Insuficiencia cardíaca en niños: síntomas, causas y tratamientos

La insuficiencia cardíaca es la falla en el funcionamiento del corazón. Implica serios riesgos en la salud infantil, por lo que su detección temprana es clave para mejorar el pronóstico en el futuro.
Insuficiencia cardíaca en niños: síntomas, causas y tratamientos
Marcela Alejandra Caffulli

Escrito y verificado por la pediatra Marcela Alejandra Caffulli el 16 Mayo, 2021.

Última actualización: 16 Mayo, 2021

El corazón es uno de los principales órganos del cuerpo y su misión es asegurar el flujo de sangre a todas las células y tejidos. Gracias a sus propiedades contráctiles, bombea rítmicamente impulsando la sangre contenida en las arterias para que pueda llegar todos los rincones de nuestro organismo.

Junto a los vasos sanguíneos (venas y arterias), constituye el sistema circulatorio. Es un circuito cerrado por donde viajará la sangre desde el corazón hacia los tejidos (transportando oxígeno y nutrientes esenciales para la vida) y desde los tejidos hacia el corazón (transportando los productos de desecho celulares, como el dióxido de carbono).

Cuando esta bomba cardíaca no funciona correctamente, la salud de todo el organismo comienza a deteriorarse. Por este motivo, es importante conocer y detectar precozmente los signos que adviertan una insuficiencia cardíaca.

¿Qué es la insuficiencia cardíaca en niños?

Llamamos insuficiencia cardíaca (IC) al conjunto de signos y síntomas que resultan del mal funcionamiento de la bomba cardíaca. En los niños esto puede deberse a dos mecanismos principales: problemas en el llenado de la bomba (disfunción diastólica) o problemas en la eyección de la sangre (disfunción sistólica). Como consecuencia de cualquiera de estos, el resultado final será un inadecuado flujo sanguíneo hacia los tejidos, incapaz de cubrir los requerimientos mínimos de energía.

Madre acompañado a su hija con insuficiencia cardíaca.

¿Cuáles son las causas?

En la edad pediátrica, las causas difieren de aquellas de los adultos. La principal causa de insuficiencia cardíaca en niños son las malformaciones congénitas, es decir, aquellas condiciones con las que el niño nace. Se denominan cardiopatías congénitas (CC) y se estima que 8 de cada 1000 niños nacidos vivos las tendrán.

Además de causas estructurales como las CC, existen otras causas de IC cuya frecuencia de aparición dependerá de la edad del paciente y de ciertas condiciones ambientales. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Infecciosas: infecciones adquiridas en el embarazo, asociadas a catéteres, complicaciones de faringitis estreptocóccica.
  • Inflamatorias: consecuencia de procesos autoinmunes como el Lupus.
  • Tóxicas: efecto adverso de medicamentos, por ejemplo, quimioterápicos.
  • Metabólicas: errores innatos del metabolismo, como los que se buscan diagnosticar con la prueba del talón.
  • Arritmogénicas: son las que provocan alteraciones en el ritmo de bombeo del corazón o arritmias.
  • Posquirúrgicas: las que vendrán como consecuencia de cirugías cardíacas previas.
  • Idiopáticas: se llaman así a las causas indeterminadas, como la enfermedad de Kawasaki.

Síntomas y señales de alarma

Un corazón que no funcione adecuadamente se traducirá en órganos que no se oxigenen correctamente, ya que les llegará menos sangre o a un ritmo menor de lo necesario. Como consecuencia general, el organismo manifestará intolerancia a los esfuerzos y, en casos avanzados, lo mismo ocurrirá durante el estado de reposo.

Cuando la falla cardíaca inicia en etapas tempranas de la vida, el diagnóstico no es sencillo, puesto que sus manifestaciones son muy similares a las de otras condiciones de salud.

Ante esfuerzos moderados tales como la alimentación, el bebé se mostrará irritable, sudoroso, agitado, con llanto débil y en algunos casos se observará palidez o coloración azulada en la cara (cianosis). Estas dificultades en la lactancia se traducirán en mal progreso de peso y retardo en el crecimiento.

A edades más avanzadas, el niño o el adolescente pondrá de manifiesto sensación de fatiga o intolerancia al esfuerzo físico. Por ejemplo, después de la actividad deportiva o en el contexto de situaciones de estrés metabólico, como una infección. Los síntomas podrán ser los siguientes:

  • Sensación de falta de aire (disnea).
  • Sudoración y palidez.
  • Palpitaciones a raíz del aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Mareos o desmayos por disminución de la tensión arterial.
  • Hinchazón en piernas, pies y cara por retención de líquido o edema.
  • Dolor o pesadez abdominal por acumulación de sangre dentro de vísceras, como el hígado o el bazo.

Cuando todos estos síntomas aparecen también durante el reposo, la IC se clasifica como severa y el pronóstico se vuelve más ominoso.

¿Cómo se diagnostica?

No existe una prueba única que pueda decirnos el diagnóstico con certeza. Aun así, para ojos experimentados, las manifestaciones clínicas de la insuficiencia cardíaca en niños pueden ser muy orientadoras.

Ante la presencia de un bebé con dificultades en la alimentación, mal progreso de peso, cambios en la coloración de la piel y sudoración excesiva durante la lactancia, es importante pensar esta causa y evaluar correctamente con el fin de detectarla o descartarla. Detectada en estadios iniciales, la IC tiene mejor pronóstico que cuando ocurre en estadios avanzados o de enfermedad severa.

En caso de que sospechemos este diagnóstico, es importante la consulta con el cardiólogo infantil para evaluar la mejor opción de estudios complementarios. Las opciones son variables, pero, en general, se puede optar por estudios muy poco invasivos como los siguientes:

  • Radiografía de tórax.
  • Electrocardiograma.
  • Ecocardiograma con Doppler.
  • Prueba de esfuerzo (solo en niños mayores y adolescentes).

Tratamientos de insuficiencia cardíaca en niños

El objetivo principal del tratamiento de la insuficiencia cardíaca es minimizar las complicaciones y frenar el avance del deterioro cardíaco. Según en qué etapa del proceso se encontre, será la opción terapéutica que se escoja.

Pediatra con un niño con insuficiencia cardíaca.

En cuadros asintomáticos y leves, la opción más apropiada será la medicación por vía oral. Los medicamentos más usados son los siguientes:

  • Diuréticos: aumentan la eliminación de agua corporal a través de la orina y mejoran el edema.
  • Betabloqueantes: mejoran la frecuencia cardíaca y respiratoria, disminuyen los síntomas en general y ayudan a mejorar el crecimiento físico del niño.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina: favorecen la llegada de sangre a todos los órganos del sistema, incluido el corazón.
  • Antiarrítmicos: mejoran la capacidad de contracción del corazón.

En cuadros moderados y severos, el tratamiento estará dirigido a estabilizar al paciente y optimizar su estado de salud en general. A la larga, es posible que el niño requiera cirugías o incluso trasplantes, por lo que será mandatorio mejorar su estado nutricional y la funcionalidad de todos los órganos del cuerpo.

¿Cuáles son las complicaciones más comunes?

Cuando la I¡insuficiencia cardíaca no es detectada a tiempo, el deterioro del organismo es progresivo hasta estadios irreversibles, en cuyo caso la opción más viable será el trasplante cardíaco.

En aquellos casos en los que la IC se detecta en estadios tempranos o antes de que esta se produzca (por ejemplo, con la detección y corrección oportuna de una cardiopatía congénita), el pronóstico podrá ser más alentador. Esto dependerá, en gran parte, de que se garantice el acceso a los cuidados de salud necesarios y que el paciente reciba los tratamientos apropiados.

Vivir con una insuficiencia cardíaca

Si bien las complicaciones potenciales de la IC son serias, con el tratamiento adecuado muchas veces es posible alcanzar un estado de salud equilibrado que permita llevar adelante una vida normal. Es importante el acompañamiento del niño y de su familia desde el diagnóstico y en cada etapa de su enfermedad, porque los resultados dependerán en gran parte de esto.

No obstante, ¡vivir con con insuficiencia cardíaca es posible! Día a día los expertos trabajan para mejorar las estrategias diagnósticas y las ofertas terapéuticas. Si bien esto es un objetivo muy deseable a alcanzar, lo más importante hoy es educar al sistema de salud y a la comunidad acerca de la importancia de realizar un diagnóstico oportuno.

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