Las madres también sufrimos del síndrome del Burnout

Descubre a continuación de qué se trata el síndrome del Burnout, por qué ocurre y qué puedes hacer para superarlo. Además, te comentamos acerca de la importancia del descanso.

El síndrome del Burnout no se trata de un mito urbano ni de una exageración. Se trata de una realidad que es necesario asumir para buscar las soluciones pertinentes y evitar que siga aumentando el número de casos.

El malestar que genera es notorio y afecta a las personas en todos sus ámbitos de desempeño. Y a pesar de que no se reconoce como algo a lo que se deba prestar atención inmediata, es más común de lo que se pueda pensar.

El síndrome del Burnout (del verbo en inglés burn out que significa ”quemar” o ”desgastar”) hasta hace poco era considerado una enfermedad que se limitaba solo al área laboral. Por otra parte, se le solía confundir con el estrés y el agotamiento. 

Si bien comparte síntomas con el estrés y la ansiedad, se trata de una enfermedad distinta. Suele aparecer como producto del agotamiento físico y, sobre todo, mental tras las largas jornadas de trabajo y tensión continua. Sin duda, es otro de las consecuencias de la vida moderna.

No obstante, hoy en día el síndrome también aparece como consecuencia del esfuerzo prolongado y el respectivo desgaste, en el entorno familiar. Por esta razón, existen tanto madres primerizas como madres con más de un hijo que experimentan este síndrome.

Un estilo de vida malsano, abusivo y un entorno hostil son factores que favorecen la aparición de este síndrome.

Las madres y el síndrome del Burnout

¿Qué mayor trabajo que estar dedicada al cuidado exclusivo de los hijos?, ¿Hay mayor estrés que el generado por la realidad de hacer y hacer, y sentir que no pararás nunca?, ¿Acaso no angustia saber que en 24 horas debes cumplir con una larga lista de tareas?

¿No es terrible saberse agotada y no poder tener un descanso?, ¿No duele sentirse culpable debido a las ganas de renunciar a todo?

Estas preguntas se las hacen a diario millones de madres alrededor del mundo. Porque, efectivamente, criar niños, mantener una vida social, cuidar de sí mismas y trabajar puede resultar abrumador. Después de todo, no somos pulpos ni tenemos poderes sobrenaturales que nos resuelvan todo al instante, sin dificultad alguna.

Es normal abrumarse por las responsabilidades, por querer hacerlo todo a la vez y no faltar en nada. Y también es normal sentirse culpable y llorar de desesperación cuando el bebé se resiste a dormir.

Como madres, a menudo, solemos exigirnos más de lo que podemos dar. Desde bien temprano inicia nuestra jornada junto a nuestros hijos y, aunque a medio día sentimos que nos faltan fuerzas, continuamos. Ya en la noche el agotamiento nos supera. Y cuando por fin logramos dormir al bebé, queremos salir corriendo de todo, pero la culpa nos ataca.

Si no reconocemos que necesitamos ayuda, o que posiblemente estemos padeciendo el síndrome de Burnout no solucionaremos nuestro malestar e, incluso, puede que prolonguemos la depresión postparto.

Pide ayuda cada vez que la necesites y lo más importante: dedica tiempo para cuidar de ti misma. Podrás vivir mejor, día a día, y superar con mayor facilidad las dificultades.

Síntomas del síndrome del Burnout

  • Agotamiento extremo. Desde que te levantas en la mañana tienes ganas de quedarte en cama, sin hacer nada, debido a las pocas horas de sueño y el cansancio acumulado.
  • Pérdida del apetito. Ante la ola de actividades que debes cumplir, ignoras las horas en las que debes comer, optas por ingerir apenas un bocadillo. Sabes que es un error no alimentarte bien, pero el cansancio te gana la batalla.
  • Desánimo y desinterés. La repetición de ciertas tareas, como dar de comer al bebé, recoger el desorden y cambiar los pañales, hace que actúes de manera automática, que asumas las tareas como una obligación que afecta tu interés por asuntos que antes disfrutabas, como escuchar música, cocinar un rico postre, salir a caminar, leer un libro. Crees que dedicarle tiempo a estas cosas sería una irresponsabilidad.
  • Mal humor. Al no hacer lo que quieres sino lo que debes, tu buen humor se esfumará y esto afectará directamente tu relación amorosa, querrás distanciarte de tu pareja, pero esto empeorará tu estado emocional.
  • Culpabilidad. La culpa te acompaña cada vez que quieres llorar por no resistir más, cuando algo no resulta como esperabas, cuando ves la casa desordenada de nuevo, cuando no quieres levantarte al escuchar llorar al bebé a media noche, cuando respondes de mala gana a tu pareja. Al parecer la culpa es tu amiga más cercana en esta difícil etapa.

Si eres una de las madres que está experimentando el síndrome del Burnout, no temas aceptar que no puedes sola con tantas responsabilidades. Pide ayuda cada vez que la necesites y lo más importante: dedica tiempo a cuidar de ti. Si tú estás bien, tu familia también lo estará.

Habla con tu pareja y con tus familiares más cercanos para decirles cómo te sientes y el apoyo que esperas de ellos. Verás que al permitir que colaboren contigo, te sentirás mejor. La maternidad no tiene por qué ser un camino individual, también puede ser un trabajo en equipo.

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