¿Qué es la disfemia? Claves para entenderlo

Diego · 24 diciembre, 2017
La disfemia es un trastorno del habla que se puede tratar con logoterapia y psicoterapia. ¿Es lo mismo que la tartamudez? ¿Cuáles son sus síntomas? Repasamos esto y mucho más en el siguiente artículo.

Hablar de disfemia es hacer referencia a una dificultad que interviene en el desarrollo del habla. Esto causa que la persona repita varias veces las mismas palabras o sílabas o que realice paros espasmódicos que interfieren en la normal fluidez verbal.

Disfemia: ¿sinónimo de tartamudez?

En este trastorno del habla, las personas repiten palabras o sílabas, por lo que muchos llegan a asociarla con la tartamudez y la falta de desarrollo dentro del progreso evolutivo del habla de los niños. ¿Son realmente lo mismo?

La tartamudez es un problema que los niños suelen presentar cerca de los 3 años. Normalmente, se debe a cuestiones evolutivas —por eso se la denomina tartamudez evolutiva—.

Se da porque su razonamiento funciona más rápido que su capacidad de expresarse por medio del lenguaje. A medida que transitan su desarrollo, este inconveniente desaparece.

Por su parte, la disfemia —a menudo llamada también tartamudez— se produce cuando esta dificultad se mantiene en el tiempo. Cuando se supera los 5 años de edad y todavía no desaparecieron las repeticiones de palabras y sílabas, puede haber un caso de disfemia.

Disfemia

La disfemia crea problemas de alteración del habla a nivel de los sentidos y las facultades en su primer estadio. En el subconsciente, motivado por el miedo a no lograr superar el entorno, crea una falsa autoestimaLa mente influye muchísimo en el resultado posterior de la pronunciación.

Tartamudez

Por su parte, la tartamudez hace referencia a las repeticiones de sílabas y sonidos, así como a su prolongación. En este caso, las repeticiones o los bloqueos se producen ante la ruptura del ritmo.

Como en la mayoría de los casos se debe al desarrollo mismo del niño, suele desaparecer con el tiempo. Apenas 1 de cada 20 niños queda con tal trastorno, mientras que muchos logran superarlo en la etapa de la adolescencia.

Tipos de disfemia

Ahora bien, al analizar algunas de las diferencias entre la disfemia y la tartamudez, se puede ver que se trata de dos problemas distintos.

1. Disfemia tónica

Esta se caracteriza por interrumpir el flujo normal del habla. Tales interrupciones se ocasionan por espasmos y se trata de un diagnóstico más difícil, ya que el paciente tiende a mostrar tensión facial, sin poder controlar de forma correcta los movimientos mandibulares.

2. Disfemia clónica

Se trata de una afección genética. El afectado repite sílabas antes de iniciar una frase o al continuarla. A diferencia de la disfemia tónica, aquí no hay tensión facial, aunque sí algunos espasmos que ralentizan el habla.

3. Disfemia tónico–clónica

La disfemia mixta es la más frecuente; en este tipo se combinan generalmente los síntomas de los dos anteriores. Esto no quiere decir que no pueda tratarse; existen numerosos tratamientos recomendados por especialistas para que el niño salga de tal trance.

La disfemia

Causas de la disfemia

Hay numerosas causas que producen la disfemia. Algunas de las más comunes son:

1. Sexo

Las probabilidades de padecer este trastorno, de acuerdo al sexo, son:

  • 75% para los hombres.
  • 25% para las mujeres.

2. Genéticas

Las causas genéticas también influyen en este hecho. Por ejemplo, en el caso de gemelos monocigóticos. Cuando se originan por medio de un solo óvulo y espermatozoide, hay una alta probabilidad de que uno de los niños presente disfemia. El otro, en tanto, tiene un 77% de probabilidades de desarrollarla.

En el caso de los gemelos dicigóticos, es decir los que se forman a partir de dos óvulos y espermatozoides diferentes, la posibilidad de padecer esta dificultad es de un 32%.Por lo tanto, existen probabilidades del 30% y el 40% de ser heredada de padres a hijos.

“La disfemia crea problemas de alteración del habla a nivel de los sentidos y las facultades en su primer estadio. La mente influye muchísimo en el resultado posterior de la pronunciación”

3. Psicolingüísticas

Comúnmente, cuando los niños comienzan a desarrollar su vocabulario, pueden presentar un déficit derivado del pensamiento linguoespecular; quiere decir que el niño no comprende bien la asociación del significado de una palabra escrita.

Ante este rápido procesamiento, se presenta la dificultad para pronunciar las palabras, lo que desarrolla este tipo de problema. Sin embargo, es posible que, con el paso del tiempo y una buena asociación de las palabras e imágenes, logre una fluidez correcta en el desarrollo de su vocabulario.

4. Traumáticas

Los estados de tensión prolongados pueden ser causas frecuentes de disfemia. Esto quiere decir que, someter al niño a presión para que pronuncie bien las palabras solo puede lograr una alteración en su fluidez. En vista de ello no es recomendable llevar a cabo este tipo de ‘terapia’.

Síntomas de la disfemia

Este trastorno aparece normalmente entre los primeros años de vida. Por eso, coincide con el lenguaje conectado; es decir, cuando el pequeño empieza a combinar varias palabras para formar sus primeras frases.

La fase inicial de la disfemia puede aparecer a los 3 años y se asocia a la dificultad de la articulación en el lenguaje; como es propio de esta edad.

En tanto, a partir de los 5 años, se origina la disfemia episódica. En esta, se muestran episodios de tartamudez que va afectando la fluidez verbal.

Tras haber transcurrido los primeros 10 años desde que aparecieron los primeros episodios, puede considerarse que el sujeto está padeciendo un problema de disfemia definitivo. En estos casos, los síntomas más comunes son:

1. Manifestaciones lingüísticas

El lenguaje redundante, el discurso incoherente, las frases incompletas, el uso de ‘muletillas’ y la descoordinación entre el lenguaje y el pensamiento son tan solo algunas de las pruebas que muestran este padecimiento.

2. Manifestaciones conductuales

Ansiedad a la hora de comunicarse, inhibición temporal o miedo a las palabras —logofobia— son señales de que el niño está manifestando esta tendencia; no hay que presionarlo, porque podría empeorar la situación.

3. Manifestaciones corporales

Hipertensión, espasmos, tics nerviosos y algunas respuestas psicogalvánicas como palidez, sudoración, mareo y entre otras son pruebas físicas de la disfemia.

La disfemia

Tratamiento

Lo más recomendable es acudir a un especialista, quien se encargará de establecer el tratamiento y prevención de la disfemia. Por lo general, las terapias combinadas a las que se recurre son:

  • Control vocal.
  • Relajación muscular.
  • Enseñanza del habla por medio de terapia.
  • Corrección ante muestras de mala pronunciación.
  • Observación de la conducta al momento de hablar.

Al hacer esto, es posible mejorar. En última instancia, no hay que olvidar que estos casos pueden ceder con un buen tratamiento y, sobre todo, comprensión, cuidado y apoyo.