Lo importante de toda crianza es encontrar el equilibrio

¿Crianza estricta o crianza permisiva? He aquí el gran dilema de antaño, el cual se refuerza a medida que pasa el tiempo. Sin embargo, a esta altura del partido no debería caber dudas al respecto. Lo importante de toda crianza es encontrar el equilibrio. Nada mejor para tu hijo que el punto medio.

Ciertamente los niños precisan ser disciplinados, mas el cambio radica en una cuestión de formas. Ciertamente esa disciplina no puede ser trasgresora de los derechos de los niños. No puede incurrirse de ninguna manera en un abuso, ni actuar de modo desmedido.

Ello es tan verdadero como el daño que puede causar la ausencia de límites y normas. Como suele repetirse en la vida misma: todos los extremos son malos. Con la crianza de los más pequeños del hogar sucede también. El exceso de disciplina es contraproducente, tanto como la permisividad cegada y absoluta.

Por ello mismo, la clave para sobrellevar la infancia de tu hijo impartiendo la mejor educación reside en encontrar el equilibrio. En cambio, adoptando cualquiera de las modelos educativos opuestos se está expuesto a una traición del método escogido.

¿Por qué es importante encontrar el equilibrio en la crianza?

Todos los niños terminan sufriendo. Los mal llamados -etiquetados, para ser más exactos- niños “emperadores o tiranos” sufren tanto como los “sumisos”. Tienden a ser perjudicados en igual magnitud, pero pierden quizás de maneras completamente diferentes.

etiquetas

Es una realidad que cada chico se adapta y acomoda a los estilos parentales. Por eso repetimos siempre que en la crianza cosechas lo que siembras. Incluso, una regla de oro se ha vuelto el simple hecho de predicar con el ejemplo. Pues los menores son esponjas que absorben todo lo que ven, perciben y oyen.

Entonces, no es descabellado que ese aparente niño tirano no sea más que el resultado de la técnica del padre permisivo. En líneas paralelas, no debería sorprender que los denominados “sometidos” se sientan sofocados e incluso anulados ante esta peligrosa obsesión por las reglas.

Encontrar un equilibrio entre las reglas y los criterios parentales

Sí, límites, normas y reglas son absolutamente necesarios en la vida de tus hijos. Pues eso les permitirá vivir en sociedad de la mejor manera posible. Son la base de la convivencia y lo que garantiza el correcto desenvolvimiento del niño en el hogar y la sociedad.

Desde ya, todas aquellas reglas establecidas deben surgir de un criterio específico. De hecho, ese criterio es aún mucho más importante y relevante que la regla misma. Ahora bien, ¿por qué este último factor se torna tan vital para la crianza de los más chicos?

madre hablando con su hijo

Pues bien, en primera instancia porque los criterios tienden a responder a valores determinados. ¿Y quién no quiere educar en valores a sus hijos? Sin duda, ello junto con el buen trato infantil conforman uno de los mejores legados para el mundo entero.

El criterio es el que logra trascender la simple orden del mayor. Ya no se trata entonces de lo que manda el adulto solo por detentar la autoridad del hogar. Allí se hace presente la conversación y la comunicación entre madre e hijo. Este diálogo se torna mucho más interesante y nutritivo para el infante.

¿Cómo encontrar el equilibrio para no errar en la crianza?

Obedecer las reglas ciegamente, sin previa comprensión y reflexión, ha tenido consecuencias verdaderamente nefastas a nivel mundial. Para ejemplificar a lo grande, ello ha empujado a países y bloques enteros a la guerra. Mas, ¿cómo evitar caer en este craso error?

Ello es muy simple. En primera instancia debes estimular la comprensión infantil de los criterios que explican el valor y respeto de las reglas establecidas. Para ello, es importante armarse de paciencia y mantener una actitud comunicacional conciliadora capaz de disipar sus dudas.

Claramente, encontrar el equilibrio va mucho más allá de llevar a cabo la mejor crianza posible para una criatura. Esto significa, además, que tanto los más grandes como los más chicos puedan crecer como personas. Mas ese crecimiento no es solo personal, sino que hace mecha a nivel social. Pues así conformamos verdaderos miembros de una comunidad afortunadamente reflexiva.

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