La neuroeducación en las aulas

8 abril, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
La neuroeducación es la disciplina que se ocupa de comprender el funcionamiento del cerebro para lograr optimizar el aprendizaje en las aulas.

Hace décadas que venimos manteniendo el mismo sistema y los mismos métodos educativos claramente obsoletos. Cada vez queda más patente la necesidad de un cambio de enfoque respecto a las formas de enseñar y transmitir conocimientos. Por eso, hoy vamos a hablar de la neuroeducación en las aulas, ese aire renovado que puede revolucionar la enseñanza.

¿Qué es la neuroeducación?

La neuroeducación es la unión de las neurociencias y la pedagogía con el fin de optimizar la experiencia de aprendizaje. Esta disciplina persigue comprender el funcionamiento cerebral (cómo atiende, codifica o recuerda información nuestro cerebro) para aplicarlo a la enseñanza. De esta forma, se producirían mejoras en los métodos educativos.

Se trata, por tanto, de entender que los seres humanos llevamos a cabo un procesamiento integral en el cual pensamiento, sentimiento y acción son un todo indivisible que da sentido a la experiencia de aprendizaje. Y teniendo esto en mente, se trata de adaptar el trabajo en el aula.

Conceptos básicos de la neuroeducación en las aulas

  • Plasticidad cerebral. El conocimiento no es estático. Nuestro cerebro cuenta con una plasticidad que nos permite ir moldeando y modificando las conexiones neuronales a través del aprendizaje continuo.
  • Neuronas espejo. Este conjunto de células cerebrales nos permite aprender no solo a través de la experiencia propia, sino por medio de la observación de los otros. Gracias a ellas desarrollamos la empatía y la adquisición del lenguaje.La neuroeducación en las aulas.
  • Interacción entre genética y experiencia. La realidad de nuestras habilidades y capacidades viene determinada por la epigenética. Esto es la conjunción de nuestra genética, que sienta las bases de aquello que más nos atrae o mejor se nos da, y la experiencia que va moldeando y modificando estas bases.
  • Aprendizaje emocional. Para que se dé una buena interiorización de la información, no basta con recibirla a nivel teórico. Todo aquel contenido que evoque emociones en la persona se aprenderá con más facilidad y de forma más permanente.
  • Aprendizaje significativo. Para comprender realmente algo necesitamos llevarlo al «mundo real» y experimentarlo en él. Debemos descubrir para qué sirve realmente y a nivel práctico lo que estamos aprendiendo.

¿Cómo se aplica la neuroeducación en las aulas?

Es de gran relevancia que los educadores conozcan el funcionamiento cerebral para poder optimizar el rendimiento académico de sus alumnos. Las principales implicaciones de implantar la neuroeducación en las aulas son las siguientes:

¿Cómo ha de ser el aprendizaje?

  • La curiosidad es esencial para aprender. Se ha de fomentar la ilusión y las ganas de aprender innatas de los alumnos, proponiéndoles retos y aventuras en la enseñanza de los contenidos.
  • El aprendizaje debe ser activo. No es suficiente con que los alumnos reciban la información de modo pasivo, sino que deben manipularla y participar activamente en su elaboración.
  • Es muy importante que se produzca un aprendizaje emocional y significativo.
  • Es especialmente relevante llevar a cabo la enseñanza a través de diferentes vías, de forma que se produzca tanto novedad (en los canales de comunicación) como repetición de los contenidos. Esto facilitará enormemente que el alumno pueda integrar los conocimientos.

¿Cómo ha de ser el ambiente?

  • El ambiente físico del aula debe ser el adecuado. Ha de ser bonito, ordenado y variado, pues de esta manera atendemos mejor a los estímulos cambiantes.
  • También debe contar con una decoración integrada con la unidad didáctica del momento, así como con una iluminación lo más natural posible.
  • La música suave de fondo también resulta adecuada.La neuroeducación en las aulas.

¿Cómo han de actuar los educadores?

  • Los maestros deben esforzarse en fomentar un clima positivo en el aula y deben mostrarse cercanos y empáticos.
  • Es muy importante ayudar a los alumnos a identificar sus emociones y a gestionarlas. Es decir, a ser capaces de no reaccionar impulsivamente, sino de responder de un modo meditado y adecuado.
  • Se debe proporcionar a los alumnos una retroalimentación útil y edificante. Esto quiere decir que no es suficiente con otorgar un valor numérico al trabajo del niño, sino que es necesario dar pautas específicas para mejorar los errores y, sobre todo, mantener la motivación remarcando aquellas cosas que se han hecho de forma correcta.
  • Ayudar a los alumnos a construir una autoestima sana, a sentirse capaces y válidos. Para ello se debe evitar a toda costa realizar comparaciones con otros alumnos.