La importancia de jugar a disfrazarse para los niños

Eva Maria Rodriguez · 28 julio, 2016

Jugar a disfrazarse es un tipo de juego importante que cada niño necesita experimentar. Los niños lo buscan de forma natural. Cuando juegan a disfrazarse están representándose a sí mismos como otra persona. Podrían ser un policía, un panadero, un padre o un perro. Los niños se ponen la ropa, los zapatos, un sombrero o cualquier otra cosa y lo utilizan de apoyo para representar un papel o contar una historia.

Los niños desarrollan ideas sobre el mundo que les rodea cuando se involucran en juegos dramáticos de disfraces. Por ejemplo, cuando un niño se pone un cinturón de herramientas o se coloca los aparatos de un médico está tratando de averiguar lo que supone ir a trabajar.

Beneficios de jugar a disfrazarse en la infancia

Los niños crecen y se desarrollan a través de los juegos de disfraces. Los disfraces que utilizan les ayudan a reforzar los escenarios de manera que estos rituales tienen profundos efectos positivos en su desarrollo.

Jugar a disfrazarse proporciona los siguientes beneficios a los niños:

El disfraz unido al juego fomenta la imaginación

Los niños tienen una gran imaginación. Ellos no están limitados por lo que saben sobre el mundo, sino que sus mentes pueden ir a cualquier parte sin limitaciones, tabúes o restricciones. Eso les permitirá hacer las conexiones impensables para los adultos.

Cuando los niños juegan a disfrazarse arraigan sus historias imaginativas como si fueran realidad durante un breve período de tiempo, lo que les da la oportunidad de explorar las situaciones más a fondo. Por ejemplo, cuando un niño se pone un casco de bombero también practica y experimenta lo que supone ayudar a la gente, el servicio comunitario y la valentía.

niños disfrazados

Los juegos de disfraces permiten al niño explorarse a sí mismo

Haciéndose pasar por otras personas, los niños experimentan nuevas ideas y comportamientos. Ellos pueden decidir lo que les gusta y lo que no, pueden explorar los elementos de una nueva situación e identificar lo que les gusta y lo que no.

En sus juegos, disfrazado, el niño puede tomar decisiones importantes en cuanto a su comportamiento o su rol, lo que le ayudará a ir conociéndose a sí mismo poco a poco.

Los juegos de disfraces fortalecen las relaciones

Jugar con disfraces es una gran lección de empatía. Por “vivir” la vida de otra persona, un niño tiene que ponerse en los zapatos de esta. ¿Cómo se sienten? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Cómo se comportan en determinadas situaciones?

Esto fortalece una habilidad más amplia, que es la capacidad de comprender los sentimientos de otras personas. Por eso los juegos de disfraces ayudarán al niño a aprender a tratar y trabajar con personas en la escuela primero y en sus puestos de trabajo después.

Los juegos de disfraces ayudan a establecer la identificación de género

Si bien no hay reglas específicas para la identidad de género, la mayoría de las personas se dividen en categorías típicas. A medida que los niños juegan con disfraces experimentan con diferentes identidades de género y los comportamientos de los personajes.

Por lo general, los chicos suelen ser atraídos hacia los papeles de padres, constructores,  héroes y militares, mientras que las niñas suelen sentirse atraídas por los papeles de artistas, madres, maestras y bailarinas. Salirse de este no es malo, pero sí que permite observar las tendencias e intereses de los niños. Es bastante normal que los niños experimenten con diferentes roles de género a medida que aprenden acerca de sí mismos.

niñas disfrazadas jugando a ser princesas

Los juegos de disfraces mejoran la comunicación

Disfrazarse obliga a los niños a experimentar con el lenguaje. Ellos tienen que anticiparse a lo que diría el personaje al que interpretan, lo que incluye expresiones, vocabulario e incluso lenguaje corporal. Esto da a los niños la oportunidad de practicar y experimentar con palabras y frases que no usan normalmente, así como a revisar todo lo que han oído y pensar cómo pueden usarlo.

Palabras que podrían haber escuchado en cuentos o en los dibujos animados cobran vida a medida que los utilizan para mejorar y ampliar sus recreaciones. Con el tiempo, los niños crean sus propios escenarios en lugar de utilizar los que han visto antes y comienzan a utilizar estas palabras recién descubiertas  en las conversaciones.