La escuela y el asma

Yamila Papa · 28 febrero, 2019
Muchos padres tienen miedo que la relación entre la escuela y el asma no sea la adecuada y sus hijos sufran las consecuencias. Hablar antes del comienzo de clases con los maestros y médicos es fundamental.

En la actualidad, los profesores y directores están al tanto de muchas enfermedades comunes de la infancia y saben de qué manera actuar en cada caso. La escuela y el asma pueden ir de la mano mediante la información y el apoyo de toda la comunidad educativa.

La escuela y el asma: ¿son compatibles?

Muchos padres cuyos hijos padecen asma temen por la salud de los pequeños mientras ellos no están a su lado como, por ejemplo, en la escuelaLos ataques asmáticos son uno de los principales motivos por los cuales los niños faltan al colegio, sin embargo, cuando la enfermedad está bien controlada no debería ser motivo de ausentismo.

Los padres y la escuela

El primer paso que debemos trabajar es hablar con el médico de cabecera para que cree un plan de acción durante un ataque. De esta manera, el niño, o el adulto a cargo (como, por ejemplo, el maestro), sabrá qué medicamento necesita tomar, en qué dosis y con qué frecuencia.

Una copia de dicho tratamiento ha de ser entregado a los directivos del colegio y a la profesora o profesor tutor de clase. De esta manera, podrá actuar rápidamente y que no haya consecuencias peligrosas para el alumno.

Al comenzar el año, los padres deben reunirse con los maestros de su hijo asmático y demás personal educativo para conversar al respecto. Pero es muy importante que ellos sepan los antecedentes del niño, si tiene la capacidad de medicarse solo, los teléfonos de contacto para comunicarse en caso de un ataque, dónde deben guardar los medicamentos y si se puede evitar una recaída.Los niños deben estar precavidos en las escuela si padecen asma.

También se debe hablar de cuáles son los detonantes del asma y entre todos hacer lo posible para reducirlos o evitarlos. Algunos de ellos son la acumulación de polvo o que este quede suspendido en el aire (falta de ventilación), el pelo de animales o mascotas y  los productos de limpieza muy fuertes. Es necesario que haya aire acondicionado o deshumificadores en las aulas y, por supuesto, que el ambiente sea libre de humo.

Es fundamental que todos los que forman parte del colegio se comprometan a ayudar al pequeño y, si eso no es posible, entonces habría que considerar la posibilidad de cambiarlo de establecimiento.

Controlando una crisis asmática en la escuela

Puede que toda la conversación sobre el asma de nuestro hijo no tenga que ser practicada ni una sola vez en el año escolar pero, por si acaso, debemos estar prevenidos.

Como primera medida, el niño ha de llevar consigo el famoso ‘paf’ o medicamento de alivio rápido con acción instantánea para abrir los pulmones. Aunque puedes darle uno también al maestro para que lo guarde entre los objetos de valor de los alumnos o en la enfermería de la escuela.

Cuando el niño es lo suficientemente grande y está acostumbrado a aplicarse el tratamiento, es importante dejar que lo haga. Así no dependerá de nadie si le sucede en otra situación donde no haya personas idóneas cerca. Asimismo, el maestro tiene que quedarse a su lado para asistirle de ser necesario o, al menos, para que la compañía lo tranquilice y lo ayude a recuperarse más rápido.Niño y su inhalador para el asma.

La escuela y el asma: decálogo de acción

Lamentablemente, son cada vez más los niños que sufren asma en edad escolar. Por eso los maestros y directores deben estar preparados para atenderlos ante una crisis. Algunos establecimientos cuentan con lo que se conoce como el «decálogo de una escuela saludable para niños asmáticos» cuyas normas son:

  1. Estar libre de tabaco (incluso en salas de profesores o lugares donde no acceden los niños).
  2. Tener personal encargado de atender niños con asma.
  3. Contar con un botiquín de primeros auxilios que incluya medicamentos de rescate.
  4. Permitir a los estudiantes que lleven su propia medicación y consumirla cuando lo necesitan.
  5. Identificar a los niños asmáticos.
  6. Establecer un plan de acción ante una crisis de asma en un niño.
  7. Garantizar el nivel de higiene y calidad de aire.
  8. Delimitar actividades especiales para niños asmáticos en clases de gimnasia.
  9. Acondicionar aulas que minimicen los alérgenos o desencadenantes.
  10. Tomar medidas para reducir los efectos de la polinización

Sin dudas, la escuela y el asma pueden convivir si entre todos se comprometen a actuar en pos de la seguridad y la salud de los niños.

  • Aguarón Pérez J et al. (2009). Gema 2009. Guía española para el manejo del asma. Área de Asma SEPAR. https://doi.org/10.1016/S0300-2896(15)32812-X
  • Tabalipa, F. D. O., & Da Silva, J. (2012). Asma. Revista Brasileira de Medicina.