Los cambios de humor en la adolescencia

Francisco María García · 30 octubre, 2018
Aunque puede parecer que cuando los hijos llegan a la adolescencia comienzan a evolucionar y desarrollarse solos, lo cierto es que sigue siendo importante el papel de los padres. Los cambios de humor en la adolescencia son una de las situaciones típicas que hay que enfrentar.

Padres y cuidadores saben que la crianza de los hijos dura al menos hasta la adolescencia. Así como de pequeños hay que atender demandas constantemente, los cambios de humor en la adolescencia también deben tratarse con cuidado y amor. Un paso en falso podría llevar al joven a decisiones que lamente el resto de su vida.

Quizá el principal consejo para madres y padres sea la construcción de un vínculo amoroso y de diálogo con su hijo desde los primeros meses de vida. Sin embargo, esto no implica que, al llegar a cierta etapa, los jóvenes experimenten conflictos profundos que no alcancen a explicar o controlar.

¿Por qué se producen los cambios de humor en la adolescencia?

Al mirar a los ojos al hijo adolescente, es posible encontrar a esos niños que fueron un poco asustados o envalentonados. Su cuerpo ha cambiado hasta el punto de que por momentos no se reconocen. Los juguetes, en tristes cajas por cualquier rincón de casa, parecen absurdos pedazos de plástico que no transmiten ya nada.

El desarrollo acelerado del cuerpo del adolescente va acompañado de una evolución intensa de las capacidades cerebrales. Se produce una apertura hacia el mundo exterior inédita en toda la infancia. El hecho de elegir afinidades, cuestionar las normas y empezar a ver la vida como un ser autónomo e independiente son pasos tan importantes como críticos.

Hay adolescentes que viven con naturalidad y aceptación estos cambios. Se adaptan a las nuevas reglas y exigencias, así como también a los nuevos modos en que son tratados como futuros adultos.

Sin embargo, para otros no es tan sencillo. De nuevo, si no tienen una base sólida en su hogar, el camino hacia la adultez será más complicado y conflictivo.

La inmadurez puede ser uno de los principales motivos de impulsividad en la adolescencia, pero no el único.

¿Cómo ayudar a los adolescentes con sus cambios de humor?

Conocer los posibles motivos de los cambios de humor en la adolescencia es el primer paso. Lo segundo es buscar estrategias de comunicación en las que fluyan la confianza y la sinceridad. Es preciso abrirse y poner en palabras aquello que libera las tensiones de manera radical.

Parece fácil al decirlo, pero a la hora de entablar un diálogo simple como “¿Qué tal tu día?”, la realidad se vuelve opaca, confusa e ingobernable. No obstante, no hay que rendirse jamás. Aunque parezca que ignoran toda muestra de interés en ellos, en el fondo las atesoran.

Por lo tanto, son tres las maneras básicas de ayudar a superar los cambios de humor en la adolescencia. Primero, mediante la comprensión y empatía; segundo, la comunicación y el diálogo; tercero, la perseverancia y paciencia. Lo mejor es probar de una manera u otra hasta que el joven se sienta seguro y comprendido.

¿En qué consiste la inteligencia emocional en adolescentes? 

Las herramientas de la psicología cognitiva no son para desaprovechar a la hora de transitar los cambios de humor en la adolescencia. Básicamente, se trata de ayudar al adolescente a desarrollar su capacidad de conectarse con sí mismo y con el entorno de manera saludable.

Esta rama de la psicología considera a la inteligencia como subdividida en distintas vertientes; todas pueden ser estimuladas. El conocimiento de los propios límites y potencialidades, además de encontrar el modo de ser feliz en el mundo, son algunos logros que este instrumento denominado inteligencia emocional puede proporcionar.

“El desarrollo acelerado del cuerpo del adolescente va acompañado de una evolución intensa de las capacidades cerebrales. Se produce una apertura hacia el mundo exterior inédita en toda la infancia”

Ejes de la inteligencia emocional en adolescentes

  • Autoconocimiento: Implica estar consciente tanto de los estados anímicos como de sus fortalezas, debilidades y recursos. La idea es que el joven logre una adecuada valoración de sí mismo, con autoconfianza y autoestima.
  • Autorregulación: Concretamente, refiere a la gestión de sus impulsos, el sentimiento de responsabilidad, el autocontrol y la capacidad de adaptación.
La toma de decisiones en la adolescencia.

  • Automotivación: Permite ver el mundo con optimismo, compromiso e iniciativa.
  • Empatía: Esta cualidad implica ser conscientes de las necesidades, los temores y los sentimientos del otro.
  • Habilidades sociales: Incluye el liderazgo, el diálogo, la colaboración y la capacidad de escuchar y ser solidarios.

Estas son algunas metas que pueden proponerse para orientar la ayuda hacia los jóvenes. Asimismo, el yoga y otras disciplinas similares, además del arte en todas sus formas, son actividades ideales para transitar de manera creativa los cambios de humor en la adolescencia. También el deporte facilita la regulación emocional.

En resumen, todos los recursos aportados desde el afecto sincero son válidos; ninguno debería excluir al otro. De todas formas, en caso de situaciones demasiado complejas, siempre es conveniente buscar ayuda profesional.