En la vida los niños tienen que disfrutar, no competir

Los niños tienen que vivir su infancia, disfrutarla, jugar, experimentar y aprender mientras lo hacen. No es bueno sobrecargarlos con actividades, puesto que estaríamos generando un estrés y ansiedad en ellos que no se corresponde con su edad.
En la vida los niños tienen que disfrutar, no competir
Mara Amor López

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López el 22 mayo, 2021.

Última actualización: 22 mayo, 2021

En ocasiones, a los padres se nos olvida que los niños tienen que disfrutar, no competir. Los apuntamos a infinidad de actividades extraescolares más el tiempo que invierten en hacer sus tareas del colegio. Todo esto con la finalidad de que los pequeños sean brillantes y destaquen del resto.

Ser niño no es sencillo; tiene sus complicaciones y crisis propias de esta etapa. Además de las dificultades que ese propio proceso de crecimiento tiene, los adultos vamos poniendo pequeñas piedras en su camino pensando que así serán mejores. Nos estamos equivocado y no les dejamos que crezcan siendo niños.

Los niños tienen que disfrutar, no competir

El objetivo que perseguimos los padres es que nuestros hijos sean competentes, con grandes destrezas y habilidades que creemos que les facilitarán la vida. Nos equivocamos en forzar estos aprendizajes en edades tan tempranas. Los niños necesitan disfrutar, vivir, jugar y, mientras, aprender; la infancia es el momento de poder ser niños.

Un pequeño al que dejamos disfrutar, será un adulto equilibrado, creativo, espontáneo. La infancia es una etapa de la vida en la que se descubren muchas cosas, en la que se experimenta, y no se vuelve a repetir.

Niña con estrés porque todavía no sabe que los niños tienen que disfrutar, no competir.

Promover la competición entre niños es un error, pues tienen que disfrutar, no competir. Los padres no debemos acabar con ese espíritu infantil que todos alguna vez tuvimos. Una mirada libre de prejuicios, inocencia que, de forma inconsciente, podemos acabar con ella sobrecargando a los chicos. Este proceso ya no seguiría su ritmo natural, sino que lo forzaríamos a ser algo impuesto: el espíritu competitivo y el estrés que produce.

Disfrutar, no competir: cuando queremos niños con currículum

Está claro que no podemos mantener hasta la edad adulta ese estilo de vida. Conforme los niños crecen, van adquiriendo nuevas responsabilidades que forman parte de su proceso de maduración. Lo que pasa en la actualidad es que, cada vez, los niños dejan de serlo mucho antes: la competición ha entrado en la vida de los más pequeños demasiado pronto.

Estamos en una sociedad en la que el estatus económico parece el mejor predictor para ser felices. Por eso, los padres nos empeñamos en que nuestros hijos, desde pequeños, sean competitivos para ser los mejores en el futuro.

Pero ¿es esto así? ¿No estaremos acabando con esa etapa tan bonita que es la niñez? Es importante que nos preguntemos esto. Los niños crecerán y tendrán tiempo de dar lo mejor de ellos, pero vamos a dejarles disfrutar de la infancia.

“La infancia es una etapa maravillosa. No hay pasado, no hay futuro; solo un presente que se mira con inocencia e ilusión”.

-Carla Montero-

Los niños tienen que disfrutar, no competir: padres que se exceden

Cada vez son más los niños que están empezando a presentar signos de estrés e incluso ataques de ansiedad. Las tareas escolares, sumadas a todas las clases extraescolares a las que están apuntados (inglés, piano, academia, etc.), hacen a los pequeños entrar en tensiones que no corresponden a su edad.

A veces, los síntomas de estrés no son evidentes a simple vista y son interpretados como un indicador del proceso de formar a niños competitivos. Puede que observemos a chicos entre 5 y 12 años que rinden bien en las distintas tareas a las que se enfrentan, pero, a largo plazo, pueden sufrir graves problemas de estrés si la presión a la que están sometidos es muy alta.

Serán niños con grandes currículos, pero con falta de vivir y disfrutar de la infancia, quedando ocultado por el deseo impuesto de los padres, que es interpretado como “algo clave para que tengan una vida exitosa”.

El miedo a fracasar

Aprovechar el tiempo para ser niños es valorado por estos padres exigentes como un tiempo para el descanso y relajación, para coger más fuerzas para lo que ellos consideran importante: preparar niños brillantes para entrar en un mundo competitivo.

Algunos de estos padres perciben como un fracaso que no se debería mostrar cuando su hijo no es el mejor en algo, o incluso llegan a culparlos de “no querer triunfar”. Lo que se valora es el resultado en comparación con otros, no el esfuerzo que ha hecho el niño para conseguir ese resultado. Esto, al final, hace que la autoestima se vea afectada y sus niveles de estrés y ansiedad se disparen.

Madre divirtiéndose y relajándose con su hija.

“Una de las cosas más afortunadas que te pueden suceder en la vida es tener una infancia feliz”.

-Agatha Christie-

En cuanto al hecho de que los niños tienen que disfrutar, no competir…

En definitiva, y como venimos comentando, los niños tienen que disfrutar, no competir para ser mejores. Hay adultos que todavía tienen valores propios de la infancia, así que, ¿por qué no dejamos a los más pequeños que disfruten de esta etapa tan preciosa que es la niñez?.

Para conseguir esto, los padres y personas que se dedican al cuidado de los niños debemos tomar otra actitud y tener otras preferencias que no incluyan la competición como algo elemental para triunfar cuando son pequeños. Nadie mejor que los niños sabe vivir la vida; ya llegará el momento del estrés. Ahora dejémosles que vivan y disfruten, pues ya habrá tiempo de tener responsabilidades.

Te podría interesar...
Más empatía y menos competitividad en la adolescencia
Eres MamáLeerlo en Eres Mamá
Más empatía y menos competitividad en la adolescencia

Para que exista más empatía y menos competitividad en la adolescencia, los jóvenes deben empezar superándose a sí mismos sin compararse con los dem...