Mamá, esto es lo que realmente quiero aprender, ¡de ti!

Macarena · 8 abril, 2017

Mami, yo te agradezco de todo corazón cada cosa que haces por mí. Apuestas por mi futuro, por lo que vives al pendiente de mis estudios. Además, inviertes dinero en cursos para garantizarme el mejor porvenir posible. Pero lo que realmente quiero aprender no se reduce a las competencias que exige el mercado laboral.

Sin duda alguna, eres la mejor madre que haya podido tener. Y estoy agradecido a la vida que me regale la mejor mamá del mundo. Sin embargo, hay algo que no tienes en cuenta. Pues mi infancia no es eterna, sino un momento tan único como especial. No se recupera.

Entonces, de algún modo, siento en ocasiones cierta presión. Percibo quizás que muchas veces sobrevaloras el aprendizaje académica. Y, permíteme discrepar con este punto, no es lo único que importa en mi formación y crecimiento.

Sin que te molestes, me gustaría comentarte qué es lo que siento y pienso sobre mi preparación. Y permíteme contarte lo que, en mi humilde opinión, olvidas sobre lo más importante de mi desarrollo. Vela por mi futuro, mamita, pero también respeta mi presente.

Lo que quiero aprender, ¡a tu lado!

Mami, es mucho lo que quiero aprender. Y lo mejor de todo es que todo ello es posible apreciarlo a tu lado. Simplemente acompañándote, observando tus acciones y elecciones diarias. Pues eres mi ejemplo a seguir, mi mejor modelo posible.

Simplemente quiero aprender a ser buena persona. Deseo con todo mi corazón convertirme, el día de mañana, en un adulto solidario, generoso y compasivo, como tú, mamita querida. Pretendo absorber de mi vida cotidiana junto a ti la responsabilidad y sinceridad ante cada suceso de mi vida.

Independiente, emprendedor, autónomo y alegre. Anhelo ser el calco del ser más mágico y brillante que he conocido: ¡tú! Una mente positiva e innovadora coronaría ese maravilloso ser en que me quiero transformar, pretendo heredar nada menos que tu optimismo.

De la misma manera, admiro y sueño cada día con tu paciencia, perseverancia, persistencia y tenacidad. No importan los golpes de la vida, sino que lo que vale es tener un corazón entero y un alma noble. Ningún curso ni profesor podrá dejar ese inmenso legado, tal como lo haces tú aún sin siquiera saberlo.

Determinación. Esa es la palabra. Abrazar una pasión, arrebatar los sueños. Por locos o imposibles que parezcan. Como siempre dices, “merecemos aquello que soñamos”. Entonces, solo se trata de hacer que efectivamente sucedan. “Merecemos bellos milagros, y ocurrirán”.

Lo que quiero aprender no se dicta precisamente en las aulas

Lo que quiero aprender no se enseña justamente en colegios o institutos. Simplemente se enseña en casa, nada más ni nada menos. No tiene costo, ni días de cursada. Solo sucede cada día de nuestras vidas ante nuestros ojos. Sin que lo percibamos como un aprendizaje, solo ocurre espontáneamente en nuestra cotidianeidad.

Mamá, tan solo quiero aprender a ser feliz. Ese es mi camino a seguir para un buen futuro. Desde luego, el saber no ocupa lugar y es sumamente valioso como tal. Pero, créeme, la felicidad es mi destino, y mi infancia es tan solo el camino para llegar a ella.

Quiero que transfieras el poder de la meditación y la relajación. Solo así podré superar los reveces del destino con tu misma entereza. Pararme y dar pelea luego de cada bofetada de la vida. Aprender de los errores e intentar sin que me invada el temor a equivocarme.

El poder de la gratitud también quiero tomar de mi mejor maestra de la vida. Por eso, agradezco infinitamente por tu esfuerzo, sacrificios y dedicación en nombre de la maternidad. Porque así me enseñas que siempre es posible salir adelante, dándolo todo por amor. A cambio de nada.

Mami, no gastes más dinero ni sacrifiques todo mi tiempo cuando no hay mayor herencia que la que puedes ofrecerme. Lo que quiero aprender va más allá de los conocimientos de inglés, geografía y química. Tan solo pienso en convertirme en una buena persona, sobre todas las cosas, plena y feliz.