Un niño respetado, será el día de mañana un adulto respetuoso

Un niño respetado, educado a través de la Inteligencia Emocional y con la voz sabia de ese afecto que sabe intuir necesidades y problemas, será el día de mañana un adulto respetuoso. Una persona capaz de dar la misma felicidad y reciprocidad que recibió en su infancia.

María Montessori, la célebre pedagoga y educadora, nos dejó en su legado la idea esencial de sembrar en los niños ideas nobles para que el día de mañana germinaran en su corazón.

Queda claro que como madres, como padres, este es uno de nuestros principales objetivos. Ahora bien, además de sembrar afectos, conocimientos y valores también hemos de ser buenos gestores emocionales y saber intuir qué necesidades tienen nuestros hijos.

Porque el respeto en la infancia es ante todo entender qué no todos los niños son iguales. Que la mente de los pequeños no son vasijas vacías que llenar. En ocasiones, detrás de un niño rebelde y desafiante hay una emoción que no sabe expresar. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Un niño respetado, un niño amado

Nuestros hijos necesitan mucho más que alimento, ropa que vestir, unas rutinas con las que adquirir hábitos y sentirse seguros o un buen colegio con el que instruirse para formar parte de la sociedad.

Un niño respetado es aquel que es entendido por sus progenitores, que no tiene la necesidad de romper cosas, golpear o llamar la atención para que los suyos sepan que “está ahí” y se den cuenta del conflicto interno que acontece en su interior.

Algo de lo que se quejan muchas mamás y papás es que sus niños son muy exigentes. Son bebés que lloran más que el resto, que duermen menos y que más tarde se convierten en criaturas que siempre están reclamando atención.

Los niños “hiperdemandantes” piden mucho más de nosotros y hemos de estar preparados, porque en eso consiste el respeto: en saber intuir, atender, dar respuesta. Por ello, es necesario tener en cuenta la siguiente información.

niño enfadado con su madre

El amor de una madre puede mejorar el desarrollo cerebral del niño

Según un estudio llevado a cabo por la doctora Joan Luby en la “Universidad de Medicina de Washington” (Estados Unidos), el afecto de una madre es como ese viento capaz de dar fuerza a las velas que permitirán a los niños navegar con seguridad en sus océanos personales.

  • Este interesante trabajo reveló que los niños que habían recibido un afecto sincero, un apego saludable y ese respeto materno que es capaz de intuir necesidades para dar respuesta, hizo que el cerebro de los niños madurara de un modo muy especial.
  • A más afecto, reconocimiento e Inteligencia Emocional, el hipocampo se desarrollaba con mayor fortaleza.
  • El hipocampo es esa estructura neuronal relacionada con las emociones y la memoria que actúa como un ordenador central en todos nuestros entornos psicosociales.
  • Las edades claves en el desarrollo emocional de un niño están entre los 2 y los 6 años. Es aquí donde debemos estar más atentas y tener en cuenta la individualidad y particularidad de nuestro hijo o hija.
  • No lo compares con otros niños, ni siquiera con otro de sus hermanos. Cada niño llega al mundo con unas necesidades y con un modo de relacionarse con el mundo. Atiéndelo y ante todo, guíalo.
niño con alas sintiéndose respetado

El niño difícil y la emoción no expresada

El niño que nos desafía, que rompe cosas, que llora cuando lo dejamos solo y que siempre busca sobrepasar los límites, son los que nos exigen afinar no solo nuestros 5 sentidos. También es necesario aplicar el sexto, el que está relacionado con nuestra intuición, con ese mundo más íntimo y emocional.

Jeffrey Bernstein, experto psicoterapeuta en crianza infantil y juvenil nos indica que reaccionar con dureza ante estos comportamientos no hace más que agravar la situación. Un grito crea más rabia y la indiferencia crea más frustración.

¿Qué es lo que podemos hacer en estos casos? Puede parecer incongruente en vista de dichos desafíos, reacciones o malas palabras, pero hemos de conseguir que ese niño se sienta respetado.

  • Ofrecer respeto es ayudar a nuestros hijos a que pongan en palabras cada emoción.
  • La ira o la tristeza que sienten puede traducirse en un “me siento solo”, “tengo celos”, “en el cole me tratan mal”, “me gustaría que estuvieras más conmigo”, o “estoy enfadado por que no entiendo aún qué se espera de mí en cada momento”.
niño volando en un paraguas

En la crianza del día a día nunca hemos de cometer el error de poner el piloto automático. Hasta los 6 años van a necesitar de ti de un modo intenso porque es una etapa clave en su madurez emocional.

Después de aquí la aventura de ser padres no va a terminar nunca, pero es necesario estar siempre atentas a sus necesidades, porque estas, pueden cambiar de un día para otro. Porque con los niños ningún día es igual.

Así que recuerda, un niño respetado será el día de mañana un adulto respetuoso capaz de dar lo mejor de sí mismo a los demás, igual que tú lo hiciste con él o ella.

 

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