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Mindfulness parenting: aprender a ser padres con consciencia plena

Es crucial que, como padres, aprendamos a gestionar y manejar nuestras propias emociones y comportamientos. Solamente así podremos enseñar a nuestros hijos cómo pueden hacerlo ellos.

Mindfulness parenting: aprender a ser padres con consciencia plena
Sara Clemente Luna

Revisado y aprobado por la psicóloga y periodista Sara Clemente Luna en 08 Diciembre, 2020.

Última actualización: 08 Diciembre, 2020

Existen muchos mitos acerca de la práctica del mindfulness. ¿Es meditación? ¿Es yoga? ¿Es dejar la mente en blanco? La respuesta es que no. Esta técnica consiste en centrarse en el aquí y en el ahora con atención y conciencia plena. Aplicado a la parentalidad, esta práctica se conoce como mindfulness parenting.

El estrés es una reacción del organismo que principalmente priva de dos capacidades con las que nacemos todas las personas. La primera es la de prestar atención y la segunda es la de disfrutar de lo pequeño, de asombrarnos. Sin ambas capacidades es muy difícil que podamos desvincularnos de lo que nos lastra día a día.

¿Cuándo practicar el mindfulness parenting?

Una buena solución para poder restaurar esa atención y disfrute puede ser el mindfulness parenting. Pero antes de desgranar en qué consiste, pongamos un ejemplo práctico para entender cuándo podría estar indicado practicarlo.

Familia practicando mindfulness parenting.

Imaginemos unos padres con dos hijos pequeños, cuyas jornadas laborales son interminables, por lo que pasan poco tiempo en casa. Además, son sobrefuncionales, sus expectativas y exigencias son muy elevadas, son perfeccionistas, orientados, minuciosos y muy orientados al logro.

En este contexto, es bastante probable que cuando lleguen a casa después de una semana de trabajo eterna en la que sus recursos hayan sido puestos diariamente al límite, les sea difícil parar. Es decir, van a seguir exigiendo y exigiéndose al máximo. Puede que cuando algo no salga como esperan o quieren, estallen. Y aquí en medio se encuentran los hijos.

Así, en el momento en el que uno de sus hijos haga algo mal o le desobedezca, es probable que ese padre le grite excesivamente, le regañe desproporcionadamente o pague con él su alto nivel de activación fisiológica. Por eso decimos que la respuesta al estrés en ocasiones no se ajusta a las circunstancias que la precipitan.

Las emociones no han de controlar los comportamientos

Estos padres seguramente estén viviendo con un nivel de estrés tan alto que les resulta imposible gestionar más demandas de su entorno más cercano. Ya sea limpiar una mancha de tomate de la ropa de su hijo, mandarle a recoger sus juguetes, hacer los deberes o pedirle que se vista. Están sobrepasados y por eso pagan esa autoexigencia con el primer obstáculo que encuentran. Es completamente comprensible, pero esto no les hace ser malos padres.

En este sentido, podemos decir que sus emociones controlan sus reacciones y esto les puede hacer llegar a perder el control. ¿Puede perjudicar este modelo de crianza el desarrollo de los niños? Si, porque, además de asustarlos, pueden estar perdiendo una ocasión de oro para enseñarles la importancia de la consciencia plena.

Es importante que, como padres, seamos capaces de manejar nuestras propias emociones y nuestra conducta, porque solamente así podremos enseñar a los más pequeños cómo manejar las suyas.

¿Qué es la crianza consciente?

Es la alternativa a estar preso de tus propias emociones. Pensemos en que, si tenemos estrés, nuestro termómetro emocional va a estar predominantemente en “negativo”, puesto que es probable que, en vez de alegría y entusiasmo, sintamos culpabilidad, vergüenza, ira, rabia, frustración o miedo.

La crianza consciente es prestar atención al aquí y ahora, a lo que está teniendo lugar en este preciso momento presente. Es aceptar lo que ha pasado, en vez de tratar de cambiarlo o ignorarlo. Es apartar las emociones de las que hemos hablado y recuperar la actitud de disfrute y aplicarla a todos los ámbitos de la vida.

Esto no quiere decir que no regañemos a nuestros hijos o que no les pongamos límites o reglas. Significa que esa regañina o esa imposición de límites no ha de estar motivada por emociones que no hemos podido controlar. Ser un padre consciente es prestar atención a lo que se siente.

Madre e hija practicando mindfulness.

Respirar con el mindfulness parenting

Si en algún momento te has podido sentir identificado, te propongo que pruebes un sencillo ejercicio que te va a llevar un minuto. Sí, un solo minuto de tu día, pero que, sin embargo, ayuda a tomar conciencia plena y a rebajar ese nivel de estrés.

Prueba a cerrar los ojos y, durante un minuto, cuenta las respiraciones que das. De manera que una inspiración y una expiración cuenten como una respiración. Concéntrate en el aire que coges y que expulsas. Cuando termines, abre los ojos. ¿Cuántas respiraciones has hecho? ¿Has visto la cantidad de pensamientos que se te han intentado cruzar mientras tratabas de concentrarte en tu respiración?

Prestar atención y recuperar esa capacidad de asombro, de apertura y de interés tan característica de la infancia es un buen aprendizaje, ¿no? El mindfulness parenting pretende que las decisiones que tomemos como padres tengan como base nuestro propio control emocional. Y que las reglas con las que eduquemos vengan libres de juicio.

Mindfulness para niños

Mindfulness para niños

Se conoce como mindfulness a la concentración hacia determinados pensamientos, emociones y percepciones del presente o aquellas que pertenezcan al pasado.



Sara Clemente Luna
Sara Clemente Luna
Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid (2012). MBA en Protocolo, Relaciones Institucionales y Organización de Eventos (Escuela Internacional de Protocolo, 2012). Graduada en Psicología (Universidad Internacional de La Rioja, 2015-2019). Trabajó como redactora en Cadena SER (Grupo PRISA), “Salir a Ganar” (Weblogs S.L.), Optasports, La Sexta (ATRESMEDIA). Fue asistente de consultor en Llorente&Cuenca. Editora y redactora en Grupo M Contigo S.L.