La importancia del calcio, hierro y zinc en el embarazo

Amanda Sánchez Peralta · 11 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 11 abril, 2019
Una dieta balanceada tiene muchos beneficios tanto para la madre como para el bebé. 

El calcio, hierro y zinc contribuyen de forma positiva a la realización diversos procesos orgánicos y, en general, cuidar la salud en todos su ámbitos. Por ello, los médicos recomiendan a las mujeres embarazadas que mantengan una alimentación balanceada que incluya víveres ricos en estos nutrientes.

Según sea el caso, es posible que el médico recomiende algunos suplementos. Sin embargo, está desaconsejado la ingesta de suplementos y afines sin haber consultado con el profesional previamente, puesto que puede llegar a poner en riesgo la salud del bebé.

Beneficios del calcio, hierro y zinc durante el embarazo

Llevar un estilo de vida saludable resulta muy conveniente para la futura madre, ya que incluso le ayuda a reducir molestias como las náuseas, a la par que fortalece su salud y previene problemas como la anemia.

Calcio, el hierro y el zinc son nutrientes que, además de mantener la salud de la madre, contribuyen al crecimiento y desarrollo fetal. No obstante, no son los únicos que deben tener en cuenta. También es importante aprovechar el aporte de las proteínas, vitaminas y minerales varios.

A continuación, comentaremos los beneficios que brindan cada uno de estos nutrientes durante el embarazo.

El calcio

El calcio es un nutriente muy importante para la formación de los huesos y músculos del bebé pero también contribuye con el desarrollo cerebral, la circulación sanguínea y la liberación de hormonas y enzimas.

Aunque la leche y otros productos lácteos sean las fuentes naturales más populares para obtenerlo, se puede encontrar en otros alimentos, tales como la col rizada, el repollo chino, el brócoli, las algas marinas, las frutas y verduras crudas, los frutos secos (almendras, avellanas y nueces), el pescado (salmón y sardina), el tofu, etcétera.

El hierro

El hierro es una sustancia que contribuye con producción de la hemoglobina, el transporte de oxígeno a través de la sangre, la producción de hormonas y tejido conectivo. Se puede encontrar en alimentos como las carnes magras, el pescado, los mariscos, las aves, los cereales, los frijoles, las lentejas, las espinacas, los frutos secos (como las nueces).

Durante el embarazo, se necesitan aproximadamente de 27 a 30 miligramos diarios de hierro al día. Como suplemento, se suele recetar a partir del segundo trimestre.

El zinc

En la mayoría de los casos el zinc se encuentra almacenado en el músculo, sobre todo en las células blancas y rojas. Este mineral se debe consumir durante el embarazo en una cantidad aproximada de 11 miligramos diarios.

El zinc es de gran importancia ya que es un componente especial de las enzimas que mejoran la actividad cerebral. Este elemento, también interviene en la síntesis de proteínas. Se debe consumir durante la gestación porque forma parte de la hormona del crecimiento; con esto se espera evitar el riesgo de que el bebé nazca con bajo peso.

Los alimentos que contienen zinc son las carnes rojas, el pescado, la leche, los frijoles, las frutas (como el durazno y la naranja), las verduras y las legumbres. En especial: la remolacha, la lechuga, la col, la zanahoria y las espinacas.

Al calcio, hierro y zinc, se le une el ácido fólico

El ácido fólico es una vitamina hidrosoluble que forma parte del complejo B. Es muy importante para la formación del cerebro y la columna cerebral del feto. Este suplemento, se indica porque ayuda a evitar el riesgo de que el bebé nazca con problemas en la espina. Debe duplicarse durante los tres primeros meses de gestación.

Es recomendable que en cada comida se tenga en cuenta una gran variedad de vegetales. Por ejemplo, se puede encontrar en la combinación de 5 colores, rojo, violeta, blanco, naranja y verde. Cada color significa el aporte de beneficios que se necesita y es preferible que no falte en las comidas diarias.

Algunas fuentes naturales de ácido fólico son: la naranja, la frambuesa, el mango, el melón, el kiwi, la fresa, la calabaza, el brócoli, el hígado, la yema de huevo, las acelgas, los berros.

Conclusión

Mantener una dieta balanceada y consultar con el médico antes de introducir cambios en la misma es fundamental para gozar de buena salud y favorecer el desarrollo del bebé. Cabe destacar que es de suma importancia evitar los excesos y, sobre todo, los alimentos que no tengan un aporte nutricional real (como las golosinas, los refrescos y la comida chatarra).