¿Hasta qué edad se puede ser madre?

Inés Gómez 15 septiembre, 2017

Hoy en día, la maternidad suele ser una elección. Debido a la incorporación femenina al mercado laboral, la decisión de tener hijos se ha convertido en todo un reto. Averiguar hasta qué edad se puede ser madre es una tarea complicada, pero que puede ser respondida.

A nivel biológico, la respuesta a hasta qué edad se puede ser madre son los 24 o 25 años. Esto se debe a que en este período la tasa de fecundidad es la más alta, con más de un 20 por ciento de posibilidades de concebir. 

Conforme van pasando los años, esta capacidad disminuye drásticamente, rozando el 8 por ciento una vez llegados a los 40 años. Los óvulos envejecen, y junto a él nuestro cuerpo. A medida que madura, aumentan las posibilidades de sufrir ciertas enfermedades durante la gestación, así como la posibilidad de un aborto.

También incrementa el riesgo para la salud del feto, ya que existen ciertas anomalías genéticas, como el Síndrome de Down, más proclives a aparecer. Lo mismo ocurre con el parto, ya que según diversos estudios, el sufrimiento fetal  durante este es mayor.

Afortunadamente, cada vez existen más avances científicos que permiten alargar la edad para ser madre. Gracias a ello, se reduce el riesgo de posibles problemas que puedan afectar tanto a la embarazada como al futuro bebé.

Hasta qué edad se puede ser madre, una duda existente

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Actualmente, preguntarse hasta qué edad se puede ser madre comienza a resultar obsoleto. Ya no es necesario atender a ciertos factores, como la edad o la capacidad reproductiva. La ciencia, afortunadamente, ha creado alternativas para permitir a la mujer ser madre adaptándose a sus necesidades laborales y personales.

Lo que hace años se veía como algo imposible se ha convertido en una realidad. Es cierto que para llevar a cabo algunas de estas propuestas es necesario tener cierta capacidad adquisitiva, pero en poco tiempo no será problema.

Cada vez son más las parejas que intentan ser padres a través de otros métodos. La reproducción no es algo que solo atañe a las mujeres: la calidad del esperma también disminuye con la edad. Y esto no solo afecta a nivel interno, ya que no se tiene la misma energía ni la misma fuerza que en etapas más jóvenes.

Grande es el amor maternal, pero todo en lo sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado

-Ángel Gavinet-

Alternativas de fecundación

España es el tercer país con mayor tasa de reproducción asistida a nivel mundial, y el tercero en Europa. Este posicionamiento tan halagüeño demuestra que la demanda no ha dejado de aumentar. Gracias a ello, la accesibilidad cada vez será más sencilla.

Fecundación In vitro

Esta técnica proviene del latín “dentro del vidrio”. Tal y como su nombre indica, permite realizar la unión del óvulo y el espermatozoide en un laboratorio. Este último se introduce mediante una inyección intracitoplasmática el ovocito, que cuando se convierta en embrión se trasladará al cuerpo de la madre.

Tanto el óvulo como el espermatozoide pueden ser de los miembros de la pareja o de donantes anónimos. El tratamiento, eso sí, suele ser algo caro, rondando entre los 3.000 y los 5.000 euros.

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Inseminación artificial

Es uno de los métodos más sencillos. Consiste en transportar el semen hasta la cavidad uterina de la mujer,  favoreciendo que el espermatozoide llegue a su destino. Suele utilizarse en casos en los que la calidad del semen es baja o los espermatozoides carecen de movilidad necesaria.

También es necesario que la mujer tenga la capacidad de ovular y que al menos una de las trompas de Falopio sea permeable.

Recomendaciones a tener en cuenta

Aunque siempre será una decisión personal, existen una serie de recomendaciones a tener en cuenta para determinar hasta qué edad se puede ser madre. Existen muchos factores que deben estudiarse antes de un embarazo y que no deben pasarse por alto.

Tener prisa por concebir solo por miedo a la edad no es algo sano. Puede crearnos inseguridades y frustraciones si por alguna razón la fecundidad se retrasara. Tener un hijo es una decisión seria, que no solo cambia nuestro cuerpo, sino también nuestros hábitos.

Atreverse a dar el gran paso requiere mucha madurez y responsabilidad. No solo debemos pensar en nosotros, sino también en el bienestar del bebé. Debemos ser conscientes de si podremos mantenerlo o no, o de si nuestra forma de vida nos lo permite.

Si queremos ser buenos padres, debemos dejar de lado el egoísmo. Traer un niño al mundo requiere tener un espíritu generoso y una gran capacidad de sacrificio. No todo el mundo está hecho para tener hijos. Si elegimos hacerlo, tenemos que aceptar todo lo que ello conlleva.

 

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