En la maternidad, todo tiene su lado positivo. Te invitamos a descubrirlo

Macarena · 27 septiembre, 2017

La maternidad conlleva un rol hermoso y una bonita etapa de nuestras vidas. Sin duda, algunos días solo destacarán aquellos aspectos que consideramos ‘negativos’. Escaso descanso, abundante cansancio, pocas horas y mil actividades.

No obstante, aun en aquellos lados “B” de la maternidad siempre habrá un costado positivo para resaltar. Porque tener un hijo es una bendición que se manifiesta hasta en lo que más nos molesta. Simplemente se trata de poder descubrirlo y valorarlo. Te lo mostramos en este artículo de Eres Mamá.

Te proponemos a continuación repasar los últimos años de tu vida al lado de esos locos chiquitines. Probablemente sientas que han sido fuertes, extenuantes, intensos y duros. Sin embargo, también fueron divertidos, diferentes y a puro crecimiento. ¿Acaso no te sientes feliz y dichosa de ese ser que ilumina tus mañanas cada día de tu vida?

El amor de una madre es paciente y comprensivo. Cuando todos los demás te abandonan, nunca falla o flaquea, aunque su corazón se esté rompiendo.

-Helen Rice-

El lado positivo de la maternidad

A la maternidad suele atribuírsele un sinfín de aspectos negativos, más allá de ese sacrificio y esfuerzo diarios que en ocasiones te ponen en crisis. Lo sabes bien, y aun así eres capaz de atravesar las más intensas tormentas emocionales. Sabes de sobra también que puedes hacerlo mejor que nadie por estas razones:

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  • El nacimiento de un amor incondicional. Descubres en tu corazón una nueva forma de amar en tu vida. Un amor sin límites, eterno, puro y verdadero te invade sin que puedas controlarlo. Es que se trata de la unión de corazones más potente y el lazo más intenso y especial que puedas experimentar.
  • El descubrimiento de tu inmensa paciencia. Capacidad que solías desconocer. Creías que no tenías esa gran virtud que a fuerza de la maternidad fuiste puliendo. No solo la conoces sino que además le sacas el jugo para construir el aprendizaje de tu hijo. Especialmente en época de berrinches, momento en el que educas emocionalmente a tu hijo a base de este don.
  • La justa redefinición de prioridades. Las uñas, el pelo, la ropa y demás aspectos femeninos ya no forman parte de nuestros objetivos primordiales. Hoy ubicamos primero a todo aquello que esté relacionado con nuestros hijos. Nuestro fin último tiene que ver con su felicidad. Es así como entendemos que hay algo más importante que nosotras mismas.
  • Construir futuro. Asumiendo la maternidad de una manera responsable, velas por un mejor mañana. No solo para tu hijo, sino también para toda la humanidad. Sucede que comienzas a comprender a la perfección que este presente que hay ante tus ojos sobrará valor y se resignificará en el futuro.
  • Una nueva mirada de la vida. Desde que te convertirte en madre, empezaste a ver diferente el día a día. La vida cobra sentido. Percibes y disfrutas intensamente de cada detalle que comporta la maternidad, ese extraordinario momento en la vida de la mujer. Sientes la dicha y la fortuna en tu vida diaria.

El lado “B” del sacrificio

Seguramente muchas madres pensarán en este preciso instante en las tremendas noches de sueño, los berrinches, la hiperactividad, el tener al niño pegado hasta para hacer las necesidades. Y hay más. Pero, de seguro, se les escapa todas las ventajas que ello esconde. ¡Aprende a verlas!

  • Menos horas de sueño, más tiempo a su lado. Largas noches tratando de calmar y consolar a tu hijo. Quizás entre llanto y por momentos perdiendo la paciencia. Cansada, agotada y devastada. Tranquila, piensa en el lado positivo: más tiempo para disfrutar de tu hijo, que lo único que quiere es recibir esos mimos que tanto ama y que tú tanto disfrutas darle.
  • Menos tiempo a solas, más tiempo con la mejor compañía. Puede que, aquellos malos días, llegue a irritarte tener al niño cual sombra. Pero créeme, eso es la prueba cabal de que nunca más estarás sola. Además, cuentas con la mejor compañía posible. Inquebrantable e incondicional como nadie, tienes a tus espaldas a tu máximo admirador.
  • ¿Pataletas y rabietas? La mejor excusa para apapachar al niño. Aún esos críticos momentos donde todo parece irse de las manos, son ideales para construir infancias. Aprovecha para establecer mejores vínculos, fortalecer la comunicación y fomentar su inteligencia emocional. Sobre todas las cosas, para abrazar y besar a tu hijo.
  • ¡No se queda quieto un segundo! ¡Es un niño sano! Cuando pienses que tienes un niño ruidoso, inquieto y revoltoso, considérate dichosa. Es que, si el niño no pudiera manifestar su plenitud y felicidad de este modo, habría de fondo algún problema. De ver el lado positivo del asunto se trata.

La maternidad, un lugar maravilloso

Sin lugar a dudas, la maternidad es capaz de obsequiarnos una increíble fortaleza mental, física y espiritual. Parece mentira todo aquello que llegamos a lograr cuando se trata del bienestar de los más pequeños. Es que, precisamente, esos chiquitines son tu fuente de inspiración y motivación.

Volverás a entender lo que es vivir librada de prejuicios sociales que se insertaron con el correr de los años en tu mente. Así, cantar, pintar, correr, comer golosinas, bailar bajo la lluvia y jugar con barro son actividades que no dejarás de aprovechar y disfrutar.

Valorar las cosas más simples de la vida de la mano de tus pequeños, que son ricos con muy poco. Es que aprendes que lo valioso no se mide por su valor material. Una mirada de amor, la sonrisa de tu hijo por las mañanas, un te amo sincero y profundo o la frescura e inocencia impagable del nene valen más que oro.