La teoría del apego de John Bowlby

Bowlby fue un psicoanalista inglés que demostró un gran interés por el desarrollo infantil. Descubre cuáles fueron sus conclusiones al respecto.

Todo ser humano necesita afecto. Durante los primeros años de vida es cuando más necesita sentir el cariño y el calor de sus padres. Por ello, es necesario que le demos un repaso a la teoría del apego y, en especial, a la que plantea John Bowlby.

Lo primero que debemos saber es que, según este psicoanalista, todo bebé tiene la necesidad innata de recibir, al menos por parte de sus madre, tanto cariño y atención como sea posible para poder desarrollarse de una manera saludable. Por supuesto, esto va desde el plano físico hasta el cognitivo.

Mediante las caricias y los juegos, los bebés pueden desarrollar sus habilidades motrices, por ejemplo. Mientras que, mediante la imitación de sonidos y articulaciones de la madre, puede desarrollar diversas habilidades cognitivas.

Lo que necesitan los bebés

Todo bebé necesita que lo acaricien, alimenten, lleven en brazos, den calor y protejan. Solo así podrá sobrevivir en el mundo y relacionarse de una manera positiva con las personas a su alrededor.

¿Y cómo consigue todo esto? Al principio, mediante el llanto. Posteriormente desarrollará otros mecanismos para hacerse entender, pero hasta entonces, los padres deben saber prestar atención a sus necesidades y cubrirlas.

La teoría del apego de Bowlby.

¿Qué es el apego?

Debes saber que el apego es el vínculo emocional que se establece entre un niño y sus progenitores (o toda aquella figura que le brinde cuidados y afecto incondicional). Por consiguiente, el vínculo implica:

  • Cariño.
  • Protección. 
  • Disponibilidad.
  • Acompañamiento.
  • Satisfacción de necesidades básicas.

De acuerdo a la teoría del apego de Bowlby, dicho vínculo es fundamental para el desarrollo de un ser humano sano, fuerte y feliz.

La teoría del apego de John Bowlby plantea que el temor, la ansiedad o la inseguridad que siente un bebé indican el tipo, la calidad y cantidad de atención, amor y afecto que recibe por parte de su figura(s) de apego: su mamá, su papá, o un cuidador.

La teoría del apego de John Bowlby

La teoría del apego de John Bowlby está sustentada en investigaciones científicas dentro de los campos del psicoanálisis, la evolución, la etología, entre otros. Y aunque en su tiempo tuvo muchos detractores, hoy por hoy, constituye un axioma imposible de ignorar en la crianza.

Los niños que se crían con apego se convierten en adultos felices, emocionalmente fuertes e independientes. Personas seguras de sí mismas, dispuestas a equivocarse y aprender de ello, y capaces de afrontar las diversas situaciones de la mejor manera posible.

Las familias que tienen en cuenta la teoría del apego para educar a sus hijos saben que deben tener en cuenta las siguientes medidas:

  • Tomarse el tiempo necesario para brindar afecto a sus hijos (lo que se conoce como tiempo de calidad).
  • Manifestar cariño de distintas formas, y siempre de acuerdo a la edad del niño. Por ejemplo, cuando son más pequeños requieren más contacto físico que en otras etapas. No obstante, hay que aclarar que, el hecho de que los niños crezcan y se vayan haciendo independientes, no implica que dejen de necesitar un abrazo o un beso.
  • Ser pacientes. Si bien es cierto que ser padres es una labor difícil, no debemos dejarnos abrumar por las circunstancias. Hay que tener presente que vale la pena invertir lo mejor de nosotros mismos en nuestros hijos.
  • Mantener un equilibrio. No se trata de ser excesivamente cursis ni melosos 24/7. Se trata de manifestar nuestro cariño cada vez que así lo sintamos.
  • Educar en valores y estar dispuestos a re-educarnos a nosotros mismos tantas veces como sea necesario. Muchas veces, el camino no es solo de los niños, sino que se trata de una aventura colectiva.
La teoría del apego de Bowlby.

Otras particularidades del apego y la figura de apego

El apego está sustentado, principalmente, en el contacto físico y la sensación de seguridad y bienestar que implica tal proximidad. Esto genera (y fortalece) las habilidades sociales.

La respuesta a la necesidad básica de cuidado, seguridad y afecto crea seguridad emocional, lo cual se traduce en bienestar.

La figura de apego simboliza el pilar para casi todo tipo de aprendizaje en la vida. También brinda la confianza suficiente para atreverse a explorar, experimentar, ir más allá de la zona de confort y crecer.

En otras palabras, cuando un niño está junto a su figura de apego no tiene miedo, se siente feliz y con deseos de aprender y aventurarse. Sabe que nada malo va a pasarle porque se encuentra bajo la supervisión de quien más lo quiere y lo protege.

En presencia de la figura de apego, o las figuras de apego, el niño se desenvuelve con completa confianza y espontaneidad, lo cual le permite relacionarse con su entorno y, poco a poco, desarrollar su personalidad.

La sensibilidad que tenga el adulto a las necesidades afectivas del niño determinará su salud emocional así como el tipo de relaciones que establecerá con aquellos con los que interactúe.

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