Todo lo que debes saber sobre los dientes de leche - Eres Mamá

Todo lo que debes saber sobre los dientes de leche

Los dientes de leche comienzan a salir a partir de los 6 meses; aunque en ciertos casos esto puede variar. La mayoría de las veces sucede tal como se anticipa por los especialistas. El proceso de salida y caída de los dientes de leche es largo, porque cada pieza tiene un periodo específico para nacer y desaparecer.

Entre los seis meses y los seis años el niño se mantendrá en un ciclo de transformación de su dentadura que tiene pausas relativas. Aunque existen ciertas estimaciones de cuándo saldrá y caerá cada diente, todo varía en función de cada niño. A continuación te contamos cuáles son los detalles de este proceso.

El ciclo de los dientes de leche

Como sabemos, los dientes de leche no son definitivos. Esto no quiere decir que no sean importantes o que no merezcan mayor atención. Recordemos que estas piezas son necesarias para que el bebé pueda procesar los alimentos sólidos. Por lo tanto, es conveniente cuidarlos porque de estos depende su alimentación.

Desde los primeros seis meses de vida, el ser humano ya comienza a desarrollar piezas dentarias temporales. En la naturaleza se conocen casos excepcionales, como los de bebés que nacen con dientes. También puede suceder que nazcan o se caigan antes de tiempo. Ocasionalmente, el proceso de mudar también puede ser mucho más largo de lo que se estima.

Salvo por tales casos específicos, lo normal en este ciclo es lo siguiente.

Nacimiento de los dientes de leche

Cuando el niño cumple tres años ya debería contar con 20 piezas dentales, entre muelas y dientes. Por lo tanto, este proceso debe comenzar desde antes de su nacimiento.

Dentro de las encías se forman los dientes de leche, los cuales comienzan a brotar a partir de seis meses aproximadamente. En algunos casos el nacimiento de los dientes de leche produce molestias, como fiebre, diarrea, dolor e inflamación.

Los primeros dientes en nacer son los incisivos inferiores. Luego, entre los seis y 16 meses habrán nacido todos los incisivos, que son dos superiores y dos inferiores. En el mes siguiente comienzan a aparecer los caninos (colmillos), en un proceso que demora aproximadamente hasta los 22 meses; son solo dos canidos por lado.

Las molares comienzan a surgir entre los 13 y 33 meses. Son cuatro molares superiores y cuatro inferiores. Como hemos dicho, todo puede variar en cada niño. Sin embargo, lo normal es que suceda de esta forma. Podríamos hablar de 31 meses cuando tenga todas sus piezas, pero tal vez más de 33.

La caída de los dientes

Para el momento en que se completan los 20 dientes de leche, ya el pequeño los ha estado utilizando. Aunque sean temporales son de mucha ayuda en su alimentación. Por lo tanto, lo más recomendable es cuidarlos para que al momento de su caída estén sanos y no se produzcan infecciones.

Es casi un hecho que los primeros dientes de leche en caer, son aquellos que nacieron primero. Entre los cinco años de edad, podrían comenzar a soltarse. Sin embargo, lo más común es a parir de los seis. Para el momento de su caída, el niño los habrá movido muy fácil con su lengua.

De manera que, entre los 6 y 8 años, el niño perderá todos los incisivos. No es un proceso tan lento como parece, solo que conviven los dientes de leche con los permanentes por todo este tiempo. En este período caerán algunos y se soltarán otros, y al mismo tiempo comenzarán a crecer los nuevos.

Caninos y molares, no se notan tanto al caer, por eso entre los diez y los 12 años, se realizará un intercambio sin que lo notemos demasiado. Cuando el niño ha alcanzado 12 años, habrá mudado la mayoría de sus dientes.

En ciertos casos, los dientes permanentes nacen antes de que se caigan los de leche. A este fenómeno se le conoce como diente de tiburón. Es por ello, que algunos pequeños pueden llegar a tener dos filas de dientes.

Los dientes de leche comienzan a soltarse precisamente porque los permanentes los empujan. Es por ello que puede variar en el tiempo en que se caen. Los especialistas recomiendan que esperemos a que cada pieza se caiga por sí sola. Aunque el niño esté tocándose y con deseos de que llegue el hada de los dientes, es mejor esperar.