El experimento de Harlow y el contacto materno

04 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
El cuestionable experimento de Harlow con los monos Rheus fue un gran hito para la psicología al demostrar la relevancia del contacto materno.
 

A día de hoy, para la psicología y, concretamente, para el área de la afectividad, es una evidencia la importancia del contacto materno durante los primeros meses de vida. Entre las investigaciones que apoyan esta premisa, se encuentra el experimento de Harlow. Los resultados demostraron cómo influía el contacto en el desarrollo de los bebés.

El experimento de Harlow: el contacto y el vínculo del apego

De acuerdo al catedrático en psicología del desarrollo Juan Delval, los estudios sobre los sistemas afectivos maternales de los macacos resultan de gran ayuda para entender cómo funciona el apego en las personas. Esto es porque se pueden encontrar las mismas etapas en simios y humanos:

  • La etapa de apego y protección maternal. La madre presta una atención total a la cría y la vigila continuamente, satisfaciendo todas sus necesidades.
  • Etapa de transición o ambivalencia. La madre continúa atenta, pero empieza a reprimirla cuando manifiesta un comportamiento negativo.
  • Etapa de separación o rechazo. En determinados momentos, la madre rechaza a la cría de manera repentina y brusca.
    El experimento de Harlow fue un hito para la teoría del apego.

De esta manera, el psicólogo norteamericano Harry Harlow comenzó a interesarse por la importancia del contacto materno gracias a su colega Van Wagenen, una doctora que le mostró las intensas relaciones que establecían los monos a los que estudiaba con sus pañales.

 

A raíz de esto, Harlow estudió la relación entre las crías de monos Rheus y sus madres y realizó, para ello, una serie de experimentos que, en la actualidad, consideraríamos de dudosa ética.

Pese a ello, ciertamente los resultados obtenidos tuvieron una gran importancia en el mundo de la psicología y en la Teoría del Apego. Se descubrió que el vínculo del apego materno no se establece a través de la proporción de alimento, sino por el contacto corporal.

 “Los bebés poseen un sistema de conductas que tienden a la aproximación y al mantenimiento del contacto con el individuo adulto que se ocupa de su cuidado”.

-Juan Delval-

El cuestionable experimento que tanto aportó a la psicología

Para poder analizar la importancia del contacto corporal en el vínculo del apego, Harlow observó en su experimento el comportamiento que manifestaban unas crías de monos que habían sido separadas de sus madres y posteriormente habían sido encerradas junto a dos estructuras de alambres muy distintas, simulando a unas supuestas madres artificiales.

Madre mirando con amor a su bebé.

Dispuestas una junto a la otra, una de las estructuras de alambre tenía acoplado un biberón, mientras que la otra estaba recubierta de gomaespuma y felpa, únicamente.

 

Los resultados fueron sorprendentes para Harlow. Las crías de monos preferían pasar más tiempo con la estructura blanda de felpa que con aquella que contenía el biberón que les alimentaba, a pesar de que eso significase quedarse sin comer. Las crías de monos llegaban a permanecer junto a las madres sustitutas de felpa hasta doce horas seguidas sin llegar a comer nada.

Asimismo, las crías de monos Rheus se sentían más seguras en presencia de la estructura de felpa, mostrando, incluso, tendencias exploratorias. Es más, acudían y se aferraban a ella cuando se sentían asustadas ante un estímulo desconocido o posiblemente peligroso.

Finalmente, a pesar de las crueles formas en las que se llevó a cabo este experimento, y las justificadas críticas que ha recibido, lo cierto es que resultó ser un hito para la psicología y demás ciencias del comportamiento humano. Así pues, demostró la importancia del afecto y el tacto entre una madre y su hijo por encima de todo.

 
  • Delval, J. (2002). El desarrollo humano. Siglo XXI. Madrid: España.