Enseña a tu hijo a amar su luz y a aceptar su sombra

04 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Los niños han de saber que tiene cualidades, pero también defectos, y que esto no les hace menos valiosos. Enseñémosles a aceptar sus partes más oscuras.

La educación emocional es una de las tareas más importantes que debemos llevar a cabo como padres. Dentro de ella, enseñar a nuestro hijo a desarrollar una relación saludable consigo mismo es fundamental. Hay que tener en cuenta que él será la única persona que lo acompañará por el resto de su vida y va a necesitar amarse de forma incondicional. Para ello, es necesario que lo ayudes a ver su luz, pero también a aceptar su sombra.

La construcción de la autoestima es un proceso largo y complejo que debe comenzar desde la infancia. Algunos padres creen que esta se edifica halagando a su hijo, resaltando sus cualidades y elogiándolo por sus virtudes.

Aunque esto es indudablemente necesario y positivo, resulta imprescindible que lo orientemos también acerca de cómo tratar con sus defectos y partes más oscuras, puesto que, finalmente, estas también forman parte de quién es.

Madre hablando con su hija para enseñarle a aceptar sus sombras.

Enseña a tu hijo a amar su luz

Al llegar al mundo, los niños son un lienzo en blanco; son pequeñas esponjas que absorben toda la información que proviene de su ambiente sin aplicar ningún tipo de filtro. Los padres tenemos en nuestras manos el pincel para dar los primeros trazos en la obra de su vida, para sentar las bases de su personalidad. Por ello, debemos ser responsables en el uso que hacemos de este privilegio.

Todo lo que le digas a tu hijo durante sus primeros años de vida quedará grabado en su inconsciente. Si le dices que es torpe, que es vago, que es demasiado tímido o que se le dan mal las matemáticas estas afirmaciones se convertirán en profecías autocumplidas. De algún modo, estás programando la mente de tu pequeño, por lo que es importante que le enseñes a ver su luz.

Para educar, una pauta infalible consiste en centrarse en lo positivo y reforzarlo, en lugar de recalcar y recriminar lo negativo y luchar contra ello. Así, acostúmbrate a mirar a tu hijo con los ojos de quien mira una obra extraordinaria. Aprende a ver sus virtudes, sus cualidades, sus fortalezas y su potencial, y no dudes en recordárselo con frecuencia.

Felicítale por sus logros, por sus talentos y sus conquistas. Aplaude su valentía y sus pequeños avances y enséñale también a convertirse en su propio animador y mejor amigo. Háblale siempre bonito, utiliza palabras positivas, amorosas y edificantes, e incúlcale el hábito de hacer lo mismo; muéstrale cómo cuidar su diálogo interno. Esto comenzará a forjar una autoestima sana y sólida.

Ayúdale a aceptar su sombra

Sin embargo, lo anterior es solo la mitad del proceso. Todos los seres humanos tenemos luces y sombras, cualidades y defectos y necesitamos ser capaces de reconocerlos y mirarlos de frente sin miedo. Si solo te centras en recalcar los aspectos positivos de tu hijo, corres el riesgo de que no sepa enfrentar su parte oscura cuando se encuentre con ella.

Si no le enseñas a aceptar su sombra, si no le hablas de ella, puede que piense que es inaceptable, que no debería estar ahí. Puede sentirse culpable por sus fallos y sus errores o experimentar miedo al descubrir que alberga emociones negativas como la ira, la envidia o el rencor. Has de hacerle comprender, desde una edad temprana, que todos somos duales y hemos de aceptarnos en nuestra totalidad.

Entonces, permítele expresar sus miedos, su enfado, su odio o su tristeza profunda. Acompáñale mientras explora y descubre ese lado menos amable que todos poseemos y asegúrale que todo lo que sienta es válido.

Madre hablando con su hijo para aceptar sus luces y sus sombras.

Además, recuérdale que cometer errores es humano, que toda persona se equivoca, toma malas decisiones, pierde los modales o hiere a otros. Lo importante es aceptarlo y trabajar cada día por mejorar.

Un ser completo

Este aprendizaje no es algo que puedas transmitirle a tu hijo en una tarde, sentados a la mesa frente a un chocolate caliente. Se trata de un trabajo diario que debe empezar por ti, amándole incondicionalmente para que él aprenda a hacer lo mismo. Para que sepa percibirse, de forma natural, como un ser completo.

Ayúdale a quererse en las buenas y en las malas, enséñale a aceptar su sombra y a relacionarse con ella. Así te estarás asegurando de que tu hijo nunca estará solo, pues siempre tendrá a su lado a alguien que le acepte, le apoye y le comprenda: él mismo.