La influencia de la enuresis infantil en la autoestima del niño

Si encuentras pis en la cama de tu hijo, no lo regañes, se trata de enuresis infantil y aunque esto pueda ser algo normal, seguramente esté afectando su autoestima. Te contamos cómo atender el problema desde el apoyo y la comprensión para recuperar la confianza y rutina al baño.  

Hacerse pis en la cama puede ser algo normal en los niños, especialmente cuando están aprendiendo a controlar los esfínteres por sí solos.

Sin embargo, cuando la enuresis infantil supera los 5 años de edad y surge con frecuencia es momento de preocuparse y atender el problema.  

A partir de los 5 o 6 años de edad, por lo general, la enuresis infantil en los pequeños representa un momento de fracaso personal, estrés, frustración y vergüenza ante sus otros amiguitos, el cual muchas veces afecta su autoestima, genera ansiedad, bajo rendimiento escolar y empeora aún más la situación.

En este sentido, un tratamiento adecuado puede ayudar a mejorar el caso, no obstante, es el apoyo y la comprensión de los padres lo que motivará al pequeño a disminuir los malestares psicológicos y a enfrentar de nuevo la ida al baño por sí solito.

Querida mami, los niños de por sí demandan grandes cantidades de atención, y más aún, cuando sufren un episodio de enuresis, así que lo mejor es explicarle con mucha paciencia y con toneladas de cariño que a cualquier chiquito de su edad le puede suceder.

Estudios han demostrado que la incapacidad de controlar los esfínteres después de los 5 años afecta a alrededor del 20 % de los pequeños y tiene mayor incidencia en los varones

Enuresis: Lo que no debes hacer

Es imprescindible hacer frente al problema con tiempo, de lo contrario, esto puede repercutir considerablemente el estado emocional de tu hijo, por eso, es bueno saber lo que no debes hacer ante un “pequeño accidente” para ayudarle a superarlo y sentirse mejor.

Como buenas mamás, muchas veces cometemos el error de preocuparnos o exaltarnos con exageración ante un problema con nuestros pequeños. Sin embargo, es importante controlar nuestras emociones y tratar de minimizar la idea de que se trata de “algo malo”.

Como bien lo expresamos anteriormente, se trata de algo normal, por lo tanto, es conveniente evitar reproches, regaños, dramatismos, malas caras y principalmente los castigos. Recordemos que son niños y posiblemente ni ellos entiendan lo que ocurre.

Otro aspecto que debemos evitar es levantar a los niños en diferentes horas para incentivarlos a orinar ya que si bien es cierto que esto puede dar buenos resultados, es posible desencadenar otros problemas al momento de conciliar de nuevo el sueño, como por ejemplo insomnio o pataletas.

Refuerza sus progresos y contacta un especialista

Ahora bien, no podemos dejar a un lado la asistencia de un especialista, tanto de un médico pediatra como un psicólogo dado que son los más indicados para guiarnos en resolver la dificultad y aumentar la autoestima de los más consentidos de la casa.

En el caso de que la situación persista, no hay de qué preocuparse, hoy en día podemos contar con terapias y ciertos tratamientos (incluso farmacológicos) para solucionar el problema y recuperar la calidad de vida de los chiquitos.

En el hogar, es bueno reforzar sus esfuerzos, es decir, incentivarlos cada vez que puedan ir al baño solos, organizar un calendario de manera que esto lo motive a visualizar sus avances, ayudarlos a cambiar la ropa de cama y pijama una vez que haya ocurrido el “pequeño accidente”, planificar ejercicios para controlar la micción, entre otras tareas.

Cada progreso que los hijos realicen con el objetivo de superar la enuresis infantil, acompañado de elogios, muestras de aprobación, apoyo y satisfacción hará que se sientan mejor y puedan ir trabajando con todo el esfuerzo en aliviar el inconveniente.  

Hacerse pis en la noche es sin duda un episodio que afecta la autoestima de los chiquitos y su capacidad de relacionarse con otros niños de su edad, pero los dos ingredientes esenciales para ayudarlos a recuperar de nuevo la confianza son el apoyo y la comprensión familiar.

De ser así, el chiquito irá por sí solo al baño y veremos cómo poco a poco recupera la capacidad de relacionarse con los amigos de juego sin pena o frustración.

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