La inscripción en el registro: el orden de los apellidos

Óscar Dorado · 29 septiembre, 2018
Cada vez son más los niños que llevan los apellidos paterno y materno. Ahora bien, ¿de qué depende el orden de estos en la inscripción del niño en el registro?

La llegada de un recién nacido provoca que los padres tengan que ponerse de acuerdo con su nombre. Por si fuera poco, ahora los padres también deben decidir el orden de los apellidos que heredará el pequeño. De esta manera, se evitará, entre otras cosas, que se pierda el apellido materno de manera automática.

Desde el año 2000, en España ya era posible utilizar el apellido de la madre. No obstante, fue recién en 2017 cuando se hizo de forma oficial. Este es un cambio que pretende acercar a la igualdad a padres y madres a la hora de tener el derecho de transmitirle el apellido a sus hijos.

La ley obliga a que los padres decidan el orden de los apellidos del recién nacido en un plazo de un máximo de 3 días. Si la pareja tiene más hijos, deberán mantener el orden de apellidos que seleccionaron para el primero.

A partir de este momento, la tradición popular de llevar el nombre del padre ha desaparecido. Esto provoca que los padres deban ponerse de acuerdo en el orden de los apellidos del bebé.

Una vez tomada la decisión, el primer paso para la inscripción es enviar una declaración de mutuo acuerdo al juez encargado del Registro Civil, junto con una solicitud. Además, será necesario presentar la certificación literal de la inscripción de su nacimiento y los documentos que acrediten las circunstancias que justifiquen la solicitud del cambio.

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El apellido del padre deja de tener preferencia

Generalmente, al recién nacido se le imponen dos apellidos; el primero suele coincidir con el nombre del padre y el segundo es el primero de los que ostenta la madre. Sin embargo, existe la posibilidad de alterar el orden.

Como hemos comentado anteriormente, una ley proclamada el 30 de junio de 2017 autorizó que, a partir de esa fecha, el apellido del padre dejara de tener preferencia. Esto fue un nuevo avance hacia la igualdado, dado que desde al año 2000 ya era posible otorgar el apellido de la madre a los menores españoles.

Esto significa que nos encontramos ante un nuevo escenario, en el cual es posible elegir tanto el apellido del padre como el de la madre. Para que esto sea posible, debe haber un acuerdo entre los progenitores y una petición por escrita al juez encargado del Registro Civil.

Ciertamente, esta legislación afecta a todos los hijos de la pareja. La nueva ley respeta el interés del menor y no el apellido del padre por defecto, en el caso de que no haya un entendimiento entre los adultos. Este cambio promueve la igualdad y la obligación de consensuar el nombre de los hijos.

Por otra parte, en el caso de los hijos adoptados, se requerirá el mismo procedimiento: serán los padres los encargados de elegir el orden de los apellidos de manera deliberada.

“Generalmente, el primer apellido suele coincidir con el nombre del padre y el segundo es el primero de los que ostenta la madre”

¿Qué sucede en otros países con el orden de los apellidos?

A diferencia de España, hay muchos países que parecen satisfechos con el orden de los apellidos de sus hijos. Por un lado, Suecia y Portugal también permiten elegir cuál es el orden de los apellidos. Por otro, Francia mantiene solamente el apellido del padre al igual que Bélgica, que utiliza un solo apellido, el paterno.

Incluso sucede lo mismo en la cultura anglosajona, en la que la tradición dictamina que los hijos adquieren solamente el apellido del padre; algo parecido sucede en los países asiáticos. Por ejemplo, en China, las mujeres conservan el apellido de soltera después de casarse, aunque será el padre del niño quien decida el orden del apellido de los hijos.

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En Japón, la mujer pierde sus apellidos al casarse y la descendencia recibe de forma automática los apellidos del padre. En la cultura árabe, en tanto, lo que sucede es que los hijos tienen solamente un apellido, que viene de la parte del padre.

Finalmente, recuerda que la inscripción del orden de los apellidos del recién nacido es una opción obligatoria que todos los padres deben hacer. El hecho de poder utilizar el apellido de la madre es una medida que pretende luchar por la igualdad y garantizar las mismas opciones de conservar el apellido.

En esta línea, recomendamos que si estáis esperando la llegada del bebé, empecéis a discutir de manera consensuada cuál es el nombre y el primer apellido que tenéis pensado que lleve vuestro hijo.