La importancia de las visitas al otorrinolaringólogo

Leticia · 12 diciembre, 2017
El otorrinolaringólogo es el especialista en el oído, las vías respiratorias superiores y parte de las inferiores. Las visitas periódicas a este especialista pueden ayudar a prevenir y detectar numerosos problemas de audición y enfermedades respiratorias.

¿Cuántas veces visitas al otorrinolaringólogo? ¿Cuántas veces llevas a tu hijo a revisiones del oído? La importancia es máxima cuando hablamos de todo el aparato auditivo, vestibular y respiratorio. Conoce por qué son tan necesarias las visitas al otorrinolaringólogo.

El otorrinolaringólogo es el especialista en el oído, las vías respiratorias superiores y parte de las inferiores.

Llevar a tu hijo periódicamente puede suponer la detección precoz de problemas de audición y enfermedades respiratorias, por lo que debería ser, sin duda, una cita obligada dentro de nuestro propio calendario médico.

¿En qué nos puede ayudar el otorrinolaringólogo?

El otorrinolaringólogo está especializado en todo lo relacionado con oído, garganta y nariz. Esto quiere decir que tiene un conocimiento específico de la fisionomía de estas zonas, de su funcionamiento a nivel fisiológico y también a nivel quirúrgico.

El mismo especialista está encargado de estas tres zonas tan importantes debido a su unión física dentro del cuerpo humano. Se pueden ver afectadas por cualquier infección que haya comenzado en una de ellas, ya que mantienen una estrecha relación. Con un simple constipado se puede perder parte del sentido del olfato, del oído y verse afectada la respiración.

“Ante la duda de si es o no el otorrinolaringólogo el especialista que puede ayudarnos, pregunta a tu médico de cabecera. Normalmente será este mismo el que te derive al especialista si lo considera necesario”

El otorrinolaringólogo es el especialista en el oído, las vías respiratorias superiores y parte de las inferiores.

¿Cuándo y quién tiene que visitar al otorrinolaringólogo?

Las visitas al otorrinolaringologo deben realizarse al menos una vez al año. Esta frecuencia variará siempre que haya molestias, lesiones o se pertenezca a algún grupo de riesgo. Pero como forma de asegurarse de que todo marcha bien, las revisiones anuales no deberían dejarse de lado.

En el caso de los niños, estas visitas pueden hacerse con mayor asiduidad, debido a que los pequeños son más propensos a sufrir hipoacusias temporales derivadas de infecciones. Las otitis son frecuentes entre los infantes y deben ser vigiladas por el otorrinolaringólogo. Además, las alergias, el asma y otras patologías relacionadas son más complicadas en niños que en adultos.

“La primera riqueza es la salud”

-Ralph W. Emerson-

Los grupos de riesgo son aquellos formados por personas con predisposición a algún tipo de patología o dolencia en oído, garganta o nariz. También pertenecen a ellos los fumadores y los bebedores frecuentes de alcohol. Esto se debe a la relación directa entre estos dos hábitos y enfermedades del aparato respiratorio o digestivo.

Dentro de los grupos de riesgo hay que incluir también a aquellas personas que están expuestas a sonidos muy fuertes o ruidos constantes, ya que pueden ver afectada su capacidad auditiva.

Actualmente, casi la población entera está sometida a contaminación acústica en las grandes ciudades, por lo que las patologías relacionadas con pérdida auditiva son más comunes de lo que parece. Una detección precoz y una intervención por parte de un especialista es imprescindible.

Es recomendable visitar al pediatra antes de tomar cualquier decisión relativa a las enfermedades que afecte a los niños

¿Por qué hay que hacer visitas al otorrinolaringólogo?

En el caso de que existan molestias en el oído, la garganta o la nariz, será necesario acudir inmediatamente al profesional. Normalmente, es necesario pasar primero por el médico de cabecera, que será el que nos derive al otorrinolaringólogo para un diagnóstico específico de la causa de las molestias.

  • Oído: cuando se sospeche que hay pérdida auditiva. Si se escucha algún sonido parecido a un zumbido o pitido que no cesa o se tiene un dolor intenso dentro del oído. También si se ha sufrido algún tipo de infección que haya podido derivar en una sordera parcial o total.
  • Nariz: en caso de ronquidos, pérdida de sentido del olfato, mucosidad constante o sensación de congestión que no desaparece.
  • Garganta: si se presenta dificultad para tragar, hinchazón, dolor, sensación de quemazón, afonía, disfonía o ante la aparición de bultos o ganglios inflamados.

Además, recuerda que las amigdalitis o las vegetaciones pueden derivar en complicaciones más graves. En caso de que presentes amigdalitis con mucha frecuencia, acude a tu médico de cabecera. Por otra parte, el sentido del equilibrio o aparato vestibular se encuentra también dentro del oído, por lo que si sufres vértigos o mareos, no dudes en comunicárselo a un especialista.