¿Eres profesor? 5 trucos para no desesperar en el aula

Óscar Dorado · 16 octubre, 2018
Como profesor, no siempre es sencillo saber cómo tratar a los niños cuando están en clase. A continuación, presentamos una lista con algunos consejos que te permitirán facilitar la tarea.

Ser profesor es una de las profesiones más vocacionales y reconfortantes que existen en el mercado laboral. Sin embargo, no siempre es sencillo controlar a los alumnos. En este artículo, hemos preparado una lista con los mejores trucos para no desesperar en el aula. ¡Si te dedicas a la enseñanza, te serán de gran ayuda!

Para no desesperar en el aula, lo más importante es que los alumnos estén motivados e interesados por tus explicaciones. Si logras centrar su atención, conseguirás que su comportamiento en clase sea el adecuado. Con el objetivo de ayudarte, a continuación te mostramos algunos tips que te servirán para que los estudiantes ofrezcan su mejor versión.

5 trucos para no desesperar en el aula

1. No supliques

El primero de los trucos para no desesperar en el aula es no realizar súplicas a los alumnos para que mejoren su comportamiento. De hecho, hacer súplicas desesperadas a los estudiantes para que se comporten adecuadamente suele lograr el efecto inverso: potencia el comportamiento inapropiado en lugar de disminuirlo.

Asimismo, no olvides que, en estos casos, la mejor defensa es un buen ataque. Debes tener preparadas varias estrategias de manejo del aula; por ejemplo, puede funcionarte el hecho de otorgar puntos a los grupos de alumnos que sigan tus instrucciones. Al final de la clase, el grupo que obtenga más puntos recibirá una recompensa.

2. Mantener una buena relación con los alumnos

Sin ninguna duda, establecer una buena relación con los niños y adolescentes es esencial para el éxito y para no desesperar en el aula. Si no lo haces, probablemente observarás que los alumnos se están quejando continuamente de todo lo que dices o propones.

Cuando un hijo responde mal en clase a sus profesores, los padres deben conocer los motivos.

Mostrar un interés genuino en ellos y en sus vidas realmente mejorará la relación entre el profesor y los estudiantes. Ellos tienen suficiente talento como para ver a través de ti si estás siendo genuino o estás fingiendo el supuesto interés.

Por ejemplo, es aconsejable utilizar los primeros minutos de clase para entablar una conversación informal sobre sus vidas. Tómate el tiempo para conocer sus intereses y utilizarlos en la planificación.

3. Cuidado con las amenazas

En tercer lugar, debes tener cuidado con las amenazas que son inapropiadas o inaplicables para los estudiantes. Si esto sucede, perderás el control de la situación porque no serás capaz de llevar a cabo las consecuencias que has establecido. Imagina que utilizas una amenaza para conseguir que el niño se siente y se mantenga callado, fingiendo que llamarás a sus padres para que se sienten a su lado durante el resto de la clase.

En este sentido, es necesario que formules y expongas anticipadamente tanto las expectativas como las consecuencias apropiadas. Luego, refuerza el comportamiento apropiado de los estudiantes y administra las consecuencias establecidas según sea necesario.

“Hacer súplicas desesperadas a los estudiantes para que se comporten adecuadamente suele lograr el efecto inverso: potencia el comportamiento inapropiado en lugar de disminuirlo”

4. Define las reglas

Para un buen maestro, es esencial mantener el control de su clase. Para que esto sea posible, debes definir reglas básicas de modo que los cursos puedan continuar normalmente y sin interrupciones. Asegúrate de definir las reglas, con el objetivo de que queden claras desde el primer día.

Establecer una normativa significa marcar unos códigos de conducta que deben respetarse. Se trata de algo sencillo, que debe aplicarse desde el momento que los alumnos cruzan la puerta de clase.

Fomentar la convivencia en el aula es fundamental para el proceso educativo.

5. Sé paciente y empático

El último de los trucos para no desesperar en el aula es ser paciente y tener empatía. Se trata de una estrategia simple y efectiva, pero que requiere que esperes en lugar de buscar una solución rápida. Realmente, no exige más que retirarse de la situación y dejar que el alumno corrija sus actitudes con paciencia y compresión.

En este sentido, es muy importante que aprendas a simpatizar con los alumnos y recuerdes que tú también fuiste alumno en el pasado. A menudo, alabamos a los adultos por cumplir con sus convicciones, pero condenamos a los estudiantes por sus actitudes.

Como profesor, el éxito radica en encontrar el punto medio. Con paciencia, empatía y compresión, será posible modificar algunos comportamientos que pueden desesperarte.

Finalmente, no olvides que esta lista con los mejores trucos para no desesperar en el aula son solo algunas recomendaciones que pueden ayudarte a tratar con los alumnos; desde luego, cada docente podrá encontrar las propias. ¡Pónlas en práctica y mejora tu relación con tus estudiantes!