¿La infancia determina la vida adulta?

Gladys · 3 diciembre, 2016

Cada cosa que hacemos durante la infancia construye la personalidad del futuro. En este artículo te explicamos cómo algunas circunstancias definen la adultez.

En la actualidad podemos decir con seguridad, que todo lo que nos ocurre determina nuestro comportamiento. El entorno nos moldea y lo que vivimos genera en nosotros una respuesta. Lo que se vive de pequeño construye la adultez.

No necesitamos ser psicólogos para saber que esto es así. Más que madres, somos seres humanos y como tales hemos experimentado situaciones que nos forjaron. Hacer memoria del pasado es suficiente para verificar este argumento.

La violencia, el abandono o la separación son experiencias de vida altamente negativas para tu pequeño. Por el contrario, el amor, la unión familiar y la disciplina ayudan a forjar nuevos hombres de bien. Veamos el impacto de la infancia en la vida adulta.

La infancia es como una flor, delicada y hermosa; por esta razón debemos proteger al infante de  situaciones no acordes a su edad o momentos traumáticos

Todo lo que  ocurre en la infancia determina la adultez

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Los estudios que se han hecho desde diferentes perspectivas así lo demuestran. El problema no se trata solo de lo que vivimos, sino de la forma en la cual canalizamos ese aprendizaje en el futuro. No todas las personas somos iguales.

Un niño criado en medio de la violencia y el abandono tiene altas probabilidades de repetir el patrón. Esta es la población más vulnerable a convertirse en futuros criminales o víctimas. Sin embargo, muchas personas logran superar su pasado.

Lo que aprendemos puede venir a través del aprendizaje regular, o irrumpir mediante un hecho traumático. El trauma es un choque emocional intenso causado por un suceso negativo inesperado.

Los niños con traumas serán adultos potencialmente deprimidos

Todo es cuestión de actitud. Más allá de esto, los niños que sufren traumas tienen mayor probabilidad de ser adolescentes y adultos que sufrirán de “estrés precoz”. Esto ocurre cuando no se supera en buena forma una mala experiencia de vida.

Existen ejemplos de vivencias que irrumpen en el bienestar emocional de un niño. Un divorcio, un accidente, un ataque agresivo por parte de un familiar; son situaciones suficientes para generar un daño irremediable.

Incluso queriendo escapar de patrones negativos, los futuros adultos pueden volver a sufrir una situación dos veces. Piensa en los niños de padres divorciados que luego no pueden establecer relaciones estables cuando son grandes.

Reduce todos aquellos factores que resultan tóxicos para el pequeñín

El equilibrio permite que los pequeñines se conviertan en seres felices

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Todo en exceso es malo y así lo muestran las diferentes investigaciones de psicología. Si le das todo a un niño y no le dejas que resuelva sus problemas, probablemente este sea dependiente. Si lo castigas mucho, quizás termine siendo más tramposo.

Los pequeños expuestos a imágenes de violencia podrían ser agresivos de grandes, mientras que aquellos que sufran de maltrato tendrán tendencia a la depresión. Por eso es que en cada estimulo debe haber equilibrio y el mensaje adecuado.

No siempre el resultado es igual pues no hablamos de números, sino de individuos. Pero lo cierto es que en la niñez se construyen las bases que edifican la adultez y por eso los padres y familiares debemos proteger a nuestros pequeños.

Cada papá tiene un rol en la crianza del niño

Los padres son responsables de evitar y tratar los problemas de sus hijos

El universo de los niños son papá y mamá. Ambos tienen dos tareas: a) evitar a toda costa el trauma para sus hijos y b) ayudar a sobrellevar los problemas en caso de que ocurran.

La responsabilidad de los padres no es solo dar afecto, también es proveer de un sustento y dar educación. Estos son los primeros psicólogos, los que deben estudiar en principio lo que ocurre en la vida de sus chiquitines.

Como progenitores, es vital que dejemos los prejuicios y tratemos de descifrar lo que ocurre en la cabeza de nuestros pequeños. Hacerlo será el primer paso para ayudarlos a transitar hacia un futuro mucho mejor.

¿Qué puedes hacer para mejorar la estabilidad emocional de tu hijo?

Lo primero es tener la disposición de darle importancia a los aspectos emocionales de tu pequeño. Hay progenitores que en principio, le prestan más atención a temas como la salud física o la educación e ignoran los aspectos mentales.

Escuchar a tu hijo y tratar de entender sus acciones y palabras te puede revelar mucho acerca de sus sentimientos. Pero para esto debes estar bien abierta y escuchar con atención. Prepárate a interpretar todo de forma objetiva.

Es importantísimo que tu hijo tenga espacios para expresarse sobre lo que le molesta. Darle espacios para hablar libremente te permitirá saber cosas que ignorabas. Si a tu pequeño le cuesta expresarse sería bueno asesorarte con un psicólogo infantil.