La psicoprofiláxis: prepárate para un parto sin dolor y tranquilo

¿Es posible tener un parto sin dolor? Si bien nunca será posible al 100%, la psicoprofiláxis nos ayuda a controlar las reacciones de nuestro cuerpo y a tener un parto menos angustioso.

Obviamente, el momento de dar a luz genera angustia y supone dolor para la futura madre. La expresión “humanizar un parto” puede transmitir la idea de suavizar las dolencias que conlleva dar a luz un bebé, y son muchas las mujeres que se animan a tener la menor asistencia médica al respecto, a esto es lo que llaman psicoprofiláxis.

Psicoprofiláxis: un parto sin dolor

Habitualmente, el momento del parto es asociado con el dolor, quizá por la gran carga emocional que experimenta la mujer en el momento del parto. Si la mujer está cansada, nerviosa y ansiosa, podría sentir mayores molestias durante las contracciones.

Su conmoción será mayor a medida que se acerque el alumbramiento, lo que generará en ella una angustia que solo drenará a través de gestos de dolor.

A esto se suma la reacción de temor por todo lo que pueda haber escuchado previamente, que en muchos casos es parte de la cultura de su sociedad. Como resultado, en el momento del parto estará rígida y sus músculos se tensarán, provocándole un mayor dolor.

Por el contrario, hay sociedades que dentro de sus familias consideran el parto como algo sagrado y le otorgan un ambiente de serenidad bastante relajado.

Eso genera una expectativa de satisfacción para la futura madre y los allegados presentes que permite que ella dé a luz con la mayor tranquilidad posible.

Por lo tanto, podemos afirmar que con la preparación adecuada sí es posible conseguir un parto sin dolor, o al menos con un dolor controlado.

Existen numerosas técnicas para inducir el parto.

¿Cómo evitar las molestias durante el parto?

Para que una futura madre llegue al momento del parto y pueda lograr la psicoprofiláxis, debe haber una preparación previa de varios meses. De hecho, hay cursos de psicoprofilaxis o métodos de relajación.

El objetivo es preparar a la futura madre para que al llegar ese momento tan esperado de su encuentro con su bebé, tenga la menor angustia y dolor. Obviamente, habrá cierto grado de dolor que solo una madre conoce, pero el objetivo es poder suavizarlo o manejarlo para que este no le genere una angustia y estrés desmesurados.

La preparación para un parto sin dolor puede iniciarse entre el tercer y cuarto mes de gestación. Si la futura madre es consciente de los cambios que se dieron en su cuerpo durante los pasados nueve meses, y el porqué de ellos. podrá ir comprendiendo lo que envuelve el proceso del parto.

También ayudará mucho para tener un parto sin dolor el que pueda realizar algún tipo de ejercicios físicos de relajación y respiración.

¿Qué abarca la metodología psicoprofiláctica?

Si optas por el método psicoprofiláctico, verás como a través de él aprendes y conoces técnicas elementales sobre anatomía y fisiología de la mujer embarazada, y también del momento del parto.

En las charlas, aprenderás mucho sobre el parto y los síntomas asociados que lo preceden, tales como contracciones, dilatación y expulsión.

Objetivos de la metodología psicoprofiláctica

Luego irás aprendiendo ciertas técnicas basadas en los siguientes objetivos:

  • Llegar a conocer los diferentes estados de respiración que serán útiles para lograr la psicoprofiláxis o parto sin dolor.
  • Aprender a relajar, pero también a controlar, los músculos que tendrás que utilizar en el momento del parto.
  • Tomar un respiro en las pausas entre contracción y contracción.
Hay determinadas cosas que no pueden hacer las embarazadas.

La relajación, factor fundamental durante el parto

El estar o lograr estar relajada te permitirá controlar las emociones. Para prepararte, tendrás que encontrar un lugar aislado de los ruidos o estar en contacto con la naturaleza.

Para empezar, puedes recostarte en la cama de tu habitación, sobre una colchoneta, la hierba del jardín, y ahí comenzar a tensar y soltar los músculos de tus extremidades.

Antes de iniciar, coloca tres cojines o almohadas. Una bajo tu cabeza, otro debajo de tu cintura y el último bajo tus talones,de manera que tu cuerpo quede ligeramente suspendido en tres secciones. Contrae y afloja tus brazos, torso, cadera, muslos y piernas.

Esta técnica te permitirá controlar el sueño, lo que generará mejor descanso y tranquilidad. Esto reducirá el estrés al irse acercando el momento del parto.

No olvides también los ejercicios musculares y de respiración. Estos mejorarán tu elasticidad y flexibilidad en las zonas pélvica y darán fortaleza a tu vientre.

En conclusión, si decides practicar la psicoprofiláxis, cambiarás la percepción que tienes sobre el parto. Y en consecuencia la satisfacción de recibir a tu bebé será aún mayor.

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