La competición sana en los niños pequeños

María José 19 enero, 2016

Hoy en día vivimos en una sociedad donde la competición parece que es algo diario. Esto no es malo si se compite respetando a la persona que tenemos delante, pero las cosas pueden dejar de ir bien cuando se pierde el respeto o cuando lo único que nos interesa es ganar olvidándonos absolutamente de todo lo que el deporte o cualquier tipo de actividad que requiere competición tiene que ofrecernos.

Una competición sana es necesaria en nuestra sociedad para potenciar buenos valores en las actividades.

Una competición que no potencie los buenos valores  y que el objetivo único sea vencer al contrincante, entonces desde ese momento, la competición se vuelve tóxica y no es adecuada para los niños (ni para los adultos). Pero para que esto no ocurra se deberán concienciar no sólo los niños de esto, sino también (e incluso más) los adultos.

Los padres tienen un papel importante

Los padres de los niños pequeños deben tener la oportunidad de que sus hijos vean como la competencia sana es una forma de experiencia positiva, y es que realmente puede ayudar a los niños a un buen desarrollo en todos los ámbitos y a que mejore sus habilidades sociales, su empatía, su asertividad… y un largo etc.

Para que exista una buena competencia los padres deberán:

  • Practicar deportes con sus hijos con el único objetivo de divertirse.
  • Animar a los niños a que hagan su mejor marca personal, sin compararse con los demás.
  • Hacer de la competición una experiencia positiva.
  • No critiques nunca a tu hijo por un partido que no le ha salido bien, remárcale cuáles han sido sus puntos fuertes para que los potencie la próxima vez.
  • No juzgues nunca el rendimiento de tu hijo.
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Cuidado con la retroalimentación negativa

Unos padres que no saben cómo debe ser la competencia sana y que sólo buscan ganar pueden estar causando grandes problemas a sus hijos. La crítica y la retroalimentación negativa puede romper una relación positiva entre padres e hijos.

Para que unos padres puedan entender mejor la competencia sana y que no dañen la autoestima de sus pequeños, deberán plantearse algunos aspectos y pensar siempre en el bien de sus hijos:

  • Si son demasiado críticos con sus hijos.
  • Cuáles han sido las experiencias negativas que pudieron marcar tu infancia.
  • Qué esperas de tu hijo en cuanto a la competencia, ¿le exiges demasiado para cumplir tus propios deseos?
  • ¿Eres realista en las expectativas con tu hijo en cuanto a la competencia?

La influencia de los padres en el comportamiento

Los padres deben limitar la exposición de los niños a los deportes para adultos porque desgraciadamente pueden ver un comportamiento horrible y ellos tenderán a imitar esta mala conducta ante la competición. Los niños pequeños no saben diferenciar entre lo que es aceptable y lo que no lo es, por lo que tenderán a imitar lo que ven en los adultos pensando que es el comportamiento correcto.

Es necesario que hables con tu hijo y te vincules emocionalmente diciendo lo que es correcto y lo que no lo es en los juegos competitivos. Además, será necesario que juegues directamente con él para que pueda ver cuáles son los comportamientos adecuados, en este sentido si tienes mal perder o sueles tener un comportamiento inadecuado, deberás trabajar en ti primero una buena conducta en cuanto a la competición.

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Ganar no es lo importante

Aunque en nuestra sociedad se intente transmitir que solo es importante ganar, hazle ver a tu hijo que esto no es así en absoluto. Lo que importa es participar y practicar el deporte o la actividad que le gusta a tu pequeño, no queremos que los niños se conviertan en personas egocéntricas y déspotas a las que solo les interese el control sin respetar a los demás.

Cuál es la actitud competitiva saludable

Si quieres transmitir a tu hijo una actitud competitiva saludable lo mejor que puedes hacer es verlo disfrutar del juego y animarle a que se divierta, sin importa cuál pueda ser el resultado final. Anímale a aprender más cosas y a crecer haciendo su mejor marca personal (pero sin puntuación, sólo teniendo una buena actitud). Lo mejor es decirle a tu hijo: “¡Buen trabajo!”. Si quieres alabar no digas cosas genéricas, lo ideal es ser específica y decir cosas como: “Me ha encantado cómo pasaste la pelota a Marcos”. Si prestas atención a los detalles y después los compartes con tu hijo, sabrá que has estado atenta todo el tiempo.

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