Formas de estimular el sentido del tacto del bebé

Francisco María García · 16 noviembre, 2017
El sentido del tacto del bebé es el primero en desarrollarse, apenas pocas semanas después de la concepción. Este será uno de los mejores aliados del bebé en la inolvidable y enriquecedora experiencia de crecer.

Un entorno de texturas y formas se presenta ante tu hijo. Estimular el sentido del tacto del bebé le ayudará a enfrentar el mundo que lo rodea, apoyado en una relación que inicia desde el embarazo. El apego, ese vínculo entre madre e hijo que dura toda la vida, se gesta desde la concepción. Pero en las primeras semanas de vida, a través del tacto, de los abrazos y de las caricias, se fortalece.

Formas de estimular el sentido del tacto del bebé

La curiosidad es una etapa que el bebé debe atravesar. Estimular el sentido del tacto del bebé es una forma de contribuir a su correcto desarrollo y crecimiento.

Caricias, masajes y comunicación con el bebé

Cada caricia forja una relación indestructible que se inicia desde el vientre materno y que permite al bebé a sentirse querido. Además, aumenta sus defensas y desarrolla su aparato digestivo. Estimular el sentido del tacto del bebé lo ayudará a comunicar sus necesidades, a relacionarse con otras personas y a explorar su entorno al experimentar sensaciones como frío, calor, suavidad o dureza.

Practicar el contacto piel a piel al abrazarlo, alimentarlo, bañarlo o tranquilizarlo ayuda, incluso, a mejorar la oxigenación del bebé. Masajearlo con las manos, con un algodón o una pluma, estimulará su sentido del tacto. Recorrer desde la frente a la nuca, la espalda y la planta de los pies, mientras se le habla, canta o sonríe, lo fortalecerá.

Una de las maneras de aliviar los cólicos en el bebé son los masajes.

Es bueno hojear libros con distintas texturas, pasar sus manitas por superficies lisas o rugosas, frías o tibias. Hablarle de cada sensación con palabras o gestos que le hagan reír ayuda a su desarrollo integral como persona. Según como el bebé perciba el contacto con su piel experimentará ternura, alegría o temor. Los abrazos, las caricias y los juegos incrementan así su seguridad ante la vida.

La estimulación del tacto del bebé encuentra en las pelotas, los cubos o los muñecos de peluche una gran ayuda para el logro de sus objetivos. La ropa también lo es, pues aporta diferentes sensaciones dependiendo del material con el que haya sido elaborada. En los primeros meses de vida, animar al bebé a tocar su rostro, pelo, boca u orejas a través de juegos es una fuente de estimulación y regocijo.

La piel y la boca del pequeño

La piel del bebe es delicada. La boca, las mejillas, sus manos, las plantas de los pies y el abdomen son particularmente sensibles. Aprovecharlas en un contacto piel con piel con sus padres es fundamental para su desarrollo. Él se sentirá reconfortado y responderá con manifestaciones de cariño.

La boca le permite conocer y explorar. Con ella tratará de identificar texturas y descubrir sensaciones. También le sirve para encontrar el pezón al momento de ser amamantado.

Los estímulos activan el desarrollo de los sentidos del bebé.

Cuando el recién nacido abra las manos, apretará el dedo que toca su palma. Además responderá a cosquillas y caricias al cogerlo. A medida que crezca comenzará a alcanzar, levantar y sostener objetos. Su boca seguirá siendo, sin embargo, el mejor medio para descubrir y sentir distintas texturas.

“Estimular el sentido del tacto del bebé lo ayudará a comunicar sus necesidades, a relacionarse con otras personas y a explorar su entorno”

La relación con el mundo que lo rodea

Chapotear en el agua o usar juguetes con sonidos serán parte de las revelaciones que se irán presentando en su tránsito por la vida. Cuando un bebé comienza a gatear o a arrastrarse inicia un período de mayor exploración a través del tacto. Poco a poco su destreza le hará preferir las manos, antes que la boca, para descubrir y jugar. 

Las caricias suaves y las palmadas en la espalda son acciones que el bebé disfruta a través del tacto. Le ayudan a reducir el llanto, a mejorar el sueño y facilitan la lactancia. Un perfecto mecanismo para estimularlo es cogerlo, mecerlo y pasearlo en brazos.

Se puede utilizar el sentido del tacto para estimular al bebé de distintas maneras. Jugar con arena, barro y agua colocados en sus manos le ayudará a ampliar sus horizontes. Luego intentará pasar los objetos de una mano a otra. La plastilina es otro aliado ideal para incrementar sus destrezas.

La alimentación

Los alimentos sólidos serán otra forma de aprendizaje. Tomar la comida y jugar con ella es una manera que tendrá de experimentar, ahora con su lengua. El pequeño desastre será recompensado con todo lo que esa sensación le aportará. Se trata de abrir cada ventana hacia una nueva etapa en su vida.

La comida es una manera de estimular el sentido del tacto del bebé.

El sentido del tacto del bebé es el primero en desarrollarse, apenas pocas semanas después de la concepción. Este será uno de los mejores aliados del bebé en la inolvidable y enriquecedora experiencia de crecer.