Mi hijo dice palabrotas: ¿qué hago?

Este artículo fue redactado y avalado por la documentalista Arantza Martín Becerro
5 febrero, 2019
Muchas veces, los niños dicen palabras mal sonantes sin saber qué significan. No le riñas cuando lo haga. Solo explícale.

Las palabrotas se han convertido en un lenguaje muy usado entre los niños. ¿Qué hacer cuando utilizar este tipo de vocabulario se vuelve más común de lo que debería?

“Deberían lavarte la boca con jabón”, esta era la expresión que antiguamente se usaba cuando un niño decía una palabrota. Este tipo de palabras comienzan a aparecer en el lenguaje de los niños a partir de 3 o 4 años en adelante. Normalmente, están muy influenciados por lo que oyen en el colegio, sobre todo en el patio del recreo, de parte de los niños mayores. Es por eso que cuando tu hijo dice una palabrota no es consciente del significado que tiene.

¿Qué debes hacer cuando este vocabulario sea más frecuente en su lenguaje de lo que quisieras? Te dejamos una serie de recomendaciones para remediarlo.

La actitud de los padres

La actitud cuando vuestro hijo diga palabrotas es la clave para que él cambie su manera de hablar.

En primer lugar, se debe de evitar cualquier tipo de sonrisa o carcajada cuando tu hijo diga palabrotas. Esto es mucho más común de lo que se cree. En ocasiones, a la gente le puede resultar gracioso ver a un niño pequeño utilizar una palabra tan mal sonante como si fuera un adulto más.

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Reaccionar así ante esta situación es un error grave que suelen cometer los adultos del entorno del niño. De esta manera, se incita al niño a que lo repita. Si ve que los adultos se ríen y siente que es el centro de atención, lo repetirá en más ocasiones. Además de no expresar que te hace gracia, tampoco debes reprender al niño. En ocasiones, utilizan este lenguaje para llamar la atención y si muestras enfado, habrá conseguido captar tu atención y lo repetirá.

La indiferencia es la mejor manera de actuar cuando tu hijo diga palabrotas. Si no encuentra reacción ninguna por tu parte, llegará un momento en el que se cansará y parará de utilizarlas. Exponer ejemplos mientras le explicas los motivos por los que no se deben decir palabrotas le puede ayudar a comprender mejor la importancia de hablar bien.

El niño ya no muestra reparo en decir palabrotas

Cuando el uso de estas palabras sea normal para el niño, se debe hablar con él de una manera tranquila y moderada explicándole que ciertas palabras no están bien. Exponer ejemplos para explicar los motivos por los que no se deben decir palabrotas puede ayudarle a comprender mejor la importancia de hablar bien.

Los procesos de adopción suelen ser muy largos

Se le debe explicar que este tipo de palabras son irrespestuosas, que pueden molestar y ofender a los demás y que son siempre palabras feas. Se le debe recalcar, sobre todo, que no se deben usar palabrotas para insultar.

Predicar con el ejemplo

De nada sirve reprender al niño si te dice: tú también dices esta palabra o yo te he oído hablar así también. Nos paramos a pensar y sabemos que tienen toda la razón del mundo. ¿Cómo van a hablar ellos bien si el espejo en el que se miran no lo hace?

En primer lugar, se les debe explicar que se está arrepentido de haber hablado así. Se debe añadir que se sabe que no está bien y no se repetirá. De esta manera, el niño reflexionará sobre el perdón y todo lo que ello conlleva.

En segundo lugar, a partir de ese momento, debes controlar tu vocabulario cuando el niño esté delante. Sabemos que los más pequeños siempre están atentos a todo y al menor fallo, saltarán a reprendernos.

Muchas veces, el niño dice palabrotas solo para llamar la atención a sus padres. En escasas ocasiones, a pesar de todas las opciones que recomendamos, el niño sigue actuando de la misma manera. Si este fuera el caso, detente a pensar si tiene toda la atención que necesita por tu parte.

  • Christie, C. (2013). “The relevance of taboo language: An analysis of the indexical values of swearwords”, Journal of Pragmatics, 58: 152-169.
  • Jové, R. (2011). Ni rabietas ni conflictos. Madrid: La esfera de los libros.
  • Ortega, V. (2015). Palabratología: etimología de las palabras soeces. Barcelona: Planeta.