Leyes que ponen en riesgo la intimidad de una madre

Amanda 9 mayo, 2017

La maternidad lleva implícita una serie de normativas legales que por lo general quedan relegadas en la mente. Tener un hijo está relacionado a nivel legal con el resto de la sociedad en la cual nos desenvolvemos. Pese a que particularmente nos concentramos en la crianza y los extraordinarios momentos que pasamos con nuestros pequeños, algunos pasos son amargos.

Como sabemos, toda mujer tiene derecho a resguardar su intimidad, pero en algunos casos, las leyes imponen algo distinto. Por ejemplo, algunos casos en particular obligan a que sea revelada la identidad del padre del bebé. Esto aunque legal en algunas situaciones, atenta contra el derecho de las mujeres a preservar su privacidad.

No siempre podemos o queremos hablar abiertamente sobre nuestras relaciones, cómo y con quien en algún momento llegamos a comprometernos. Sin embargo, a veces estamos legalmente en la obligación de someter a nuestro bebé a pruebas de paternidad. Algunas leyes lo imponen como medida de protección del infante en caso de dudas.

En Alemania por ejemplo, también se pretende proteger al hombre de no pagar manutención a un hijo, del cual no está seguro de ser el padre. Esta medida implica incluso un posible reembolso del dinero aportado, si se llegase a descubrir por vía legal que el niño no es suyo.

¿Son justas las leyes que en riesgo la intimidad de una mujer?

Dicen que lo correcto no siempre es lo justo, en este caso es posible que más de una parte tenga razón. El desconocimiento de la verdadera paternidad de un niño, puede traer consecuencias diversas. Existe el riesgo de que en algún momento haga falta hacer un procedimiento médico que requiera la misma identidad genética.

De igual manera, es posible que en la adultez, dos hermanos puedan conocerse y no saber que lo son. No obstante, el principal inconveniente, es que el niño no conozca a su padre verdadero y este no pueda hacerse cargo de él.

En algunas sociedades, la intimidad de una mujer prácticamente no existe. La mayoría de las mujeres son tratadas como objetos y sus leyes pueden llegar a ser extremas. Sin embargo, aun con las limitaciones más álgidas, muchas mujeres han quedado embarazadas de alguien de quien no quieren hablar.

Al respecto, una ley alemana considera que no debe haber relación financiera por parte de un hombre con un niño que no es su hijo. En tal caso, este hombre tiene el derecho de pedir una prueba de paternidad para establecer la veracidad del hecho. Si fuera negativa, este hombre podría reclamar la manutención entregada, pero debe reclamarla al verdadero padre.

De manera que, se obliga a la madre a revelar la identidad del padre y si fuera el caso, también de aquel  hombre que podría ser sospechoso. No obstante, en España por ejemplo, una madre no está obligada a decir quién es el padre de su hijo. Solo si por vía judicial se requiere una prueba de ADN, se puede saber si no existe vinculación genética con el supuesto progenitor.

El problema no es la prueba de paternidad

En épocas recientes las pruebas de paternidad han aumentado, pues cada vez son más sencillas de realizar. Pueden ser tomadas durante el embarazo, pero después de nacer el bebé, no son comunes pasados los 12 meses. Generalmente se hacen por la duda del padre, sin embargo, a veces es la madre quien necesita demostrar la filiación.

No obstante, lo que a todas las mujeres debe preocuparnos, es la idea de tener que decir quién es el verdadero progenitor. Nos preocupa que la verdad pueda tener consecuencias graves para el bebé o la madre. Sin embargo, lo más preocupante es que sea violentada nuestra intimidad por acción legal.

Por consiguiente, no es tan grave que las pruebas de paternidad existan, se hagan y obliguen legalmente. A sabiendas de que el resultado de dicha prueba, podría ser una demostración de infidelidad. Lo que sí consideramos verdaderamente comprometido, es tener que hablar de nuestra vida privada.

Imagen de portada cortesía de a-fotografy.co.uk

 

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