Enseña a tu hijo el valor de pasar tiempo con él mismo

Adrianazul 27 marzo, 2017

Muy pocas personas en el mundo disfrutan del placer de pasar tiempo consigo mismos, de estar con su propia compañía. Es más, muy pocos saben que en realidad nunca se está solo, que siempre se está con uno mismo. Este placer de disfrutar de la soledad es un hábito que se puede cultivar desde la niñez y no hay nadie mejor que tú para enseñárselo a tu hijo.

Disfrutar del tiempo a solas le regala a cualquier ser humano el don de tener confianza en sí mismo, lo que también se traduce en un sentimiento de satisfacción y de independencia del que tu hijo puede disfrutar desde temprana edad.

Y no se trata de que tu hijo se convierta en un niño solitario, ensimismado o aislado, pues al contrario cuando un niño adquiere independencia aprende a disfrutar de los momentos en los que puede compartir con otros niños y adultos y también de los que se queda a solas.

Y vivir este tipo de experiencias le servirá para aprender de manera progresiva que la felicidad ni la paz interna proviene de la suma de amigos que nos rodean.

A muchos niños -e incluso a muchos adultos- les cuesta estar a solas porque cuando lo están se incomodan o les embarga una sensación de vacío o de desconsuelo. Eso a veces sucede porque le dan a otros el poder de gobernar sus emociones o actos. Generalmente este tipo de comportamientos ocurren cuando el niño no comprende que él, por su cuenta, puede descubrir un mundo lleno de emociones.

Puedes enseñarle a tu hijo que si está a solas y se mantiene en paz, siempre será capaz de estar en paz con otras personas. Si es capaz de dominar sus emociones comprenderá que es un ser único, con sentimientos diferentes a los de los demás; eso lo llevará a aceptarse justo como es, con sus aciertos y errores. Aprenderá a suavizar el rigor de juzgarse con rudeza por circunstancias que escapan de sus manos.

 

El tiempo en silencio es la puerta del autoconocimiento

Cuando un niño (o un adulto) está a solas y en silencio, hace espacio para que la autoconciencia tome control de sus acciones, en lugar de ser controlado por los “azares del destino”. Además, descansar de las voces externas pondrá al niño en sintonía con su voz interior y será esa voz la que impulsará sus acciones. Estar consciente de sus pensamientos le permitirá tener un mejor control externo. Y los momentos a solas lo convertirán en un observador de sus pensamientos.

Muchas veces cuando los niños no aprenden a disfrutar a solas, sino que siempre tienen la necesidad de estar con otros, se crea en su personalidad una especie de dependencia emocional, pues sin darse cuenta alimentan el hábito de estar rodeado de personas para sentirse completos. Cuando estás frente a este tipo de casos, puedes notar que estos niños no descansan en sí mismos sino que adquieren el sentimiento del valor propio cuando reciben de parte de otros gestos de benevolencia, de alabanzas, y confirmación.

En contraparte a este aspecto, es vital destacar que cuando le enseñas a tu hijo el valor de pasar tiempo con él mismo aprende que puede usar esos momentos para reflexionar.

Es bueno que pueda aprender a preguntarse cosas a sí mismo y a escuchar lo que realmente piensa sobre ciertos temas. Sin duda aprenderá el valor de poder esculcar sus pensamientos  sin la opinión de los demás ni la intervención de otros niños con tendencia a ser dominantes, quienes suelen imponer sus pensamientos.

La quietud ayuda a reflexionar

Tu tarea como madre es, entre otras cosas, enseñarle que no llegue a encerrarse completamente en sí mismo, que lo más provechoso de reflexionar es compartir con otros eso que se ha interiorizado.

Te aseguro que se sorprenderá gratamente al descubrir como a veces otros han reflexionado lo mismo que él y, mejor aún, verá que con sus vivencias, pensamientos y reflexiones puede ayudar a otros niños.

Y además del autoconocimiento que le proporciona a tu hijo pasar tiempo con él mismo, esta práctica también favorece al órgano más complejo y potente del cuerpo humano: El cerebro.

Este, al igual que el resto de órganos del cuerpo, se beneficia de la actividad del resto. Y esto lo demuestra una investigación conducida por la Universidad de California, en Los Ángeles.

Un estudio hecho por esta universidad demostró que en los momentos que los niños pasan consigo mismos, durante los cuales se desenganchan de las obligaciones, y se quedan sentados en silencio y con la mente reposada favorecen los pliegues de la corteza y aumentan la capacidad de procesar información.

Sin duda, el ejercicio de disfrutar del tiempo a solas ayudará a tu hijo a conocerse mejor como individuo, a auscultar sus sentimientos, a cultivar su yo interno y a trabajar poco a poco en alcanzar un equilibrio que le permita ser feliz por medio de la experiencia adquirida. Que un niño alcance tal nivel de autoafirmación como individuo debe ser el sueño de toda madre.

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