Los niños están hechos de sueños, trátalos con cuidado

Al tratar a tu hijo con amor, propicias un vínculo seguro para acompañarlo a construir y a cumplir sus propios sueños.
Los niños están hechos de sueños, trátalos con cuidado

Escrito por Génesis Romero, 04 octubre, 2021

Última actualización: 14 octubre, 2021

La infancia es una de las etapas que se suelen recordar con mucho cariño. Y es que la ingenuidad y la alegría son los auténticos aspectos que sobresalen en la niñez. La exploración del mundo es un evento constante para los más pequeños de la casa y es cuando más nos necesitan, pues los niños están hechos de sueños y merecen ser tratados con cuidado.

Papá y mamá son piezas fundamentales en la vida de cualquier niño. Son sus guías, sus acompañantes, la principal fuente de confianza, los primeros educadores y el ejemplo a seguir de base.

Pero más allá de esto, en el caso de que no tengas hijos, ten presente que cualquier infante merece ser escuchado y debe sentirse seguro y respetado por los adultos que lo rodean.

4 claves para tratar a un niño como se merece

Existen muchas maneras de estimular a los niños para que se mantengan motivados en lo que les gusta. Crecer en un ambiente sano y rodeado de personas que los estiman es primordial para construir una autoestima adecuada.

Por eso, aquí te presentamos 4 actitudes claves para fomentar el desarrollo de las habilidades sociales y emocionales de tu pequeño.

1. Cuando te dirijas a tu hijo, míralo a la cara

Sin lugar a dudas, conversar con alguien de frente y con la mirada puesta directamente en sus ojos es un símbolo de confianza y de sinceridad. ¿Por qué no hacerlo con los niños?

Tómate el tiempo de ponerte a la altura de tu hijo y míralo a la cara, así lo harás sentir importante para ti.

Los niños sienten, piensan, perciben y comprenden mucho más de lo que creemos. En este sentido, como padres tenemos la misión de prestarles atención, demostrarles que nos preocupa cómo se sienten y que estamos para ayudarles. Solo de esta manera forjaremos las bases sólidas de la confianza. ¡Acompañémoslos a cumplir sus sueños!

2. No establezcas comparaciones

Cada persona es única, con sus talentos, sus virtudes y sus defectos. Estos se desarrollan y se amoldan desde la niñez hasta la adultez. En este sentido, debemos tener presente que la autenticidad es el mejor valor que todo ser humano puede tener.

Para esto, es necesario poner en práctica dos cuestiones desde que nuestros hijos son pequeños:

  • Respetar sus tiempos y su ritmo para aprender, para desarrollar destrezas y habilidades y para mejorar en cada una de sus etapas.
  • Fomentar el respeto hacia cada ser humano, sin importar sus defectos, sus debilidades o sus errores. Todo esto forma parte de un proceso gigante que nos permite crecer como personas.

Evitar caer en comparaciones nos convertirá en madres y en padres gentiles, respetuosos y afectivos con nuestros hijos. Así, los niños no pasarán malos tragos por sentirse inferiores al medirse con alguien más. 

3. Respeta los tiempos y los espacios de tu hijo

Los niños aprenden a través de la observación, la imitación y el ensayo-error. Exploran el espacio que los rodea y en el camino pueden tropezar. Pero el miedo que le generan sus desaciertos es lo que los impulsa a descubrir. 

Por este motivo, hay que generar espacios seguros en donde los niños tengan permitido elegir y desarrollar sus propios gustos y talentos. El amor, la admiración y el respeto que resulten de esta aventura serán claves para sentirse valorados y queridos por nosotros.

No pongamos en duda sus capacidades y sus gustos por un simple criterio nuestro, pues así solo derrumbaremos la autoestima y la autoconfianza.

4. Haz un lugar en tu agenda exclusivo para tu hijo

En el presente es común contar con diversas distracciones, como el smartphone y el resto de las pantallas que tenemos en casa. Si bien todas estas tecnologías nos mantienen conectados con el exterior, nos distancian de nuestros convivientes.

Nada se compara al tiempo compartido sin accesorios de por medio. La escucha activa y las atenciones se sentirán exclusivas tanto para tu pequeño como para ti.

Creen momentos de calidad, en donde reine la diversión y los diálogos sinceros. De esta forma, construirán un vínculo real y fuerte.

En conclusión, un niño amado, escuchado y respetado se convertirá en una persona segura, confiada y con mucho amor para dar a los de su entorno. Si realmente deseas que tu hijo sea un adulto admirable, encárgate de darle el ejemplo y de estar a su lado en cada paso que decida dar.

Te podría interesar...
Los niños no necesitan ser los mejores, deben ser felices
Eres Mamá
Leerlo en Eres Mamá
Los niños no necesitan ser los mejores, deben ser felices

A veces nos obsesionamos con la idea de que nuestros hijos sean perfectos, que sean los mejores, y les arrebatamos cualquier rastro de felicidad.