Ser mamá también es estar en contacto con tu propia sombra

¿Qué es la sombra? La sombra es esa parte de nosotras mismas que desconocemos u obviamos. En la sombra se esconde lo que desearíamos olvidar, lo que pertenece al pasado, lo que quizás no queremos ver de nosotros mismas, pero que si reconocemos y cambiamos nos haría crecer como seres humanos.

Definitivamente, ser madre te hace crecer como persona porque cuando tienes a un niño contigo conoces otro tipo de amor y también tienes la posibilidad de estar en contacto con tu propia sombra.

Concretamente, la sombra es un término utilizado y difundido por el médico psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, que intenta ser más abarcador que el término «inconsciente», difundido por Sigmud Freud. Y cuando usamos la palabra sombra, en este contexto, nos referimos a las partes desconocidas de nuestra psique pero también a las partes desconocidas de nuestro mundo espiritual.

mamá con hija

Todos tenemos luz y sombra. Nuestro mundo psíquico y espiritual está formado por una parte luminosa que se identifica por ejemplo con la generosidad o la paciencia y una parte oscura que a veces la identificamos con lo contrario que reconocemos en la parte llena de luz, que en este caso sería la mezquindad o la impaciencia.

Tenemos ambos lados, tenemos nuestra parte luminosa y nuestra parte oscura; es más el hecho de que no la reconozcamos no quiere decir que no exista, siempre está allí y por tener ese carácter oscuro o doloroso es que lo relegamos a la sombra.

La sombra existe sí, la tenemos todas (y todos) sí, pero también la podemos transformar, de hecho nuestra tarea como seres humanos es transformar esos aspectos de nuestra personalidad relegados a la sombra para llevarlos a la luz.

Reconocer la sombra es parte de nuestra misión de vida

Todas tenemos la oportunidad de sanar, de cambiar o de al menos reconocer esos aspectos que residen en la sombra, y ser madres es una oportunidad fantástica que la vida nos da para transformarnos como personas, para crecer, para llenarnos de luz.

Tu bebé, de hecho, es un maestro espiritual para ti, un guía. Él, al ser tan puro e inocente, manifiesta sin ningún tipo de tapujos todos esos sentimientos que no son presentables a la sociedad, los aspectos que todo adulto despreciaría. Ya habrás visto de sobra, por ejemplo, cómo sin querer un niño que no ha aprendido a mentir deja en evidencia las mentiras de sus padres.

Eso, aunque nos parezca insignificante es un aspecto de nuestra sombra y, como ese, hay muchos otros y mucho más profundos que el ejemplo de las mentiras. Sin saberlo y sin quererlo, al menos de manera consciente, el bebé se convierte en un espejo cristalino de nuestros aspectos más ocultos; por eso el contacto profundo con un bebé debería ser un período que aprovechar al máximo.

Sobre todo si sabemos reconocer que muchas veces lo que el bebé manifiesta es nuestro lado oscuro, nuestra sombra. Siendo consciente de ello, procuremos antes de censurar al niño por su actuación, revisarnos a nosotros mismos y tratar de evaluar si ciertamente lo que el bebé está reflejando es parte de nuestra sombra o no.

Pues –y siguiendo con el ejemplo de las mentiras- muchas veces los adultos censuramos al niño que dice una verdad y deja nuestras mentiras en evidencia, en lugar de reconocer nuestras fallas y rectificar. Es más, a veces, por reprender al niño de manera inconsciente lo enseñamos a mentir.

bebe dormido brazos mama

Ser mamá te ayuda a transformarte

Y en verdad, el ejemplo expuesto anteriormente es quizás el más superfluo, pues ser madre nos deja con el corazón abierto, porque cuando como madre tienes una conexión tan íntima con el bebé es posible que te sientas tan sensible que expones –aún sin querer- todas tus inseguridades, tus miserias así como tus alegrías y asuntos pendientes por resolver, todo lo que como seres humanos nos falta por comprender.

El hecho de reconocernos frágiles, cuidar nuestra fragilidad, darnos tiempo y respetar nuestras nuevas cualidades y entender la sensibilidad de nuestra alma expuesta a carne viva- con especial énfasis durante los primeros nueve meses de vida de nuestro hijo es una de las recomendaciones que la terapeuta argentina Laura Gutman ofrece en su libro La Maternidad o el encuentro con la propia sombra, un texto en donde explica con más detalles cómo durante nuestro proceso como madres podemos llevar esos aspectos relegados a la sombra al camino de la luz.

Ella nos recomienda tenernos paciencia en este tiempo tan especial y no exigirnos un rendimiento igual al acostumbrado. Es un momento para abrirnos a la sensibilidad que se nos agudiza y a la percepción de las sensaciones que son vividas con un corazón inmenso.

 

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