La aspirina, ¿culpable del Síndrome de Reye?

Amanda · 29 enero, 2016

El síndrome de Reye es una enfermedad poco frecuente, la cual se desencadena a partir de un estado viral o durante el padecimiento de varicela. No se trata de una afección contagiosa, pero ataca cuando los niños están superando o se hallan afectados por una enfermedad que sí es de tipo viral.

¿Qué es el síndrome de Reye?

Se trata de una enfermedad grave, capaz de ocasionar lesiones en el cerebro y el hígado; el desarrollo de esta enfermedad está asociado a la administración de medicamentos en cuya composición se hallen los salicilatos o ácido salicílico. En este sentido, los especialistas desaconsejan acudir a medicinas como la aspirina, cuyo componente principal es el ácido acetilsalecílico.

Aunque se sabe muy poco sobre esta enfermedad, la contraindicación de la aspirina en niños y adolescentes menores de 18 años, ha puesto en evidencia la disminución de su aparición. En consecuencia, los expertos no recomiendan la administración de este medicamento, porque se ha demostrado que causa efectos adversos a la salud de los niños.

Hacia la década de los setenta, aún se desconocía la presencia de esta patología, pero ciertos patrones eran relacionados a lo que es la poliomielitis. Sin embargo, su relación con la aspirina no había sido determinada con exactitud, sobre todo porque para ese entonces se trataba de uno de los medicamentos más seguros para los niños.

En tal sentido, se inició una campaña de advertencia para indicar que aquellos medicamentos que contengan ácido salicílico fueran contraindicados en niños. Al mismo tiempo, los pediatras comenzaron a evitar indicar este componente, sin saber si era culpable, pero con fuertes sospechas.

Sobre la culpabilidad de los salicilatos y en particular del ácido acetilsalecílico en el desarrollo del síndrome de Reye, no está totalmente demostrada, pero existen serios indicios de que guarda relación con este padecimiento. En este sentido, la Asociación Española de Pediatría, establece la contraindicación de este medicamento en niños y adolescentes en caso de fiebre, dolor o virus en general.

Síntomas del Síndrome de Reye

Pese a la restricción de su uso en niños, es posible que por error o desconocimiento se administre aspirina a un niño en caso de resfriado o enfermedad viral. En todo caso, para saber si de hecho el niño pudo haber sido atacado por el síndrome de Reye, podemos comenzar por observar las siguientes señas.

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  • El niño ha padecido una enfermedad viral en un período de dos semanas o aún la padece; puede ser alguna afección respiratoria, diarrea o varicela.
  • Letargo, apatía o pérdida del conocimiento
  • Vómitos repetidos
  • Ritmo respiratorio acelerado
  • Diarrea en los lactantes
  • Cambios de comportamiento, se vuelven agresivos
  • En ciertos casos se puede producir, convulsiones, problemas visuales o auditivos y del habla; también es posible la debilidad muscular y confusión.

Prevención

Los especialistas nos recuerdan que la fiebre es una señal positiva de que el organismo está reaccionando ante la presencia de un proceso infeccioso, por eso es preferible tratar el malestar y evitar que aumente demasiado la temperatura, antes que aventurarse a suministrar medicamentos no prescritos para niños.

De la misma manera, es conveniente atender a la orientación médica sobre el uso de aspirina en niños e incluso adolescentes. En tal sentido, se recomienda seguir las indicaciones de los pediatras o asegurarnos con medicamentos como el ibuprofeno y el paracetamol.

En cualquier caso, no siempre son necesarios los medicamentos antitérmicos, pues es conveniente precisar la causa de la fiebre. Por esta razón, desde que se identificó la existencia del Síndrome de Reye y su posible vinculación con el consumo de la aspira, lo médicos e investigadores han observado una disminución de la enfermedad.

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De manera que, una enfermedad viral que no es grave, podría complicarse a través de este síndrome que no tiene cura y puede ser muy grave; además podría traer consecuencias fatales al organismo. Por consiguiente es tratada como una enfermedad de urgencia, que muchas veces requiere cuidados intensivos y el mantenimiento vital del niño.

Sin embargo, cuando la enfermedad es asistida adecuadamente desde su primera etapa, la posibilidad de una recuperación satisfactoria aumenta. Por lo tanto, se debe atender tanto a la prevención como a la reacción inmediata en caso de administración accidental de aspirina, pues al parecer se trata de un elemento desencadenante del problema.