La educación disruptiva

Existen profesionales que cuestionan la eficacia del modelo educativo actual. Plantean, en su reemplazo, una metodología nueva: se trata de la educación disruptiva.

¿Has oído hablar de este término? La educación disruptiva, como su nombre lo sugiere, plantea interrumpir con lo establecido y adoptar nuevas formas de trabajo. Por lo tanto, podemos decir que esta metodología propone nuevas alternativas para el proceso de aprendizaje. Describiremos algunas de ellas a continuación.

La educación disruptiva hace hincapié en la necesidad impostergable de las instituciones pedagógicas de adaptarse para subsistir. En una sociedad que avanza sin cesar, es imprescindible que la educación capacite a sus habitantes para poder desempeñarse en el futuro. Aunque todavía ni siquiera imaginemos lo que este nos depara.

Objetivos de la educación disruptiva

Entre los lineamientos concretos que plantea esta escuela, los más destacados son:

  • Fomentar la innovación.
  • Estimular el pensamiento crítico y estructurado.
  • Motivar a los alumnos a la participación activa.
  • Ejercitar la capacidad de síntesis y análisis.
  • Preparar a los jóvenes para un futuro globalizado y exigente.
  • Potenciar las habilidades núcleo: iniciativa, disciplina, autoconciencia y atrevimiento.

¿Qué herramientas utiliza la educación disruptiva?

Nuevas herramientas

En primer lugar, esta metodología se vale de nuevas herramientas. La mayoría de ellas, claro, están basadas en las nuevas tecnologías.

Ejemplos de estas son: los ordenadores modernos, la internet, los dispositivos digitales (tabletas, móviles, dispositivos de realidad virtual), las redes sociales y nuevas vías de comunicación (Skype, por ejemplo) y las impresoras 3D. Por supuesto, el abánico de posibilidades es mucho mayor.

El aula debería cambiar radicalmente su fisionomía para adaptarse a la educación disruptiva.

Métodos innovadores

Muchos profesionales, como María Acaso, docente integrante de la Fundación Telefónica, sostienen que el modelo educativo actual está obsoleto. Esta profesional es una de las líderes del movimiento #rEDUvolution en España y América Latina, cuya finalidad es desarrollar prácticas educativas adaptadas a la actualidad.

Además, es coordinadora de la Escuela de Educación Disruptiva de la Fundación Telefónica.

Acaso plantea algunos puntos que se deben implementar para progresar hacia un sistema de educación disruptiva. Estos son:

  • Democracia: el poder debe pasar de los docentes a una distribución equitativa. La autoritaria debe quedar atrás.
  • Trabajo reflexivo: es necesario trabajar la metodología docente y reflexionar sobre ella.
  • Espacio y tiempo: deben hacerse más flexibles. ¿Cómo? Cambiar el mobiliario, incluir comida y adoptar las nuevas tecnologías para adaptar el tiempo.
  • Información: el cuadro informativo debe ser abierto. Para eso, hay que introducir la cultura visual, el entretenimiento, el arte contemporáneo y la música a través de plataformas y aplicaciones de moda en la actualidad.
  • Conocimiento: el alumno no debe ser solo receptor, sino también productor. Esto podría concretarse mediante la elaboración de proyectos.

“La educación disruptiva hace hincapié en la necesidad impostergable de las instituciones pedagógicas de adaptarse para subsistir”

Buscar el aprendizaje, no el diploma

Quienes impulsan este movimiento que pretende realizar cambios profundos en los modelos educativos aseguran, con razón, que la sociedad ha evolucionado a pasos agigantados en la última década. Sin embargo, la educación ha quedado estancada.

Entonces, para romper con este congelamiento, es necesario tomar medidas concretas. Desde cambiar el lugar de estudio y las autoridades en el aula, como sugería Acaso, hasta nuevas formas de evaluación.

¿De qué sirven los exámenes en la actualidad? La triste realidad es que, en la mayoría de los casos, los alumnos no logran recordar aquello que memorizaron y vomitaron para una prueba hace un mes, o incluso semanas. Esto sucede incluso con los estudiantes más aplicados.

La edudación disruptiva plantea dos soluciones a este inconveniente. La primera es pasar del mero aprendizaje teórico a la experiencia. Entonces, en lugar de hacer cálculos en papel, ¿por qué no probar con montar un negocio ficticio en el colegio y aprender así sobre leyes, impuestos y responsabilidades?

En segundo lugar, se debe cambiar también la forma de evaluar. Lo esencial no debe ser la calificación, sino el proceso de investigación que se aplicó para llegar a los conocimientos.

La educación disruptiva sugiere pasar de la teoría a la experiencia.

Conclusión

Como reflexión final, podemos plantear un caso cotidiano. ¿Por qué un chico se sentaría durante horas a escuchar a un docente hablar de algo que no le interesa y sobre lo que podría buscar en internet en cualquier momento? Eso es lo que los jóvenes de hoy piensan a diario.

Es innegable que los docentes son transmisores de muchas otras lecciones más allá del puro saber: valores, hábitos, experiencias de vida, etc. Lo que se discute es si esta cesión de saberes no podría darse en otro contexto, por otros canales y tratando otros asuntos más ligados al futuro demandante de capacidades que nos espera.

El debate ya comenzó y hay muchos profesionales exponiendo y analizando virtudes y defectos. ¿Podrán las habilidades creativas y resilientes superar el valor de un título de posgrado en el futuro, como aquí se plantea?

¿Te imaginas aulas donde los alumnos y los docentes tengan el mismo poder y la información fluya horizontalmente? Al parecer, se acercan vientos de cambio.

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