efectivamente existen personas malas, los primeros responsables por nuestras vidas, somos nosotros mismos.
  • Utiliza las llamadas vitaminas emocionalesNos ayudarán a mantenernos centrados y a esforzarnos con entusiasmo y energía.

Ya lo saben padres, si quieren que sus hijos sean positivos, deben comenzar por desechar las palabras negativas y la actitud de derrota en el hogar. Recuerda que: se educa con el ejemplo más que con el consejo.

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