Mi hijo quiere dormir con nosotros: ¿qué hacemos?

Entender los miedos propios de la edad y ofrecer apoyo es una forma respetuosa de acompañar la transición de los niños para lograr dormir solos.
Mi hijo quiere dormir con nosotros: ¿qué hacemos?
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 22 abril, 2022

Cada paso que damos en la crianza de los hijos es un desafío. A veces, el camino es tan cuesta arriba que da la impresión de que no lograremos superarlo. Sin embargo, cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta de que la mayoría de las cosas suceden al cabo de un tiempo y que la paciencia es un factor clave para nuestro bienestar. Uno de esos desafíos habituales es lograr que los pequeños duerman solos en su cama.

La mayoría de los padres nos preguntamos qué debemos hacer cuando nuestro hijo quiere dormir con nosotros y en torno al tema, circulan muchas recetas, creencias e información desarticulada.

El problema surge cuando aplicamos esas recomendaciones de modo acrítico y nos convencemos de que el saber se encuentra afuera, en las otras personas. Apagamos el instinto y nos olvidamos de un punto crucial: que la respuesta la tenemos al frente, en ese infante que nos enseñará cuándo será el momento justo para él.

Bebé llorando porque no quiere dormir debido los comportamientos regresivos que está sufriendo tras el nacimiento de su hermana.
Los niños tienen un tiempo propio de adaptación a los cambios. No siempre la receta de uno funciona para otros. Escucha al pequeño que tienes delante.

Por qué nuestro hijo quiere dormir con nosotros

Es cierto que los adultos descansan y recuperan su intimidad cuando los chicos duermen en su propia habitación. Los primeros años de la crianza son demandantes, tanto en tiempo como en esfuerzo físico. Por eso, es entendible que los progenitores deseen mejorar su calidad de vida, pero no a expensas de librar a sus hijos a sus miedos sin compañía.

Entonces, es preciso encontrar un punto medio y respetar los tiempos de adaptación de cada niño a la nueva habitación. Es lógico que el pequeño sienta miedo o inseguridad, especialmente cuando queda todo oscuro y silencioso en la casa.

¿Deberías dejarlo llorar para que se acostumbre? No, esto no se recomienda de ninguna manera. Pues el objetivo es que se habitúe a dormir solo, no que naturalice la soledad.

Los niños deben aprender que sus progenitores estarán presentes cuando los requieran, pues tienen una necesidad de apego y de afecto que debe ser protegida por los cuidadores. Caso contrario, se podrá complicar aún más el proceso de dormir solos.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que el pensamiento de los chicos se caracteriza por ser mágico: creen en los fantasmas, en los monstruos y no entienden de lenguaje figurado. Además, el miedo a la oscuridad como tal forma parte de los temores evolutivos. Así, es esperable que experimenten angustia al momento de quedarse solitos en su habitación.

Comprender esto nos permite adecuar nuestras expectativas y nuestras exigencias a las posibilidades de ese infante de carne y hueso que vive en casa. No siempre tenemos que actuar según los deseos, las voluntades, las recetas o las recomendaciones que recibimos de los demás.

Poder comprender a nuestro hijo desde la empatía nos permite acompañarlo con una crianza respetuosa.



Cómo acompañar a que los chicos puedan dormir solos

Más allá de las recomendaciones, se trata de comprender que la clave está en ir despacio. También es importante que los progenitores estén de acuerdo con los objetivos, que discutan las estrategias y que sean coherentes y consecuentes con la decisión. Porque cuando esto no sucede, se transmiten mensajes confusos y esto impide afianzar el hábito que se desea.

Veamos algunos consejos para tener en cuenta a la hora de acompañar a los chicos a dormir solos.

Crear rutinas de sueño

Quiere decir adoptar algunos hábitos que dispongan al niño para el momento del sueño. Por ejemplo, lavarse los dientes, ponerse el pijama, leer un cuento en la cama. También es bueno cenar temprano una comida liviana y apagar las pantallas al menos 2 horas antes de dormir.

Llevar a cabo acciones de transición agradables

Si tu hijo disfruta de la previa del sueño, seguramente se dormirá más tranquilo y descansará mejor. Por ejemplo, acostarse juntos a leer un cuento, conversar sobre lo más lindo del día o agradecer por lo que tenemos es una buena forma de brindar seguridad para afrontar la noche.

Promover la autonomía del niño durante el día

Animarlo a que haga cosas por sí mismo sin ayuda es una buena estrategia para fomentar la autoconfianza y la seguridad personal.

Anticipar, escuchar y atender a las necesidades del pequeño

Conocer lo que va a pasar antes de que suceda nos permite regular la ansiedad a cualquier edad. Por eso, lo mejor es hacerle saber a tu niño que si se despierta en medio de la noche, puede llamarte y que tú vas a ir a su cuarto. También, deja que te cuente sus miedos, que te haga preguntas y que tenga la certeza de que no lo vas a defraudar.

Calmar sin enojarse ni frustrarse

Ten presente que el afianzamiento de un hábito requiere de paciencia, acompañamiento y comprensión. Muchos profesionales recomiendan que, en lugar de permitirle al niño regresar a la cama parental ante un despertar nocturno, alguno de los progenitores se acueste en la cama del niño para calmarlo.

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Tus hijos no te demandan por egoísmo. Te buscan por necesidad. Acompáñalos desde la empatía, el respeto por sus tiempos y el amor desinteresado.

Por último, vale la pena tener en cuenta los aportes del neuropsicólogo Álvaro Bilbao, quien sostiene que muchas veces las recomendaciones sobre el sueño se plantean en extremos. O los dejamos llorar o colechamos con ellos. Sin embargo, la vida real tiene matices y construir las propias opciones es completamente válido.


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Aprender a dormir solos no puede ocurrir a cualquier costo

Ser respetuosos al momento de acompañar a nuestros hijos a elegir su propia cama es una de las claves para lograr que dejen de dormir con nosotros. Y esto no se limita a lograr una meta puntual, sino que refleja la forma que tenemos de relacionarnos con ellos.

Un vínculo basado en la confianza, en el amor y en la empatía es la mejor herramienta de crianza con la que podemos contar.

Ten cuidado con implementar a ciegas aquellos métodos que sugieren dejar a tus hijos llorar y no acudir a sus llamados. Seguramente, al cabo de un tiempo los niños aprenderán a dormir solos, pero a expensas de sentir que sus emociones no importan.

Entonces, ¿cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar con tal de que nuestros hijos aprendan a dormir en solitario? Reflexionar al respecto es nuestra responsabilidad como adultos. Actuar según nuestros principios es nuestro deber como padres.

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  • Montserrat Gala, A. M., & Fortes del Valle, M. A.. (2013). Aprender a dormir. Pediatría Atención Primaria, 15(60), e145-e155. https://dx.doi.org/10.4321/S1139-76322013000500004
  • Bilbao, Alvaro (2015) El cerebro del niño explicado a los padres. Plataforma Actual.