Mi hijo se ha tragado un chicle, ¿qué hacer?

Corina González · 4 junio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 4 junio, 2019
¿Qué sucede si tu hijo se ha tragado un chicle? Existen varios mitos que pueden preocuparte como madre pero, ¿cuántos de estos son reales?

¿Quién no ha escuchado o dicho alguna vez: «mi hijo se ha tragado un chicle y no sé qué hacer»? Pues bien, es casi imposible impedir que un niño pruebe una goma de mascar a temprana edad; ya sea porque se la han regalado entre las golosinas de un cumpleaños, al jugar dulce o truco en halloween o por complacencias de los abuelos, siempre existirá la posibilidad de que lleguen a sus manos. Si bien es cierto, no podemos vigilar cada mascada, por ello debes saber qué hacer si tu hijo se traga un chicle.

Al percatarnos de que el niño ya tiene la golosina no queda de otra que enseñarle a manipularla correctamente. Hacerle entender que el objetivo de la misma es disfrutar de su sabor y entretenernos en cada mascada hasta que ya llegue la hora de desecharla.

Constantemente escuchamos muchas cosas sobre lo que pudiese pasar con ese chicle dentro del organismo de tu pequeño. En su mayoría, estas conclusiones no son más que mitos familiares que han sido transmitidos por generaciones, entre ellos el que afirma que si no se desecha el chicle, este se quedará pegado al estomago por siete años.

¿Qué hago si mi hijo se ha tragado un chicle? Lo primero es mantener la calma y no hacer caso a los mitos que giran en torno a ello, además, manejar la información adecuada y necesaria para entender lo que realmente ocurre ante la ingesta de esta golosina y cómo debes actuar ante ello.

¿Cuánto tiempo tardará el chicle en salir del organismo?

Si bien es cierto que los chicles están compuestos de goma (elastómeros, plastificantes y resinas), saborizantes, aceites y endulzantes, también lo es que resisten los ácidos estomacales y por ende no pueden disolverse. Pero aun así, el mismo organismo es capaz de expulsarlos sin problema.

El chicle seguirá el mismo proceso que cualquier otro alimento dentro del tracto digestivo y resultará casi imposible que se quede pegado dentro del organismo. La golosina no permanecerá en el estómago del niño por siempre, pues, como el resto de las comidas terminará convirtiéndose en materia fecal.¿Qué hacer si mi hijo se ha tragado un chicle?

Mi hijo se ha tragado un chicle, ¿corre algún riesgo?

El riesgo se pone en evidencia cuando la cantidad de chicles excede las 5 unidades, lo que pudiese ocasionar que se atore en la abertura del esófago y provocar asfixia o incluso la obstrucción del intestino, razón por la cual habría que recurrir a una intervención quirúrgica.

Si notas que tu hijo deja de ir al baño con la misma frecuencia que lo hacía, podría tratarse de un bloqueo intestinal. También puede presentar vómito de color amarillento o verdoso; los antes mencionados serán claros síntomas de que hay que asistir a urgencias a la brevedad e indicar que el niño se ha tragado los chicles.

Consecuencias en la salud de mascar chicles

  • Masticar chicle provoca que el niño trague aire, lo que puede ocasionar fuertes dolores e inflamación abdominal por estar en constante ingesta de saliva. Mandar señales falsas al estómago activará más los ácidos, pues este creerá que debe digerir ese alimento. Esto produce gases y otros problemas gastrointestinales.
  • En ciertas ocasiones recomiendan mascar chicle como método de relajación de la articulación témporo-mandibular, pero hacerlo por tiempo prolongado podría provocar un resultado contrario e incluso desgate.
  • Existen chicles en el mercado que, al no poseer azúcares naturales, son fabricados con componentes químicos como el sorbitol, conocido laxante que podría ser tóxico y provocar fuertes dolores estomacales y diarrea.
  • Por otro lado, aquellos chicles que sí contienen altos niveles de azúcares son igual de dañinos para la salud, en este caso bucal, ya que, al quedar adherida el azúcar a las piezas dentales, propicia la aparición de las caries.Mi hijo se ha tragado un chicle.

Lo más recomendable es que los niños menores de cinco años no consuman goma de mascar, pues no tienen la edad suficiente para comprender que no debe ingerirse. Tomar esta previsión te evitará los episodios de angustia por: «mi hijo se ha tragado un chicle», pues, por costumbre, es lo que hará el pequeño.

De igual forma, debemos aconsejar a los más grandes que lo desechen al desaparecer su sabor artificial, puesto que esta golosina no tiene valor nutritivo ni aporta beneficio alguno al cuerpo. Lejos de ayudar, consumir goma de mascar se puede convertir en un habito que solo traerá consigo consecuencias negativas a su salud y al medio ambiente ya que los chicles no son de fácil degradación.