La migraña en la adolescencia: un problema sensible

Fernando Clementin · 23 noviembre, 2017
Las migrañas son un drama para los adolescentes que las padecen. Enumeramos algunas de sus causas y los tratamientos más frecuentes.

Muchas veces, los dolores de cabeza son tomados como algo pasajero y no les prestamos demasiada atención. Sin embargo, hay ocasiones en las que no cesan y se vuelven insoportables. Por eso, la migraña en la adolescencia es algo que merece ser tratado con detenimiento.

La migraña, también llamada jaqueca o hemicránea, es un dolor de cabeza recurrente e intenso relacionado con alteraciones vasculares del cerebro.

Específicamente, lo que se siente al padecer un “dolor de cabeza” es una especie de presión en los nervios, los vasos sanguíneos, los músculos del cuello y los hombros. Según los expertos, las cefáleas son los trastornos neurológicos más prevalentes en la edad pediátrica, incluida la adolescencia.

El doctor Charles Wibbelsman, miembro de la Academia Estadounidense de Pediatría, asegura que muchos de estos dolores de cabeza se deben a las presiones de la vida adolescente: el estrés por la escuela, los deportes y las relaciones familiares y con sus pares.

Controlar los nervios puede resultar muy fácil con unas técnicas de relajación adecuadas

Sin embargo, la migraña es un dolor más intenso y recidivante que la cefálea, típicamente unilateral. Sucede con mayor frecuencia entre los 10 y los 30 años de edad y es más común en las mujeres. Se cree que puede ser heredado, ya que el 50% de los que la padecen tienen familiares que sufren o sufrieron migraña.

La explicación fisiopatológica más aceptada es la inflamación neurógena secundaria a la activación del sistema trigeminovascular.

Cómo reconocer un cuadro de migraña

Caracterizada por su aparición repentina, la migraña suele estar acompañada de los siguientes síntomas:

  • Náuseas o vómitos.
  • Dolor punzante.
  • Dolor que no disminuye con medicamentos y empeora con el ejercicio (como subir las escaleras).
  • Problemas visuales: sensibilidad extrema a la luz, pérdida de visión en un área específica o percepción de luces dispersas.
  • Irritabilidad, dificultad para concentrarse e inquietud.
  • Falta de apetito.
  • Cansancio.

“La migraña es un dolor más intenso y recidivante que la cefálea, típicamente unilateral”

Causas de la migraña en la adolescencia

Si bien los desencadenantes exactos se desconocen y aún están en estudio, hay ciertos factores que influyen en la aparición de la migraña. Estos son:

  • La genética: no está del todo determinado cómo se hereda la migraña, pero se ha descubierto que, para ciertos tipos, el transmisor es el cromosoma 9.
  • Una lesión en la cabeza: por ejemplo, una contusión con o sin pérdida de conocimiento.
  • El estrés: las tensiones, la ansiedad y la angustia conducen a reacciones negativas en nuestro organismo y a una baja en las defensas.
  • Las hormonas: por esta razón, durante la adolescencia la migraña se da más en mujeres que en hombres. Suele empeorar con la ovulación y la menstruación, así como con la toma de anticonceptivos orales. El embarazo y la menopausia, en muchos casos, reducen la cantidad de episodios y hasta los hacen desaparecer.
  • Los malos hábitos: sobre todo relativos a la alimentación y a la ingesta de alcohol. Las comidas con glutamato monosódico, los productos que contienen tiramina, las carnes en conserva con nitratos y el vino tinto pueden empeorar los ataques.
  • La falta de sueño: no dormir la cantidad de horas adecuadas y la sobreexposición a las pantallas de móviles u ordenadores suelen ser desencadenantes.
  • El medioambiente: las luces fuertes, los cambios de temperatura o las altitudes elevadas también pueden causar cuadros de migraña.

El dolor de cabeza puede deberse a la falta de sueño.

El tratamiento de la migraña en la adolescencia

En primer lugar, es importante aclarar que la migraña no es un trastorno fácil de diagnosticar. De hecho, puede llevar meses detectarla, aunque los especialistas afirman que puede considerarse “probable” tras descartar otras patologías urgentes, sobre todo si hay antecedentes familiares.

Una vez hecho esto, lo más efectivo es el reposo, aislamiento y uso de medicamentos intensos para la fase inicial. Esto apunta, fundamentalmente, a paliar los síntomas. Los agentes más utilizados son los analgésicos, los antinflamatorios, los antieméticos, la ergotamina y los triptanes.

Además, se emplean métodos preventivos, que pueden ser farmacológicos o no farmacológicos. Entre los primeros se destacan los betabloqueantes, neuromoduladores, calcioantagonistas, antidepresivos y antihipertensivos. También se ha innovado con la utilización de bótox en los últimos años.

“La migraña no es un trastorno fácil de diagnosticar. Puede llevar meses detectarla”

Los no farmacológicos consisten en modificar y corregir los hábitos alimentarios contraproducentes, como el ayuno o la falta de nutrientes esenciales como ciertas vitaminas; el tratamiento físico, como los masajes, la acupuntura, el yoga y otros métodos de relajación y corrección postural; y el tratamiento mental, por ejemplo la meditación, la hipnoterapia o la psicoterapia.

Un último consejo

Muchas personas que han padecido migraña en la adolescencia recomiendan llevar un control con la fecha de aparición de los cuadros, su duración, los síntomas que surgieron y las causas que pueden haberlo provocado. Asimismo, para las mujeres, es recomendable anotar también la fecha de inicio del periodo menstrual, de modo que el doctor pueda establecer las relaciones que correspondan.