Higiene nasal en bebés: 6 claves

Eneiro Matos · 14 enero, 2018
La higiene nasal también es conocida como También conocida como lavado o irrigación nasal,.

Dado que los bebés son delicados, llevar a cabo tareas tan sencillas como la higiene nasal pueden suponer un problema si no se saben realizar correctamente. No obstante, todo se trata de tener cuidado y procurar no aplicar fuerza.

Para nadie es un secreto de que la congestión nasal es molesta, no poder respirar bien es frustrante y desesperante, en especial cuando llega la hora de dormir.

En el caso de los bebés el asunto se complica más, puesto que ellos no pueden sonarse o sacudirse la nariz por sí mismos aún. Por ello, es importante que los padres los ayuden. Ya que así podrán destapar sus vías respiratorias de la mucosidad que se aloja y atasca allí.

¿Cuándo realizar la higiene nasal en bebés?

La higiene nasal en bebés se recomienda cuando no pueden respirar bien debido a la mucosidad que obstruye las vías respiratorias..

Con la higiene nasal en bebés no solo ayudamos a que los pequeños respiren mejor, sino que se evita el hecho de que se acumule la mucosidad y se desarrollen problemas como sinusitis u otitis. Las cuales son enfermedades bastante frecuentes en los bebés.

El proceso de la higiene nasal en bebés se recomienda hacerlo solo antes de dormir y antes de comer, ya que posteriormente podrán comer o dormir sin las molestias en las vías respiratorias.

Método alternativo para descongestionar las vías nasales

Un método recomendado para descongestionar a los bebés es usar un humidificador o buscar la forma de humidificar la habitación donde el bebé vaya a estar por un tiempo prolongado.

Este método es ideal, especialmente durante el invierno, ya que la calefacción puede resecar las vías respiratorias y empeorar el problema.

De ese modo, podemos conseguir implementos que nos proporcionan la función de colgar el radiador de agua de modo que se evapore. Asimismo, también podemos humidificar un área colocando una olla con agua sobre un radiador.

Recomendaciones previas

  • Lavarse bien las manos, esto evitará infecciones.
  • Procurar que el bebé esté cómodo (así evitarás que se asuste o llore).
  • Tener todos los implementos a la mano para poder llevar a cabo el proceso con rapidez. Los más comunes suelen ser: suero fisiológico, una jeringa y un aspirador nasal.
  • Tener a la mano un pañuelo de tela o una toalla húmeda desechable, por si resulta necesaria.
  • Ser delicado al manipular la nariz del bebé.
  • No forzar el bebé si pone resistencia.
La higiene nasal en bebés.

Cómo realizar la higiene nasal en bebés

Debemos prestar mucha atención a este punto, pues de esto dependerá que el resultado sea favorable y que el bebé esté a gusto y no sufra ningún daño.

Cuando se trata de un niño que puede seguir instrucciones, lo mejor es indicarle que incline la cabeza hacia adelante frente a un lavamanos.

Por su parte, si es un bebé, tenemos que acostarlo sobre una superficie blanda, como un cambiador o sobre la cama. Posteriormente, debemos cerciorarnos que el bebé esté quieto, lo cual es un poco difícil, pero debemos conseguir la manera de hacer que se quede lo más tranquilo posible, así evitaremos que este salga lastimado y se sienta incómodo.

Para lograr que el bebé no se mueva, lo mejor es contar con alguien que nos ayude, pero sí estas solo puedes optar por envolver al bebé en su manta o en una toalla para inmovilizarlo.

Cómo usar la solución salina o suero fisiológico

Cuando se trata de la higiene nasal en bebés es pertinente usar un suero fisiológico dependiendo de la densidad de la mucosidad. Así bien, cuando el bebé tiene mucha mucosidad o es sumamente densa, debemos aplicar gotas de suero a través de las fosas nasales.

Pero, si el bebé no presenta mucha mucosidad o esta es poco densa, bastará con aplicar solo unas gotas de solución o suero fisiológico.

Otro dato que podemos tomar en cuenta para que la higiene nasal en bebés sea más efectiva y provechosa, es que podemos calentar un poco el suero antes de aplicarlo en la nariz del bebé, esto ayuda a que el líquido le moleste e incomode menos al bebé.

La higiene nasal del bebé.

Pasos a seguir para la higiene nasal en bebés

  1. Usa una jeringa o gotero para echar una gotita (o más de una dependiendo el caso) en el orificio de cada fosa nasal. Si lo haces de este modo, en lugar de introducir la punta del implemento en la nariz del bebé, causarás menos molestias.
  2. Cuando el líquido entre en la fosa nasal, no dejes que el bebé abra la boca (realiza presión sobre su barbilla, hazlo con delicadeza), así respirará por la nariz y podrá expulsar la mucosidad.
  3. No uses directamente el irrigador o aspirador nasal, ya que el cuerpo por instinto propio puede expulsar la mucosidad.
  4. Usa el aspirador solamente cuando notes que la mucosidad es sumamente densa y el bebé no puede expulsarla lo suficientemente bien.
  5. Cuando uses el aspirador procura usarlo con delicadeza y de forma suave, ya que si eres muy brusco puedes causar lesiones en el oído o incluso hacer que la mucosidad llegue a los oídos y causar una infección.
  6. Los aspiradores más recomendados son los de boquilla, debido a que con estos se controla mejor la intensidad de la succión.
  7. Por su parte, los aspiradores de “pera” están en desuso, ya que no son efectivos.