Mi bebé se ha caído de la cama, ¿qué debo hacer?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 10 enero, 2019
Francisco María García · 13 enero, 2019
Casi nunca es culpa de los padres que los bebés se caigan. Es más bien parte del proceso de crecimiento e independencia. Es normal que tengas sentimiento de culpabilidad, pero debes superarlo. 

A cualquiera le puede pasar. Si tu bebé se ha caído de la cama no te asustes y piensa en qué debes hacer.

Primero, mantener la calma

Los huesos de los bebés son muy frágiles y las fracturas no son frecuentes. En caso de alguna caída, lo primero es mantener la calma. Con la cabeza clara podrás pensar mejor y actuar de manera consciente. Así serás capaz de determinar si es necesario llevar al bebé a urgencias o si solo fue un susto.

A la hora de actuar debes valorar varios aspectos. Primero, la altura desde la que cayó. ¿Fue una silla, la cama, el sofá? Si por el contrario cayó mientras caminaba el impacto será menor. Esto será crucial para decidir si llamas al médico o acudes al centro asistencial.

Con o sin sangre

Las caídas sobre la cabeza o la espalda suelen ser las más delicadas. En estos casos son varios los aspectos a analizar. Revisa si hay sangre, busca la herida y tapónala con una gasa y una presión muy suave. Si no deja de sangrar o la herida es muy grande deberás ir al servicio de urgencias.

Si la herida es pequeña y con la presión la sangre cede, puedes tomarte más tiempo para ver su evolución. Recuerda que de la cabeza puede brotar mucha sangre, incluso cuando el daño es leve. Si no hay sangrado, busca algún chichón o hendidura que permita determinar la zona exacta del golpe. En la mayoría de los casos bastará con aplicar hielo en la parte afectada, aunque deberás permanecer atenta a otros síntomas.

Qué hacer ante las caídas de los bebés

Vómitos y dolor

El vómito, inmediato al golpe, suele ser motivo de traslado a la clínica. Pero si el bebé vomita después de varios minutos de un intenso llanto, la razón para que te preocupes disminuye.

Es normal que al llorar a los niños se les irrite la garganta, comiencen a toser y aparezca el vómito. Pero si este es repetitivo y sale con mucha fuerza, es conveniente buscar ayuda. El dolor también es un indicativo. De nuevo, si cede pronto la preocupación disminuye. Si se mantiene y el niño llora y grita mucho es conveniente desplazarse hasta urgencias.

Confundido y desorientado

Que el niño esté confundido, desorientado o que pierda la conciencia es motivo para salir hacia el hospital. Si está muy somnoliento y es difícil despertarlo, también. Las convulsiones son razones para un traslado inmediato, al igual que las dificultades para moverse, ver o hablar.

Cuando sale sangre por los oídos o las fosas nasales tras un golpe la atención médica debe ser urgente. Puede tratarse de pérdida de líquido cefalorraquídeo. También hay que acudir al médico cuando la sangre se aprecia en la parte blanca del ojo.

Las deformidades visibles en alguna parte del cuerpo, como brazos o piernas fuera de alineación o inflamaciones en el cuero cabelludo, obligan a ir al médico. También los cambios en el tamaño de la pupila o inusuales movimientos en los ojos.

Tras la caída, el niño puede verse bien y actuar de manera normal. En estos casos la decisión de los padres suele ser quedarse en casa y ver cómo evoluciona. Esta evaluación debe ser de al menos 24 horas, para detectar cualquier posible síntoma.

Análisis de los reflejos del bebé

Cómo evitar que mi bebé se caiga

No siempre se podrá evitar una caída, es parte del desarrollo de sus habilidades motoras. Lo que sí puedes lograr es que esas caídas no revistan gravedad. Para disminuir sus consecuencias son varias las medidas que puedes poner en práctica. Empieza por proteger las esquinas de los muebles, eliminar tapetes o colocarles antideslizantes. 

Es importante colocar rejas de seguridad al inicio y al final de las escaleras y eliminar los objetos que puedan causar un tropiezo. Retira sillas y mesas cercanas a las ventanas. Cuando el bebé esté sobre el cambiador de pañales, nunca debe quedarse solo porque puede voltearse y caer. Siempre que el niño vaya en el carrito de compras, en el coche o en la silla alta, debe estar sujeto por el cinturón.